Encantos y desencantos de unos visitantes
El desencanto fue que nuestro océano, a pesar de lo inmenso y majestuoso, tiene fiebre y está enfermo por la inmensa cantidad de basura y plásticos que le tiramos, que cuando se enoja nos la devuelve, como hace unos meses en la playa de Acajutla, donde amanecieron decenas de toneladas de basura y todo tipo de plásticos.
Disfrutando del océano Pacífico a nuestros pies en una de nuestras bellas playas se aprecia la temperatura fresca del agua, el azul del reflejo del cielo y la vista se focaliza donde nacen y crecen las olas. Se disfruta el cálido viento y la condición de “más o menos limpia” de la arena, y digo más o menos limpia, porque aun después de haber sido aseada, me dijeron, por trabajadores y reos en fase de confianza, aún quedan restos de basura y plásticos, que no pasarían los requisitos de las playas del Mediterráneo con “Bandera Azul”, sobre la limpieza y contaminación del agua y las playas. Por si le interesa, puede revisar la “Guía de los criterios Bandera Azul para las playas 2025”, que bien vendría los conocieran los funcionarios responsables del medio ambiente de las playas y los alcaldes de los municipios que tiene playas: https://www.banderaazul.org/criterios-playas
Muy diferente es observar lo imponente de nuestro Océano Pacífico desde la cúspide de uno de los acantilados más altos a lo largo de la Litoral hacia Acajutla, desde cuya altura la vista se va al lejano horizonte, que determina el supuesto borde final de la tierra, cuando se pensaba que era plana y Cristóbal Colón, según aprendimos en quito grado, sostenía que era redonda, porque cuando un barco se acercaba, primero se veía con el telescopio, el mástil, después las velas y poco a poco aparecía el barco.
Como no somos surfistas, los vimos de lejos y nos imaginamos como disfrutan cuando se desplazan en sus tablas sobre el mar impulsados por el movimiento de las olas.
Pero el desencanto fue que nuestro océano, a pesar de lo inmenso y majestuoso, tiene fiebre y está enfermo por la inmensa cantidad de basura y plásticos que le tiramos, que cuando se enoja nos la devuelve, como hace unos meses en la playa de Acajutla, donde amanecieron decenas de toneladas de basura y todo tipo de plásticos.
Como mis amigos viven en Los Ángeles, me contaron que la playa de Santa Mónica también sufre de la misma contaminación y muy poca gente se atreve a bañarse, además el agua es muy fría.
A la pregunta de dónde se encuentran los hoteles de cinco estrellas a lo largo de la costa de La Libertad, que aparecen en los videos publicitarios en EEUU, les expliqué que sí hay algunos, más bien exclusivos y aislados, pero aún no es como en Acapulco.
También se desencantaron por el estado de la calle hacia La Libertad desde la salida de la autopista y que atraviesa la ciudad, actualmente en obras… Son proyectos que requieren tiempo y quizás en su próxima visita en dos años, ya podremos ir al malecón y disfrutar de una mariscada como en su última visita.
Por encargo de un amigo de llevar fotos recientes de su pueblo, “Santa Clara”, en el departamento de San Vicente, visitamos esta ciudad y les encantó lo limpio y ordenado de sus calles y su parque, lo mismo que Apastepeque, pues realizamos una visita nostálgica a la alcaldía porque su papá, ya fallecido, fue secretario de esa alcaldía durante muchos años.
A mi llegada en 1975, proveniente de vivir 10 años en Alemania, Valencia era como hoy es San Salvador, y fíjese, después de cincuenta años, este 2025, ha sido nuevamente calificada por FORBES, como la mejor ciudad del mundo para vivir. https://www.lasprovincias.es/valencia-ciudad/valencia-nuevo-mejor-ciudad-vivir-20241125145816-nt.html
Pero independientemente de esos pequeños encantos y desencantos, siguen convencidos de que, aunque hay mucho por hacer, se va progresando y tal como en otros países, se tarda años en construir nuevas infraestructuras y reorientar las conductas de los ciudadanos, sobre todo en la educación vial, porque en varias ocasiones tuvimos algunos sobresaltos sobre todo con motociclistas.
Nada es fácil, ni gratis y todo lo pagamos entre todos.
Ingeniero/
Todo es más fácil y más sencillo con sentido común.

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