VIDEO: Yuni Guerrero, residente en Japón y única salvadoreña que cantó en español al papa Francisco en Tokio

Tiene 13 años de residir en Musashimurayama, en Tokio, y desde hace tres meses ensaya junto al coro de la iglesia San Ignacio de Loyola para cantar en la misa que el pontífice ofreció en el Tokyo Dome.

Ensayo previo a la misa del papa Francisco en el Tokyo Dome.

Por Rosemarié Mixco

Nov 25, 2019- 11:12

Yuni Esperanza Guerrero Cerritos se niega a revelar su edad, pero sí ha brindar detalles de la vida que ha logrado construir en el lejano Japón. Hace 13 años, esta compatriota arribó a la nación del sol naciente junto a su esposo, un japonés; nunca imaginó que la vida la llevaría hasta el continente asiático.

Tampoco imaginó que fuera de su tierra natal, El Salvador, tendría la oportunidad de cantar para el obispo de Roma. La compatriota fue una de las integrantes del pequeño coro de la iglesia de San Ignacio de Loyola de Tokio que interpretaron los cantos de la misa en español, en el Tokyo Dome, donde el Papa Francisco ofreció una Eucaristía el 25 de noviembre a las 4:00 de la tarde. El estadio de fútbol tiene capacidad para unas 50,000 personas y se llenó totalmente. Claro, este evento ya se llevó a cabo, pues Japón va un día adelante de El Salvador, la diferencia de tiempo es de 15 horas.

Para Yuni, esta es una de sus experiencias más emocionantes. “Para mí estar cerca del monarca es una bendición, y algo que nunca me imaginé”, expresó la secretaria ejecutiva.

Yuni Esperanza Guerrero Cerritos lista para la misa en el Tokyo Dome (i). La salvadoreña posa junto a sus compañeras del coro ya en el estadio donde se realizó la Eucaristía. Fotos EDH / Cortesía de Yuni Guerrero

¿Pero cómo le llegó esta oportunidad? “Mi vida es Cristo, mi madre María y la iglesia católica”, expresa. Por ello, desde que comenzó su historia en la ciudad de Musashimurayama, ubicada al al centro-norte de Tokio, ubicó un templo católico donde asistir a los cultos dominicales y continuar con su servicio religioso.

“Mi madre me dejó un tesoro, me instruyó en la iglesia católica. Fueron mis padres (ambos fallecidos) quienes me instruyeron en la fe”, afirmó la compatriota. La oportunidad de continuar sirviendo la encontró en el templo de San Ignacio, donde ofrecen misas en español. No es que ella haya dejado de lado la necesidad de aprender el japonés, pero lejos de casa se extraña la lengua natal y complace poder escucharla.

Esta parroquia internacional pertenece a la Arquidiócesis de Tokio y es dirigida por los Padres Jesuitas de la Provincia de Japón. Fue precisamente en una de las misas que Yuni escuchó que necesitaban laicos para fortalecer el coro del templo. La compatriota se acercó a una de las monjas a cargo y se sumó al grupo.

El señor Adachi Yuzuhiro, director del coro de la iglesia San Ignacio de Loyola de Tokio. Yuni junto a una de las monjas que sirven en el templo católico. Fotos EDH / Cortesía Yuni Guerrero

“Es un coro pequeño. Pero ahora que le vamos a cantar a Jesús en la misa, a través de nuestra santidad el Papa Francisco, se agregaron varios. Somos 30 más o menos”, explicó la sonsonateca de nacimiento. En el coro, tiene compañeras de México, Colombia, Perú y Argentina. “Y yo, de el Salvador”, afirma orgullosa.

Lo que nunca pensaron las religiosas de San Ignacio es que les llegaría la invitación para ser parte de las 400 personas que interpretaron los cantos durante la misa en el Tokyo Dome. Hubo coros de distintos países y se entonaron alabanzas en inglés, tagalgo, kankokugo, vietnamita, japonés y español.

Por tres meses, el coro al que pertenece Yuni ensayó el listado de cantos elegidos para el culto católico. Su director, Adachi Yuzuhiro, entiende muy poco el español, pero sí sabe como comunicarse con sus discípulas. “Como dice en la biblia, todo lo puedo en Cristo. Así que el nos dirige”.

En la actualidad, la salvadoreña trabaja en el departamento de control de calidad de una empresa que vende fruta, ensaladas y ramen a una cadena mundial de abarrotes.  Ella está a cargo de la lechuga. “Acá es bien común la venta de comida en los supermercados, por los millones de japoneses que hay. Ellos cuidan mucho la higiene”, explica la también estudiante de guitarra.

El papa Francisco convocó a miles en el Tokyo Dome de Japón, durante su visita a Tokio el 25 de noviembre. Foto EDH / AFP

Yuni también ha laborado para las fabricantes de automóviles Nissan y Honda, seleccionando los repuestos para exportación. Allí se trabaja las 24 horas, los 365 días del año. Y la jornada laboral se extiende según la necesidad de cada empresa. La compatriota trabaja 8 horas diarias, pero cuando hay necesidad realiza horas extras.

Afirma que la comida japonesa es deliciosa, pero que siempre extraña los sabores de su tierra natal y a su gente. Por eso, cuando puede regresa a El Salvador. Durante los 13 años que ha vivido en Japón, solo se ha cruzado con una salvadoreña más, pero vive muy lejos de Musashimurayama.

Pero a pesar de la nostalgia y la lejanía, la tarde del 25 de noviembre valió la pena. El papa Francisco estuvo a seis metros de ella, mientras le daba la bendición al coro, minutos antes del inicio de la misa. Con fe y solemnidad, Yuni y sus compañeras la recibieron y luego entonaron con emoción cada una de las alabanzas.

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