Compatriota deja huella en las nuevas técnicas de tratamientos del corazón

Ramón Quesada dirige actualmente el equipo de investigación en el Instituto Cardiovascular de Miami, de Baptist Health South Florida. Uno de los más recientes avances en los que trabajan está relacionado con la sustitución de la válvula tricúspide.

Ramon Quesada, cardiólogo. Foto EDH/Yessica Hompanera

Por Susana Joma

Ago 26, 2019- 21:00

El doctor Ramón Quesada es un salvadoreño entusiasta, pero más allá de eso es un hombre visionario, cuya labor como cardiólogo ha sido y es clave en el desarrollo de técnicas mínimamente invasivas para el tratamiento de problemas complejos de flujo sanguíneo en el corazón que, de no tratarse, pueden provocar infartos.

Quesada es un cardiólogo intervencionista, con subespecialización en intervenciones estructurales, que dirige desde 1998 el equipo de investigación del Instituto Cardiovascular de Miami, de Baptist Healt South Florida.

El especialista, quien vino recientemente al país a impartir conferencias durante el XL Congreso Nacional de Cardiología, afirmó que en los últimos 15 años ha trabajado en reparar y reemplazar válvulas del corazón, que es la alternativa a la cirugía, sobre todo en pacientes de alto riesgo quirúrgico.

“Ahora estamos empezando a trabajar en la (reparación de la) válvula tricuspídea, que es lo más nuevo, lo más reciente…”, afirmó.

El investigador sostuvo que la insuficiencia en la tricúspide es mortal y quienes la sufren a veces no pueden ser operados, sobre todo si son personas de avanzada edad.

Según expuso el cardiólogo, de forma previa su equipo de investigación ha hecho avances en técnicas de reparación de la válvula aórtica, cuya obstrucción resulta mortal, y también en la mitral.

“De la válvula tricuspídea no sabíamos nada, pero encontramos que los pacientes que les reparamos la válvula mitral, pero tenían insuficiencia severa en la válvula tricúspide, tenían una mortalidad altísima (de) casi 50 % en un año. Entonces no podemos dejar a los pacientes que tienen insuficiencia mitral e insuficiencia en la triscuspídea sin tratar (esta última)”, explicó.

En eso han trabajado en los últimos dos años. Inicialmente trataron a los pacientes con falla en la tricúspide utilizando el mismo clip que usaban para tratar las deficiencias en la válvula mitral, aunque haciendo una variante; pero agregó que hoy ya se están diseñando catéteres para tratar dicha válvula.

Sus inicios y pasión

El compatriota se graduó de médico en 1980. Explicó que empezó a hacer su residencia en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), en donde tomó todos los exámenes y, tras obtener una de las mejores notas, se marchó en 1982 a estudiar el internado residencia en cardiología y percusión intervencionista en la Universidad de Miami, en el Jackson Memorial Hospital y los hospitales afiliados.

“Yo no aprendí medicina en Estados Unidos. Yo aprendí medicina aquí. Desgraciadamente la situación política vino y todo el mundo se fue”, precisó.

De su formación y trabajo en el país recuerda que el ISSS, en su momento, tuvo el mejor programa de entrenamiento, como que estaba en un hospital de Estados Unidos.

Quesada afirmó que él fue parte de la segunda generación que se graduó con la especialidad en hacer angioplastía y, como su idea era regresar a El Salvador, empezó a hacer valvuloplastía en pacientes que tenían obstrucción en la válvula mitral, válvula pulmonar y aórtica, lo que le fascinó y aumentó su interés por seguir haciendo estudios para encontrar mejores técnicas.

“Cuando ya me iba a graduar, la técnica de valvuloplastía aórtica empezó; pero al paciente no le iba bien porque volvía la obstrucción. Yo fui la única persona en Miami que la hacía. Entonces me mandaban todos los casos desahuciados. Yo les hacía la valvuloplastía, no había otra cosa”, comentó.

Hoy dice que en las técnicas han avanzado mucho y están cambiando válvulas y haciendo otras cosas.

“Todo esto es investigacional. Todo esto nos tomó 12 o 13 años desde que hicimos el primer reparo (de la válvula) mitral hasta que lo aprobó la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) en el año 2016, y este año la siguiente indicación. Paso a paso aprendimos muchísimo, aprendimos cómo hacerlo, cómo no hacerlo. Y hoy lo hago, enseñamos, enseño (porque) parte de mi labor es enseñar a otros médicos de los Estados Unidos, principalmente a hacer estos procedimientos y ahora seguimos con otras válvulas”, citó.

Innovación y educación

El cardiólogo dijo que hay una nueva válvula para colocar en la aorta que se llama Lotus y que la FDA aprobó hace dos meses. Él fue parte del estudio que llevó a desarrollarla. Luego de eso, él y su equipo fueron los primeros que la pusieron en Florida, Estados Unidos.

Quesada reiteró que siempre quiso regresar al país; sin embargo, hubo un momento que se especializó tanto que ya no le fue posible.

“Me apasiona tanto lo que hago, lo que estamos haciendo; pero sirvo más estando allá que estando aquí, porque estando en un lugar en donde me puedo desarrollar puedo ayudar a mucha gente que tenga capacidad. Nuestra labor es ayudar, inspirar a nuevas generaciones, talento, y eso no lo puedo hacer aquí desgraciadamente”, señaló.

Sostuvo que como parte de su labor de difusión de esos conocimientos se sumó al esfuerzo de venir a actualizar a sus colegas jóvenes e inspirarlos para aprender más, como décadas atrás le ocurrió a él cuando era estudiante.

“La enfermedad cardiaca es todavía la causa número uno de muerte en los países desarrollados y en desarrollo. Realmente todos los adelantos científicos que se han hecho en los últimos años mejoró el pronóstico de pacientes que antes no tenían otra alternativa. Esa es la misión de nuestro instituto, es hacer procedimientos cardíacos complejos lo mínimo invasivo posible para que los pacientes se beneficien y tengan una recuperación más rápido”, insistió.

Explicó que parte de los avances en este campo es que ahora los estudios para desarrollo de nuevas técnicas se hacen no de forma individual como antes, sino en equipos multidisciplinarios.

Pese a los avances, el cardiólogo Ramón Quesada aseguró que es importante entender que es necesario evitar que las personas lleguen a requerir de estos tratamientos y para ello se requiere potenciar desde las clínicas de atención primaria la prevención entre los ciudadanos, lo cual incluye la educación, la práctica de ejercicios, el cambio de pautas de alimentación y de sueño, no fumar, entre otros.

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