¿Es importante Europa ? Una mirada por el cerrojo al Viejo Continente este año

“El mundo se presenta a nuestros ojos como múltiple, espinoso y en capas densamente sobre impuestas. Como una alcachofa... Lo examinamos con un amor posesivo y, a la vez, lo experimentamos como un choque inducido por el terror”. Italo Calvino. "El Mundo es una alcachofa” en ¿Son importantes los clásicos?

Por Katherine Miller, Doctorado en Estudios Medievales y Renacentistas de UCLA.

Mar 24, 2019- 06:54

Recientemente, el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró públicamente que el estado actual de la Unión Europea era “disfuncional”; y enseguida hizo una llamada para un “Renacimiento europeo”, completo con el humanismo del primer renacimiento europeo en el siglo XVI.

De eso podemos sacar la conclusión que, en el Viejo Continente de Europa Occidental existen problemas a los que no se están dando la atención adecuada. Ahora, es posible que tengamos dificultad en entender otro continente que no tiene una presencia fuerte por estos lados, así que propongo considerar los parámetros de algunos de los problemas a que Macron refirió en su declaración sobre el estado de salud de la Unión Europea.

Es importante, en este punto, delinear los valores de la civilización occidental que surgieron de Grecia antigua, del Imperio romano y de los judíos y cristianos que generalmente son descritos como la democracia laica, en una sociedad laica (los franceses se adhieren fuertemente al concepto de la laicité – el estado laico): derechos humanos, la solidaridad y, después de la Revolución francesa, la liberté, egalité, fraternité.

Se preguntan si estos valores son suficientes para unificar un continente. La crisis de los refugiados que llegaron a Europa a partir de la “Primavera Árabe”, o la guerra civil en Siria, etc. ha causado divisiones profundas sobre la “supuesta” universalidad de estos “derechos universales”, comenta Douglas Murray en su libro publicado en junio del año pasado, una obra “best-seller” en la categoría de no-ficción para 2018: The Strange Death of Europe: Immigration, Identity and Islam. Su argumento es que “la solidaridad” está fracasando bajo la presión de millones de migrantes y refugiados, además está bajo la presión de la austeridad impuesta por la deuda europea.

Debemos reconocer y enfatizar que el concepto del respeto para los derechos humanos es uno de los aportes más grandes del continente europeo, junto con los juicios de Nuremberg en Alemania, donde se tenían que inventar—no del derecho nacional de la Alemania Nazi—si no de las deliberaciones de la comunidad europea en materia de derechos naturales:
los derechos universales de los que goza cada ser humano—uno de los alcances más exitosos y más apreciados de los aportes de Europa.

Además de los derechos humanos, están los valores europeos como la democracia laica, la igualdad bajo la ley y una sociedad civil pluralista. Ahora después de 50 años de la construcción de la Unión Europea, con Bruselas como capital o centro, se ha abierto un debate sobre varias crisis en Europa: la inmigración, la construcción de una estructura política (además de la unificación financiera de la moneda del Euro como factor único para la unificación de Europa) y el problemático Brexit (en que los británicos proponen su salida del Reino Unido y expresan puntos de vista sobre que Bruselas figura como una especie de dictadura), problemas económicos como las crisis financieras de una Grecia o una Italia al borde de la bancarrota y más. Pero hay que tomar nota de las enormes manifestaciones en Londres ayer en contra Brexit y a favor de quedarse en la Unión Europea.

La sede del Parlamento del Reino Unido, Westminster, en Londres.

Damas y caballeros, Europa es, culturalmente hablando, un continente de tribus desde los celtas, etruscos, godos, galos y otros. Hace unos años, pero más recientemente, la juventud europea comenzó a buscar sus raíces y su identidad como europeos. Su identidad histórica la encontraron en los tribus ancestrales: abrazaron y difundieron internacionalmente la música celta, por ejemplo.

Pero también, estudiando la historia de Europa Occidental encontramos que es la historia de enfrentamientos tras enfrentamientos desde las Guerras Púnicas, las Guerras Religiosas del siglo XVII, la Primera y Segunda Guerra Mundial y todas las guerras intermedias. Estos eran conflictos entre sí y entre otras formaciones regionales como las Cruzadas hacia la Tierra Santa. Así es que, se ha dicho que Europa es un continente con una historia violenta.

Y ahora, especialmente, la cuestión de la inmigración masiva ha generado un enfoque de descontento, expresado en general, pero también por grupos como los Teddy Boys del Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial (para citar solo un ejemplo), ellos atacaron a inmigrantes/ciudadanos de las excolonias del Reino Unido del Caribe con barras de hierro y otras artículos peligrosos.

Pero en otras partes de la mancomunidad británica—antes conocida como el imperio británico—también se veían políticas y prácticas para disminuir el flujo de inmigrantes. Un ejemplo sería The White Australia Policy (La política para una Australia blanca) que no expresó sentimientos abiertamente contra inmigrantes de Indonesia, China, Japón, etc., pero impuso una ley que promulgó que nadie de una altura menos de cincos pies (1.524 metros) pudiera entrar a Australia, miembro de la mancomunidad británica. Esta ley ya está suspendida, pero es un indicio de una de las muchas tendencias de pensamiento histórico. Mientras que en el Reino Unido, en un principio, los inmigrantes caribeños los denominaron “coloured people” (personas de color): gradualmente se comenzó a denominárseles  Black British (Británicos Negros) y después comenzaron los disturbios iniciados en base de raza o etnicidad.

Se ha comenzado a vislumbrar la “crisis de Europa” y “el debate sobre la Unión Europea”, por otras razones también. Para no correr el riesgo de tratar solamente las apariencias, veamos un trozo de historia importante.

La Unión Europea fue formada y financiada después de la Segunda Guerra Mundial por el famoso Plan Marshall del General George C. Marshall, dado que los Estados Unidos estaba preocupado por la destrucción casi toda Europa, donó (en 1945) ayuda técnica y $12 billones (lo que equivaldría a casi $100 billones en dólares en 2016) para la reconstrucción de Europa.

Además, una Europa destrozada no podía comprar bienes de Estados Unidos: Había que reconstruirla. Los EE.UU. comenzaron a enviar ayuda técnica de toda índole, incluyendo equipos de cineastas y películas americanas a Francia, Reino Unido, Alemania e Italia para financiar y enseñar, culturalmente, el sueño de la vida americana: “Usted también puede vivir el sueño americano”, con lavadora, secadora, casa y carro.

El efecto de “streaming” cinema directamente a una audiencia fue la forma de propaganda y publicidad del Plan Marshall más viviente, aunque había una multitud de otras maneras. (Nowell-Smith, Geoffrey. The Oxford History of World Cinema, Oxford-1996).

El objetivo principal del Plan Marshall en Europa para se reconstrucción era el de prevenir más guerras y hostilidades entre las partes, y apoyó los esfuerzos y las etapas que eventualmente desembocaron en la construcción, a través de los años, de la Unión Europea.

Puerta de Brandeburgo, Berlín, Alemania. Construida en 1791.

De los problemas que agobian a Europa desde 2015, tal vez el Brexit y la inmigración sobresaltan a la vista. Pero regresamos a la visión francesa expresada por Macron y el problema de la inmigración masiva de millones de africanos, sirios, turcos, bangladesíes, afganíes y demás. En un principio, la Canciller de Alemania, Angela Merkel, dijo el 31 agosto de 2015: “Wir schaffen das” (sí, se puede) y ola tras ola bañaron a Europa.

Y los conceptos comenzaron a cambiar desde el espíritu de Voltaire, San Pablo, Dante, Goethe y Bach, a unas matices y tonalidades más y más diferentes. En 2015, Alemania absorbió un número de migrantes y refugiados equivalente a más del 2 por ciento de la población del país. Suecia absorbió 3 por ciento y los vientos comenzaron a cambiar.

En este cambio de vientos, escogemos algunos ejemplos de las reacciones de algunos pensadores europeos importantes, después de varios años de la llegada de inmigrantes durante los crisis en África y el Medio Oriente. En 2008 el Arzobispo de Canterbury, Rowan Douglas Williams, ofreció una presentación en las Cortes de Justicia de Londres, en donde sugirió que la recepción de elementos de la ley de Sharia era inevitable.

El multiculturalismo había comenzado como viento fuerte. Más temprano, en 1996, Sarah Spencer del Centre on Migration Policy and Society of Oxford (el Centro sobre política y migración de Oxford) expresó:“El Estado moderno ha vuelto ser una asociación abierta y formal, capaz de asimilar diversas maneras de vivir” (en Strangers and Citizens: A Positive Approach to Migrants and Refugees – 1996). Y así promulgó una nueva concepción del Estado-nación frente a la inmigración masiva. Toma nota del cambio radical en la visión de la construcción de un Estado o República.

Douglas Murray en el libro ya citado se expresa de la siguiente manera sobre la crisis de la no asimilación de los inmigrantes: “Mientras los europeos no pueden llegar a ser indios o chinos; no obstante, estamos obligados a creer que cualquier persona en el mundo puede llegar a Europa y convertirse en europeo”.

En cada uno de los 27 países de la Unión Europea hay distintas maneras de tomar en consideración los migrantes y refugiados que siguen llegando. Muchos comentadores han declarado que ya no es posible detener estos movimientos. El sueño liberal seglar lo considera como un imperativo aceptar a los migrantes del mundo. Otros comentan que el público europeo ya sabía que un continente que importa los pueblos del mundo también importará los problemas del mundo.

Con el pesimismo de la ultraderecha como el Front National de Francia, pidiendo más murallas, cierre de fronteras y deportaciones, hasta el optimismo de Macron y su llamada por un renacimiento europeo, podemos afirmar, como dicen los franceses, Plus ça change, plus c’est la même chose— Cuanto más cambia algo, más se parece a lo mismo. Pero consideramos, para terminar, lo que dijo tan elocuentemente sobre el tema Edmund Burke, en sus Reflexiones sobre la Revolución en Francia:

“La civilización es un pacto entre los muertos y los vivientes y los que todavía no han nacido”.

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