Así se celebraba el amor entre 1958 y 1971 en El Salvador
El archivo histórico del periódico documenta, entre las décadas de 1950 y 1970, cómo la salud, el lujo y las emociones marcaron la publicidad y el pulso cotidiano del país.
Por
elsalvador.com
Publicado el 21 de febrero de 2026
Entre 1958 y 1971, las páginas de El Diario de Hoy registraron la evolución del comercio salvadoreño: desde medicamentos y relojes de prestigio hasta calzado, joyería y campañas con enfoque emocional. El archivo histórico permite reconstruir cómo cambiaron las prioridades, los mensajes y el lenguaje publicitario a lo largo de esas décadas.
La historia de un país también se lee en sus anuncios. Más allá de los grandes acontecimientos políticos o sociales, el archivo histórico de El Diario de Hoy ofrece una ventana a la vida cotidiana de los salvadoreños entre las décadas de 1950 y 1970. En sus páginas, la publicidad revela preocupaciones, aspiraciones y transformaciones que marcaron una época.
A finales de la década de 1950, el bienestar físico ocupaba un lugar central. En febrero de 1958, los lectores encontraban propuestas como Calcifer-Vitaminado, presentado como un reconstituyente de potencia concentrada contra el cansancio. Las Píldoras del Dr. Ross prometían mejorar el funcionamiento intestinal, mientras que Veramon, de Schering A.G. Berlin, atendía la llamada salud nerviosa. La farmacéutica dominaba el espacio publicitario, reflejando una sociedad atenta a los cuidados básicos y a la confianza en soluciones médicas impresas en tinta.

Ese mismo año, el consumo suntuario también tenía protagonismo. La Relojería Luis Granados ofrecía marcas de prestigio mundial como Longines, Mido, Patek Philippe, Sol y Oris, posicionándose como referente de elegancia. En paralelo, la industria del calzado vivía el ascenso de ADOC, que para el Día de los Enamorados promocionaba sus líneas “De Luxe” y “ADOC Femenino”, bajo el lema “el zapato que viste y resiste”. La moda comenzaba a consolidarse como parte del estilo de vida urbano.

En 1959, el panorama farmacéutico seguía siendo prominente. Las Píldoras DeWitt para los riñones, Nixoderm para afecciones de la piel y las Tabletas de Leche de Magnesia Phillips para la acidez estomacal aparecían como soluciones recurrentes. La repetición de estos anuncios sugiere una estrategia orientada a construir confianza y permanencia en la mente del consumidor.
Ese mismo año, Pan Lido, S. A. reforzaba su presencia con el “Cake Lido”, un producto que comenzaba a asociarse con celebraciones y gestos afectivos. La publicidad no solo apelaba a la necesidad, sino también al simbolismo de compartir.

La década de 1960 trajo consigo señales de modernidad industrial y expansión comercial. En 1962, Schwartz Hermanos & Cia. destacaba en el sector de la joyería con una oferta variada de collares, aritos y carteras de fantasía.

Para 1971, la publicidad mostraba una evolución en su enfoque. El anuncio de Cakes Lido, titulado “El Amor en Tres Etapas”, ejemplifica ese giro. Más que detallar un producto, la campaña proponía una reflexión sobre el amor adolescente, joven y adulto. El mensaje trascendía la función comercial para construir una conexión emocional con el lector.

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