4 exposiciones artísticas que podés ver ahora en el MARTE
Iniciá el año con arte y cultura en el MARTE. Conocé cuatro exposiciones que recorren historia, ciudad, memoria y raíces desde distintas miradas.
Por
Lissette Figueroa
Publicado el 05 de enero de 2026
El Museo de Arte de El Salvador reúne cuatro exposiciones para iniciar el año con una mirada distinta sobre el país y la ciudad. Trópico Telúrico propone un recorrido por la historia y la identidad salvadoreña a través del arte; San Salvador: 500 años dialoga entre pasado y presente desde el origen de la capital; Atrófica invita a observar los detalles cotidianos del centro histórico; y A lomo de serpiente conecta mito, territorio y memoria ancestral. Juntas, ofrecen una experiencia diversa y cercana para todo público.
Arrancar el año también puede ser una excusa perfecta para cambiar de ritmo, salir de la rutina y reconectar con la ciudad desde otro lugar. Una buena opción es visitar el Museo de Arte de El Salvador Museo de Arte de El Salvador, que actualmente reúne cuatro exposiciones muy distintas entre sí, pero conectadas por un mismo hilo: la historia, la memoria y las múltiples formas de habitar El Salvador.
Si tenés ganas de aprender, reflexionar y conocer el arte salvadoreño contemporáneo, este recorrido es una buena forma de empezar el año con mirada fresca.
Para entender el país desde sus sacudidas
Trópico Telúrico es una de esas exposiciones que se recorren sin prisa. Desde el inicio deja claro que hablar de El Salvador es hablar de movimiento, mezcla y tensiones constantes. El título funciona como metáfora de un país marcado por volcanes, cambios políticos y cruces culturales.
El recorrido comienza con una imagen impactante: un grabado del siglo XVI del flamenco Theodorus de Bry, donde el territorio aparece como un lugar exótico y salvaje. A partir de ahí, la exposición avanza por mapas antiguos, símbolos nacionales y obras que muestran cómo se ha construido —y reconstruido— la idea de país.
Hay espacio para hablar de la modernización, del auge cafetalero, de los monumentos y también de los años de la guerra civil, cuando el arte se volvió una forma de denuncia y memoria. Más que dar respuestas, la muestra invita a preguntarse cómo el pasado sigue influyendo en lo que somos hoy.

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Para volver al origen de la capital
San Salvador: 500 años es una exposición que propone una forma distinta de acercarse a los 500 años de San Salvador. Curada por Magaly Barrientos de Castellón junto al historiador Ricardo Castellón, la muestra combina arte e investigación histórica para contar el nacimiento de la capital desde una mirada más humana y menos solemne.
El recorrido inicia con el mural RECONQUISTA: Grafiti en el Museo, del artista urbano Kormed.79, que conecta la historia colonial con el lenguaje visual de la ciudad actual. A partir de ahí, pinturas, ilustraciones y retratos dialogan con hechos clave como los primeros asentamientos de la villa de San Salvador.
Obras como El Mar (1993) de Rodolfo Molina transmiten la ambigüedad de la conquista: esperanza y violencia al mismo tiempo. Los retratos de Grisel Campos acercan rostros y emociones a personajes históricos que usualmente solo aparecen como nombres en los textos escolares.

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Para descubrir la ciudad desde sus detalles
Atrófica propone una mirada íntima al centro histórico de San Salvador, no desde los grandes edificios o remodelaciones, sino desde los detalles cotidianos que forman parte de su identidad visual. La exposición toma como punto de partida las marcas que deja la vida diaria en la ciudad: rótulos pintados a mano, grafitis espontáneos, frases sueltas, colores desgastados y objetos intervenidos por el uso constante.
A través de 14 obras en técnica mixta —sobre tela, madera y materiales como PVC— la muestra reúne fragmentos de una estética popular que durante años definió el pulso del centro. Son imágenes que remiten a puestos de venta, paredes intervenidas, mensajes anónimos y dibujos improvisados, elementos que cuentan historias sin necesidad de palabras.
Más que nostalgia, Atrófica invita a observar con atención. A detenerse frente a lo que normalmente se mira de reojo o se asume como ruido visual. Cada pieza funciona como un pequeño archivo de la vida urbana: escenas simples, imperfectas y genuinas que hablan de creatividad, ingenio y presencia.

Para conectar con mito, tierra y memoria
A lomo de serpiente es una exposición del artista Mario López. Su obra nace de una relación profunda con Panchimalco y con las tradiciones que ha heredado de su comunidad.
López trabaja con piedra volcánica, tierra, mármol y textiles, integrando el telar de cintura que aprendió de su abuela con influencias contemporáneas como el constructivismo. El resultado son piezas que hablan de identidad, resistencia y memoria.
Obras como El lomo de la culebra del cerro El Chulo (2024) retoman mitos locales y los transforman en paisajes visuales cargados de simbolismo. La muestra recuerda que la identidad no es algo del pasado, sino una construcción viva que se adapta y se proyecta hacia el futuro, como plantea el investigador Calel Apen.

Visitar estas cuatro exposiciones es una invitación a empezar el año con más preguntas, más curiosidad y otra forma de mirar el país. Ya sea que vayás solo, con amigos o en familia, el MARTE ofrece un recorrido que combina historia, ciudad, memoria y raíces desde el arte.
Recordá que en el museo podés pedir el acompañamiento de un guía de arte para poder dialogar las obras. Además encontrás talleres gratuitos para que, luego de hacer los recorridos, concluyás con más creatividad.
El museo abre de jueves a domingo, de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.
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