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Teniente denuncia que la Fuerza Armada le dio la baja por su orientación sexual

En este reportaje te contamos el caso de un oficial que afirma que su carrera militar fue truncada por decisión de jefes que lo discriminaron por su homosexualidad, lo cual en nada interfería en su desempeño. Afirma que se basaron en un procedimiento policial amañado.

Por Jorge Beltrán Luna | Feb 13, 2021- 22:11

Foto: EDH Archivo

Desde hace 15 días Cristian Adalberto Castro Grijalva se quedó sin trabajo. Es teniente del Ejército pero el pasado 31 de enero le dieron la baja, por un período de dos años, según él, por su homosexualidad.

Castro Grijalva es la persona que a mediados de abril de 2020, fue difamado, según él, en redes sociales, diciendo que la Policía Nacional Civil (PNC) de San Francisco Javier, departamento de Usulután, lo había capturado por ebrio escandaloso y publicaron fotos en las que aparecía calzando zapatos de mujer. Pero poco de eso es cierto, afirma.

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El oficial, apoyado por otros militares cuyas carreras también fueron afectadas por decisiones arbitrarias, no ha dejado de luchar por hacer valer sus derechos; el jueves pasado, sus abogados interpusieron un recurso ante una Cámara de lo Contencioso Administrativo, con lo cual pretenden que se revierta la sanción impuesta y que tuvo su origen en las fotos divulgadas en abril.

El Diario de Hoy pidió la versión oficial del ministro de Defensa, René Francis Merino Monroy, sobre este caso pero no brindó respuesta.

Castro Grijalva relata que en la Fuerza Armada, su orientación sexual no era un secreto; el personal de jefes, oficiales, tropa y administrativos de la Sexta Brigada lo sabían; sin embargo, fue en esta guarnición donde sus problemas por ser gay comenzaron.

En 2019, en fecha que no recuerda, Castro afirma que el comandante de brigada hizo un comentario ofensivo hacia su orientación sexual. El oficial relata que el coronel, usando términos despectivos, le preguntó a un suboficial si ya había tenido relaciones con Castro. El jefe militar hizo el comentario a sabiendas de la presencia del teniente.

Posteriormente, en ese mismo año, en un establecimiento de venta de alimentos y bebidas alcohólicas, Castro y otros de sus amigos de la población LGTBIQ estaban departiendo; en algún momento, como parte del esparcimiento, el teniente se calzó unos zapatos de mujer en tanto que otros usaron otras prendas femeninas.

De repente se percataron de que en el mismo restaurante había alguien que les estaba tomando fotos. Castro se percató de que era un teniente coronel que en ese momento era su jefe directo.

Castro afirma que le pidieron al teniente coronel que no les hiciera fotos, que no era legal. Muchos de los clientes también lo increparon. El jefe militar negó que les hubiera hecho fotos y se vio obligado a retirarse del lugar no sin antes advertirles que “ya sabían lo que les tocaba”, en tono de amenaza. En el grupo había otro militar.

Castro asegura que supo que el coronel hizo un informe sobre ese hecho, sin embargo no pasó a más.

Todo transcurría en aparente normalidad hasta que el 14 de abril de 2020, mientras estaba un una tienda del municipio de San Francisco Javier, municipio de Usulután, haciendo uso de 48 horas de licencia, de repente, unos policías y soldados llegaron con el pretexto de que habían recibido una denuncia de ebrios escandalizando.

Castro asegura que él y otro militar eran los únicos que estaban en el lugar, como clientes, y que no habían consumido más que dos cervezas cada uno, ni siquiera había música.

El teniente y su acompañante se negaron a salir porque no estaban cometiendo ningún delito, sin embargo, los policías entraron sin orden judicial, los sacaron del lugar y se los llevaron detenidos.

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Curiosamente, afirma Castro, entre 30 y 45 minutos después de la detención, a las bartolinas del puesto policial de San Francisco Javier se presentó un oficial superior (de mayor a coronel) procedente del Estado Mayor General del Ejército (EMGE), supuestamente a informarse sobre el caso.

La Policía les quitó los teléfonos y los entregó a militares de la Sexta Brigada, sin autorización de Castro y del otro militar detenido supuestamente por los delitos de resistencia y escandalizar en estado de ebriedad.

Luego estuvieron haciendo capturas de pantallas de los contactos y conversaciones, de lo cual quedó registro en el aparato del teniente.

Castigado por nueve meses

De acuerdo con documentos de la oficina de la Fiscalía de Usulután, a Castro Grijalva la Policía lo capturó por el delito de resistencia en la tarde del 14 de abril.

Sin embargo, dos días después, la Fiscalía ordenó que fueran puestos en libertad porque no había delito que perseguir. Las evaluaciones de embriaguez que el Instituto de Medicina Legal les hizo, dictaminaron que estaba en estado normal.

En cuanto salió de las bartolinas policiales, se presentó a la Sexta Brigada de Infantería, donde le ordenaron que se preparara de inmediato porque sería enviado a La Unión, a la Base Naval. No obstante, le quitaron el armamento y equipo que allí tenía asignado.

Ese mismo día, cuando llegó a la Base Naval de La Unión, le entregaron un fusil con cargadores y le ordenaron que se embarcara en una lancha militar. Hasta allí tampoco le quisieron decir a dónde lo mandarían a pesar de insistir en saberlo.

Además de eso, le pusieron a un suboficial y a otro elemento de tropa para que lo vigilaran.

Fue hasta que ya iban en la lancha que le dijeron que iban para la isla de Meanguera, específicamente al cerro El Evaristo, una elevación donde la Fuerza Naval mantiene una posición fija con una patrulla de elementos de tropa.

Al llegar notó que allí no había agua potable, ni energía eléctrica ni letrina.

En esa posición permaneció desde mediados abril de 2020 hasta la tercera semana de enero de este año cuando ya fue notificado de que en la Orden General del 31 de enero saldría de baja.

Durante esos nueve meses, siempre estuvo vigilado por un suboficial y otro elemento de tropa, en unas condiciones muy precarias.

“Detención solo fue una excusa”

Castro Grijalva no oculta su homosexualidad. Durante la entrevista se definió como un hombre gay, a la vez que aclaró que nunca esa condición influyó en desmedro de su desempeño y tampoco hubo quejas de que en su trabajo o sus compañeros y compañeras hubiera actitudes de irrespeto.

Los arrestos o faltas que el oficial tiene en su historial, han sido por cosas leves como llegar tarde a una reunión o formación, haber elaborado incorrectamente algún informe; es algo que casi es normal, afirma el teniente.

El oficial asegura que el incidente del 14 de abril solo fue una excusa para darle la baja; a la persona que fue capturada junto con él, ese incidente no lo afectó pues los abogados de la Fuerza Armada que estudiaron su caso determinaron que no ameritaba ni arresto mucho menos quitarle el empleo.

El  9 de febrero, El Diario de Hoy publicó que días antes de que Castro Grijalva fuera expuesto como oficial que había sido capturado borracho, vestido de mujer y escandalizando durante la cuarentena sanitaria, el hijo del ministro de la Defensa, se había emborrachado junto a otros diez oficiales más, en el bar de la Segunda Brigada Aérea, con sede en Comalapa, La Paz, y que a este oficial, con grado de teniente, no le habían puesto ninguna sanción.

Castro Grijalva asegura que no le cabe duda que la sanción contra él, recomendada por el Tribunal de Honor de la Fuerza Armada, estuvo motivada por su orientación sexual.

Su afirmación la basa en varias circunstancias que rodearon ese hecho. Una es que no había transcurrido ni una hora de su detención cuando en la Policía de San Francisco Javier ya estaba un oficial del Estado Mayor General del Ejército, no para ayudarle sino simplemente para informarse del caso.

Otra circunstancia es que el actual jefe de del Estado Mayor General del Ejército es el mismo coronel que cuando estuvo de comandante de la Sexta Brigada le preguntó a un suboficial si ya había tenido relaciones con él (Castro Grijalva).

Además, uno de los miembros del Tribunal de Honor que recomendó su baja es el teniente coronel que le tomó las fotos como a mediados de 2019, las cuales, inexplicablemente, fueron filtradas en redes sociales para hacer creer que a él lo habían capturado mientras estaba en un lugar emborrachándose y usando prendas de mujer.

“Nadie más que la Fuerza Armada tenía esas fotos. Además, hasta filtraron un apodo, diciendo que mi indicativo era ‘flor salvaje’, lo cual no es así”, relató el militar.

La lucha del oficial por continuar en su carrera militar

En octubre del 2020, abogados del teniente Cristian Adalberto Castro Grijalva presentaron un recurso de apelación ante el Tribunal de Honor por considerar que la recomendación de darle la baja por dos años, como castigo por “conducta pública o privada notoriamente inmoral o contraria a las buenas costumbres o al orden público”, era injusta y porque en el proceso, el Tribunal de Honor había cometido muchas ilegalidades, según documentos a los que El Diario de Hoy ha tenido acceso.

Pero esa batalla la perdieron. El 18 de diciembre de 2020, el Presidente de la República y Comandante General de la Fuerza Armada, autorizó proceder de acuerdo a la recomendación del Tribunal de Honor, emitida el 5 de octubre, misma que fue aceptada por el ministro y viceministro de la Defensa Nacional y el jefe y subjefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, y acordaron someterla a consideración del Presidente de la República y Comandante General de la Fuerza Armada.

No obstante, el jueves anterior, los abogados de Castro Grijalva presentaron una demanda ante el Juzgado Primero de lo Contencioso Administrativo de Santa Tecla, reclamando la “ilegalidad del acto administrativo”.

De acuerdo a la boleta de admisión de la demanda, de la cual se obtuvo copia, los demandados son el Tribunal de Honor de la Fuerza Armada que recomendó la baja de Castro Grijalva; el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada y el Ministerio de la Defensa Nacional.

De acuerdo con abogados consultados, expertos en la jurisdicción militar, el proceso contra el teniente adolece de muchas irregularidades; consideran también que el Presidente de la República pudo haber sido sorprendido en su buena fe al dar curso a la recomendación del Tribunal de Honor, avalada por el Ministerio de la Defensa Nacional y el Estado Mayor Conjunto.

El hecho de que del interior de la Fuerza Armada se haya filtrado fotografías tomadas mucho tiempo antes de que el oficial y otro elemento militar fueran capturados el 14 de abril del 2020, indica una intencionalidad muy fuerte de dañar la imagen del teniente para luego montar el proceso administrativo, aseguran los abogados.

Los abogados afirman que esa carga intencional se vuelve mucho más fuerte y resta imparcialidad al proceso administrativo si se toma en cuenta lo que Castro Grijalva afirma: que esas fotos fueron tomadas por un oficial superior que posteriormente formó parte del Tribunal de Honor que recomendó su destitución.

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