Contaminación en la costa de La Unión frena el turismo

Las aguas sucias de los municipios que están en la zona de la bahía de La Unión son tiradas al mar. También hay basura acumulada.

Cuando la marea baja y deja al descubierto el área frente a la playa, las aguas sucias se estancan y un olor fétido, provocado por las heces y orinas, que salen del barrio san Carlos inunda el ambiente. Fotos EDH / Insy Mendoza

Por Insy Mendoza

Oct 06, 2019- 06:00

LA UNIÓN. La bahía de La Unión ofrece en cada amanecer espectaculares celajes decorados con el vuelo de las aves, la energía de los pescadores que preparan las embarcaciones para iniciar sus faenas, la envolvente brisa marina y el rítmico sonido de las olas; todo envuelve los sentidos y esconde al enemigo del mar, las aves y los pescadores: basura acumulan en las playas.

Los municipios de La Unión y Conchagua están directamente conectados a la bahía y vierten las aguas grises domiciliarias al mar. Las tuberías van desde las casas al sistema de drenaje que finaliza en la bahía.

Cuando la marea baja y deja al descubierto el área frente a la playa, las aguas sucias se estancan y un olor fétido, provocado por las heces y orinas, inunda el ambiente.

Los municipios de La Unión y Conchagua están directamente conectados a la bahía y vierten las aguas grises domiciliarias al mar. Las tuberías van desde las casas al sistema de drenaje que finaliza en la bahía.

 

Ni en La Unión, ni en Conchagua hay una planta de tratamiento de aguas negras para tratar las aguas vertidas de las viviendas. Y ambas municipalidades han expuesto que no tienen la capacidad financiera para proyectos de saneamiento ambiental.

En La Unión solo el parque municipal de La Familia y la colonia Bellavista cuentan con plantas de tratamiento.

Pero las aguas sucias no es el único problema; la basura es otro de los grandes contaminantes de la zona.

Los desechos son tirados ahí por residentes de la zona o llevados por las corrientes de los ríos que desembocan en el mar.

En el caso de los unionenses, que viven a orillas de la bahía, la municipalidad ofrece el servicio de recolección de basura dos o tres veces en la semana; sin embargo, hay pobladores que tienen la costumbre de tirar los desechos al mar.

Empresarios nacionales y extranjeros que han visitado el lugar con el propósito de explorar las condiciones que ofrece el departamento de La Unión para invertir en turismo, hotelería o inversión extra portuaria han expresado que lo primero que vieron al visitar el embarcadero Los Coquitos y el muelle municipal fue basura y descargas de aguas sucias.

Un empresario guatemalteco, que solicitó el anonimato, dijo que analiza invertir, en sociedad con salvadoreños, en un hotel y restaurante, sin embargo lo desincentiva los problemas de contaminación porque eso espanta al turismo.

Un pelícano camina entre el lodo contaminado.

Técnicos ambientales , los alcaldes de ambos municipios y los líderes comunales están conscientes de que el problema de contaminación es un obstáculo para el desarrollo de la zona.

El ministro del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Fernando López, manifestó que el problema ambiental no es solamente en La Unión, también afecta a los ríos, que están contaminados por plásticos y otros desechos, así como el arrastre de tierras fértiles por la erosión.

López explicó que los ríos se convierten en una banda transportadora de basura, lo cual es preocupante, y por eso están tomando acciones en todo el país.

“Tiene que empezar desde las municipalidades con educación ambiental y con una disposición adecuada de los desechos sólidos, que nos permita limpiar y liberar nuestros mares de toda esa basura”, dijo el ministro.

El funcionario expuso que han abordado con funcionarios de otras carteras de Estado el tema de la necesidad de una planta de tratamiento de aguas servidas y mejoras en el sistema de alcantarillado en esos municipios.

El alcalde del municipio de La Unión, Ezequiel Milla, explicó que las aguas sucias de varios municipios de ese departamento caen al golfo y la bahía. Añadió que debido a eso buscaron a los funcionarios de la administración pasada de los ministerios de Medio Ambiente y Obras Públicas, pero no hubo resultados.

“Sabemos que es una inversión grande, se requiere arriba de 20 millones de dólares; es una inversión que le compete al Gobierno Central. Recuerdo a tantos ambientalistas que estuvieron en el pasado y no hicieron nada por curar la ciudad con la construcción de una planta”, opinó Milla.

El edil unionense es optimista de que con la actual administración del presidente Nayib Bukele se pueda resolver el problema, ya que se habla de la puesta en marcha de los proyectos del puerto, el aeropuerto y el tren logístico que beneficiarían a su municipio.

El alcalde de Conchagua, Jesús Medina, narró que en 2015 firmó un convenio con una comisión de Dinamarca para la donación de 20 millones de dólares; además ofrecían un préstamo por 80 millones de dólares para la construcción de una planta de tratamiento de las aguas negras de la bahía de La Unión.

Medina aseguró que esa propuesta se la presentó al entonces vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, pero no prosperó.

“El único requisito de los daneses era que la empresa constructora fuera de Dinamarca porque ellos tienen suficiente experiencia para manejar los desechos”, explicó Medina.

El actual presidente del Fondo Ambiental de El Salvador (Fonaes), Jorge Aguilar, visitó la comunidad Chiquirín en La Unión, el pasado 2 de septiembre, y expuso ante los residentes la importancia del saneamiento ambiental y que los recursos hídricos se encuentran contaminados.

“No puede haber economía y desarrollo sino tenemos un medio ambiente sustentable; y por supuesto no puede haber turismo, si nuestras playas están contaminadas”, dijo Aguilar.

Jesús Ventura, residente en la isla Zacatillo, trabaja en el rubro del turismo y pertenece a una cooperativa de la comunidad; él opinó que para atraer a los inversionistas, el gobierno deberá apostarle a descontaminar la bahía.

“Es vergonzoso que los turistas cuando vienen a visitar La Unión y se acercan a orillas de la bahía, ya sea por el parque de La Familia, el muelle municipal o en el embarcadero, vean toda esa suciedad y la basura”, expresó Ventura.

En sector La Playa, del barrio San Carlos, las aves de rapiña descansan sobre las lanchas; luego de alimentarse de desechos de vísceras de pescado que pobladores de la zona lanzan desde sus viviendas.

Unionenses que viven a orillas de la bahía entre las comunidades del sector Campo Villalta y los barrios San Carlos, Concepción y El Centro confirmaron que el camión recolector de desechos pasa en esas zonas, sin embargo muchos están acostumbrados a tirar los sacos con basura al mar para que se los lleve la marea.

El coordinador de la Unidad Ambiental municipal de La Unión, Ever Funes, explicó que el problema es complejo porque el río Goascorán, que nace en Honduras, desemboca en el golfo, arrastrando todos los desechos sólidos que generan los municipios hondureños, que lo manejan como botaderos a cielo abierto porque ellos aún no cuentan con proyectos de rellenos sanitarios. Además las aguas del golfo están compartidas por El Salvador, Honduras y Nicaragua.

“Toda esa basura viene a dar al mar. La gente contribuye a la suciedad, por ejemplo la tiran en los tragantes y las calles de la ciudad”, expuso coordinador de la Unidad Ambiental.

Funes opinó que el problema de la contaminación es grave, y ha existido por años en la bahía; contamina los mantos acuíferos y afecta negativamente la calidad de vida de la población.

A partir de mayo pasado, la unidad ambiental de La Unión trabaja en sensibilizar a 2,064 alumnos de los centros educativos del casco urbano de ese municipio, a través de charlas sobre el manejo de los desechos sólidos, función de los rellenos sanitarios y compostaje, así como las consecuencias del mal uso de los desechos y la contaminación de la bahía. La escuela ambiental municipal tiene asignados a dos técnicos para trabajar con la población.

Como parte de ese programa, los alumnos hacen campañas de limpieza en los alrededores del centro educativo.

Además, a partir de junio pasado, la alcaldía comenzó a dar, dos veces por semana, el servicio de recolección de basura en los cantones El Coyolito, Las Trancas y La Quesadilla. La medida ayudó a quitar los botaderos de basura a cielo abierto que estaban a orillas de las carreteras.

En La Unión existen dos pequeña plantas de tratamientos de aguas residuales, una está en el parque municipal de La Familia para tratar las aguas de los servicios sanitarios y las que generan los locales comerciales que están al interior.

La otra está en la colonia Bellavista, un complejo de urbanizaciones y residenciales privada.

El encargado del departamento de Aseo y Mantenimiento de la alcaldía unionense, Luis Molina, lamenta que comunidades ubicadas en el frente de playa, entre ellas Campo Villalta, La Pesquera, los barrios San Carlos, El Centro y Concepción, siguen usando la orilla de la bahía como botaderos de basura pese a que los camiones recolectores llegan tres veces por semana.

Los turistas tienen el desagrado de ver las tuberías de drenaje, el lodo verde oscuro que es parte de los sedimentos que se forman de la suciedad.

Molina expuso que constantemente el personal de aseo hace jornadas de recolección de la basura en la bahía, en el tramo del parque de La Familia y el muelle municipal. “En una jornada de seis horas logramos sacar de 10 a 15 toneladas de todo tipo de basura llena de lodo contaminado; se recogen muebles viejos, ropa, plástico y toda suciedad que la gente tira o que trae la marea”, agregó.

En la ciudad de La Unión se recolecta un promedio de 700 a 750 toneladas de basura mensual, a través del servicio de barrido de las calles y recolección en la zona comercial y el casco urbano.

El municipio de San Alejo contamina la bahía debido al mal manejo de los desechos.

Semiramis Molina, de la Unidad Ambiental de esa localidad, explicó que los manglares de ese municipio están en la zona de la bahía y están llenos de plástico y todo tipo de basura. “En cuanto al vertidos de aguas negras, esas descargas van a dar directo a las quebradas y luego a los ríos que su disposición final es directo al mar”, manifestó.

Actualmente no hay datos de cuánta agua negra es vertida en la zona de la bahía de La Unión, solo se sabe que hay siete tuberías del sistema de aguas domiciliar que están en todo el frente de playa de la bahía desde el tramo de la Base Naval hasta barrio San Carlos.

El coordinador de Salud Ambiental, del Ministerio de Salud en el departamento de La Unión, Óscar Benavides, expuso que desde hace dos años hay mayor vigilancia sanitaria, como resultado de la presencia del Juzgado Ambiental de la zona oriental, al cual considera un gran aliado y que les ha pedido trabajar coordinadamente para evitar la contaminación del suelo, aire, flora y fauna.

Benavides expuso que las descargas a una fuente como el mar y las playas está regulado por el Ministerio del Medio Ambiente, por lo que es un tema que a ellos les corresponde. Además, cada unidad de Salud hacen inspecciones y envían informes al Medio Ambiente.

“Son recursos que se están contaminando a gran escala; si son aguas residuales, industriales o grises que se están tirando al mar, la población está expuestas a muchas enfermedades”, agregó Benavides.

El pescador Walter Guevara, quien vive en Campo Villalta, justo a orilla de la bahía, aseguró que cada vez que hay marea seca quedan al descubierto los promontorios de basura a orillas de la bahía.

Monitoreo de la calidad del agua

Los resultados preliminares de las investigaciones que ejecutan docentes y estudiantes del Modelo Educativo Gradual de Aprendizaje Técnico y Tecnológico (MEGATEC) La Unión advierten que la mayor parte de las aguas del Golfo de Fonseca no cumplen con los parámetros establecidos en otro países, como aguas para uso recreativo.

A partir de enero de este año, el último martes de cada mes, los docentes y alumnos del Técnico Superior en Manejo Integrado de Recursos Costeros, del Megatec, hacen muestreos en nueve lugares para determinar la calidad microbiológica del agua en el golfo y la bahía.

El estudio finalizará en diciembre y los resultados serán dado a conocer en enero del 2020.

Los sitios donde extraen las muestras de agua son: frente a playa El Tamarindo de Conchagua, entre las islas de Pirigallo y Meanguera, frente a la bocana del río Goascorán, estero Los Jiotes y Ramaditas de San Alejo; en la bahía frente al parque de La Familia y por el canal de navegación (frente a isla Conchagüita).

De acuerdo con los investigadores, en los primeros meses de estudios “los resultados son sorprendentes”, entre ellos los niveles altos de cargas microbianas (bacterias) y algunos parámetros químicos que tienen que ver con las descargas de los desechos sólidos y de las vísceras de la pesca.

Además, la contaminación de las descargas de los desechos domésticos urbanos, las aguas grises relacionadas con las letrinas y lavandería de los residuos de los restaurantes.

El biólogo y docente, Armando Navarrete, detalló que hay azolvamiento en toda la bahía; además, en marea baja hay medio metro de profundidad en aguas cercanas a la isla Conejo, y frente a los esteros de Los Jiotes hay bancos de arena y lodo. No debería existir ni azolvamiento, ni bancos de arena y lodo, eso es producto de la contaminación.

Te recomendamos

Movistar La instagramer Amber Luke quedó ciega después de tatuarse los ojos de azul
Movistar En “Al rojo vivo”, María Celeste Arrarás resalta la belleza e inteligencia de Miss El Salvador
Movistar Fallecida actriz Edith González se habría contactado con médium y esto fue lo que le dijo

Utilizamos cookies y otras tecnologias para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web.

Política de privacidad