Niña escribe una carta diaria a su padre, un policía asesinado en Santa Ana

El papá de la niña era José David Martínez Figueroa cuyo cadáver fue abandonado en un barranco en el km. 64 de la carretera a Metapán. El agente tenía una segunda hija, a la que tras la muerte del policía, le han negado toda ayuda.

Este es el kilómetro 64 de la carretera de Santa Ana a Metapán donde el 8 de noviembre fueron encontrados los restos del agente José David Martínez Figueroa, asesinado de un balazo en la cabeza. FOTO EDH/Jaime López

Por Jaime López

Feb 13, 2020- 20:00

Desde hace cuatro meses una niña de 11 años le escribe cartas a su padre todos los días. Hace cuatro meses su padre fue asesinado y su cuerpo abandonado en un barranco situado en el kilómetro 64 de la carretera de Santa Ana a Metapán.

El agente José David Martínez Figueroa, destacado en la División de Protección de Víctimas y Testigos en San Salvador, fue hallado muerto con un tiro en la cabeza el 8 de octubre pasado. Fue ejecutado.

Tanto la compañera de vida como la hija del agente Martínez Figueroa aún no se reponen por la pérdida; ellas están diagnosticadas con ansiedad profunda tras el impacto del asesinato.

A pesar de que toda la familia está afectada por el crimen del agente, pareciera que su pequeña hija sufre la peor pesadilla.

La niña en sus manuscritos todos los días, le expresa todo lo que está sufriendo por su ausencia.

Familia le lleva este recuerdo al agente Martínez Figueroa en un camposanto privado en Santa Ana. Foto EDH/Cortesía.

“Hola papi. Espero que estés muy bien papi allá en el cielo. Necesito decirte que te quiero mucho. Te extraño mucho, quisiera estar contigo papi, pero se que tu ahí estás en el cielo y por este motivo te estoy escribiendo esta carta y contarte que pasé grado y seguiré adelante como tu querías y lo haré, cumpliré los sueños, lo que tu quieres. Bueno te quiero mucho nos vemos en el cielo. No será un adiós será un hasta pronto”, indica uno de los muchos manuscritos que la pequeña le ha dedicado.

Depresión severa sufre niña

“A la niña le han diagnosticado depresión severa, ella necesita atención psicológica, la madre le habla pero no es suficiente para su salud”

pariente, de agente asesinado

“La pequeña sufre y no ha recibido asistencia psicológica ni por parte de la División de Bienestar Policial, ni por el Seguro Social, y las citas que da el Ministerio de Salud, son de aquí en ocho meses”, afirmó un pariente que por su seguridad prefirió no identificarse.

La situación es crítica, a veces la niña no diferencia entre lo real y lo ficticio; de repente, por las mañanas pide que su padre le prepare el café antes de ir a clases como el agente solía hacerlo cuando estaba con vida.

Aparte de ese dolor, la pequeña hija fue separada de todo beneficio social que su padre dejó en su condición de agente policial como los dos últimos salarios y becas de estudio. De hecho el presidente Bukele ofreció dar becas a los hijos de los agentes policiales asesinados, pero de eso, esta familia no sabe nada.

Agente José David Martínez Figueroa/ Foto cortesía

Tampoco fue alcanzada por la póliza de seguro de vida que él pagaba en vida; todos estos beneficios le han sido otorgados a su primer hijo que tuvo con su primer pareja, una agente policial que hace 19 años murió en un accidente de tránsito.

El agente, luego de enviudar, rehizo su vida y formó un nuevo hogar adonde se llevó a su primer hijo y nunca modificó ni en la Policía ni en la aseguradora, que no solo era papá de un hijo sino de una niña, por lo que tras su muerte, ella quedó desprotegida. A pesar que si está asentada como su hija.

Tras el asesinato del policía, los otros  parientes se llevaron al muchacho y ellos decidieron administrar los beneficios que le dejó vía indemnización y pensión, dice el familiar.

“Hay becas para los niños hijos de agentes asesinados, pero en la Corporación a la mamá le dijeron que para su pequeña hija no hay nada”, explicó el familiar. Ahí surge la inquietud ¿donde está la ayuda que como familia dependiente del agente muerto le van a dar a su hija y a su madre, ellas han quedado en la calle”, reiteró.

Con su nueva pareja, el agente Martínez Figueroa convivió 16 años y como fruto de esa relación nació la niña que ahora ha quedado en total desamparo.

La principal fuente de ingresos de esa familia era el sueldo del agente Martínez Figueroa con 20 años de servicio en la División Víctimas y Testigos, y también tuvo un paso en la División de Tránsito Terrestre.

Para complementar esos ingresos, la señora del agente tenía un negocio que debido a la conmoción y el pánico que provocó su muerte lo cerró y solo quedaron con una deuda que sobrepasa los $1,800 y que por el momento no tiene como pagar.

Pero luego de los funerales, la Corporación Policial y especialmente Bienestar Policial en su seguimiento no los tomó en cuenta “no preguntaron cómo sobreviven; vinieron los gastos de fin de año y ahora la entrada a clases; el pago de colegiatura, pero los representantes de la Corporación no fueron adonde esa pobre mujer a decirle en qué le podemos ayudar”, cuestiona el pariente.

Sumado al dolor por la pérdida del agente, a la niña le detectaron miopía y astigmatismo severo (curvatura irregular), además hace 15 días por un accidente se le quebraron sus lentes y ahora, dice el familiar, la madre no tiene el dinero para comprarle otros.

“Yo necesito ayuda profesional y psicológica urgente para la niña, ella no acepta que su padre está muerto, todos los días lo llora, ella pregunta porqué lo mataron, porqué su papito ya no está, todos los días le escribe y le habla”, describió.

Según los parientes, la pequeña era muy apegada a su padre y para coincidencia el día de su nacimiento fue un 17 de junio, el Día del Padre. Esos son momentos tristes que complican la vida de madre e hija. “La niña le dice a su madre, no quiero que en mi cumpleaños me vaya a comprar un pastel ni nada que me vaya a ponerme porque eso mi papá me lo da… y luego dice y ahora quien me va a dar todo eso… son cosas que crean mucha tristeza… Ahora la niña no puede oír a otros niños hablar o mencionar a su papá porque ella recrea todo su sufrimiento y cae en crisis”, relata el familiar.

Asegura que el agente Martínez Figueroa tenía su hoja de antecedentes en blanco, era un policía, un compañero de vida y un padre ejemplar, expresó un conocido suyo.

Amigos y compañeros policías han manifestado que es curioso que el agente Martínez Figueroa se convierta en el segundo escolta de la División de Protección a Víctimas y Testigos en ser asesinado en cuatro años, casi de la misma forma, ejecución.

Algunos agentes que no quisieron comprometerse, han asegurado que temen que por ser escoltas que manejan mucha información podría comprometerlos. Temen ser las siguientes víctimas.

Por eso temen que las investigaciones no avanzan y éstas en lo que se ha filtrado, desligan casi en su totalidad a las pandillas.

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