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Periodistas celebran su día en medio de amenazas, bloqueos e intimidaciones

Un cierre casi completo de canales oficiales de información, estigmatización de funcionarios, amenaza e incluso agresiones físicas marcan el clima en el que los periodistas salvadoreños desempeñan su labor

Por Ricardo Avelar | Jul 30, 2021- 23:07

La prensa salvadoreña ha sufrido constante acoso por agentes policiales durante coberturas. En la foto un agente de la UMO toma fotos de los periodistas en la Asamblea Legislativa. Foto EDH/ Jonatan Funes

Que un oficial de la Policía Nacional Civil abofeteara a un periodista no es un hecho aislado en El Salvador, sino un signo más del claro deterioro de la libertad de prensa.

Este 31 de julio, los periodistas salvadoreños celebran su día en medio de un panorama sombrío para su trabajo. En su día a día se topan con una constante estigmatización, el uso de instituciones del Estado para procurar el silencio y agresiones directas a su dignidad e integridad, además de un complejo y costoso entramado de desinformación y propaganda financiado, en gran parte, con fondos públicos.

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“El periodismo juega un papel clave en la democracia y el costo de ceder es precisamente cercenar al sistema democrático y a la libertad de expresión. Es permitir que unos pocos acumulen más poder y la ciudadanía queda a merced de los abusos”.

MARYELOS CEA, FRASE.

Según la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), solo en 2020 se registraron 125 casos de agresiones a periodistas, un incremento significativo de los 65 casos de 2018 o los 77 en 2019. En el presente año, este número parece ir al alza. Solo el día de las elecciones hubo 58 vulneraciones a la prensa, incluyendo una agresión física de un elemento del Batallón Presidencial a una fotoperiodista de El Diario de Hoy y una amenaza de muerte a un
periodista de Revista Factum.

El costo de estas posturas antiprensa lo paga un país entero que se está quedando cada vez con menos espacios de información veraz y contrastada, y está progresivamente más expuesto a una “narrativa oficial”.

Agresividad creciente Maryelos Cea, editora del área Social de La Prensa Gráfica, afirmó a El Diario de Hoy que desde que ejerce periodismo en 2005 ha observado vulneraciones a la libertad de prensa, “pero no el nivel de hostilidad que enfrentamos ahora”.

Esto lo evidencia en la intimidación, los ataques, agresiones y seguimientos a periodistas que “recuerdan
años oscuros de la historia salvad ña que no queremos repetir”.

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“Si se asume el rol de un periodista en una democracia, ejercer el periodismo en estos tiempos significa un acto de valentía. Estamos en medio de una permanente campaña presidencial por deslegitimar al mensajero”.

MARYELOS CEA, FRASE.

“Aún no somos comparables al régimen de Nicaragua o Venezuela, en donde el bajo acceso informativo y el acoso cibernético es lo de menos, en donde golpean a periodistas, los encarcelan o cierran medios de comunicación. Espero que nunca lleguemos a eso”.

Yonada Magaña, FRASE.

En un sentido similar se pronunció Sergio Arauz, subjefe de redacción de El Faro, quien considera que
“ejercer el periodismo en estos tiempos significa un acto de valentía”.

Arauz ve una “permanente campaña presidencial por deslegitimar al mensajero” y advierte que los periodistas deben estar preparados para afrontar los riesgos de vigilar permanentemente a los funcionarios.

Yolanda Magaña, editora de Política de Diario el Mundo, ve un panorama difícil por el “erosionado
acceso a la información pública”, así como la imposibilidad de hacer hasta las preguntas más sencillas a
quienes están al frente de las instituciones públicas”.

Por su parte, Jessica Ávalos, periodista de Revista Factum, afirma que “en El Salvador se ejerce periodismo ante embestidas constantes” y explica además de investigar y contrastar, los periodistas deben estar atentos a los ataques por sus publicaciones. “Para los funcionarios es más cómodo atacar a la prensa que dar explicaciones”, lamenta.

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Razones detrás de los ataques El periodismo crítico e independiente en El Salvador ha estado detrás de grandes revelaciones de corrupción, negociaciones con grupos criminales, nepotismo y otros abusos de poder y violaciones a los derechos humanos.

Es gracias a la labor de periodistas salvadoreños que se ha permitido saber cómo el gobierno actual, por ejemplo, ha abusado de su poder durante una pandemia que ha costado miles de vidas, y con los fondos disponibles ha realizado compras fuera de la ley, a funcionarios o sus parientes, y con sobreprecios.

“Además de esmerarnos por contrastar y verificar cada dato antes de publicar, debemos estar atentos a los ataques que nos acarrearán las publicaciones porque para los funcionarios es más cómodo atacar a la prensa que dar explicaciones”.

JESSICA ÁVALOS, FRASE.

Es por los periodistas salvadoreños que es posible saber que aquellos que repiten la frase de “los mismos de siempre” para denostar a todo el que no esté de su lado son precisamente quienes emulan las prácticas más oscuras del pasado salvadoreño: la opacidad, los bloqueos de información y la agresividad a quien les critica. Y por revelar esto, los periodistas están bajo ataque.

Y la respuesta gubernamental ha distado completamente de la rectificación y de censurar o castigar a los funcionarios que han obrado mal.

Por el contrario, ha habido una campaña constante contra los medios de comunicación que el presidente considera parte de ese “aparato ideológico” o de un supuesto “enemigo interno”, etiqueta usada en el pasado latinoamericano para justificar graves abusos a derechos humanos fundamentales.

Estos ataques han venido de varias formas. Por un lado, hay una constante estigmatización de los periodistas y los medios, pintándolos como enemigos públicos. Esto generalmente va acompañado de burlas o descalificaciones de funcionarios públicos de alto nivel que, a medida bajan a mandos medios y hasta a los fanáticos del oficialismo,
van convirtiéndose en amenazas cada vez más agresivas. En el caso de mujeres periodistas, es común
que se topen incluso con incitaciones a violencia sexual.

Además, el gobierno ha usado su poder regulador para castigar medios, como la cancelación de pauta a El Diario de Hoy por cubrir un bloqueo a medios digitales, o las excesivas auditorías del Ministerio de Hacienda a El Faro, que trascienden del interés tributario.

Finalmente, hay seguimientos a periodistas y agresiones físicas, como la bofetada de un policía. Esto, lejos de ser condenado, fue celebrado por personajes cercanos al oficialismo. Sí, ese oficialismo que quiere ocultarse de la lupa periodística.

CÉSAR FAGOAGA, PRESIDENTE ENTRANTE DE APES: “ESTE GOBIERNO ES ABIERTAMENTE ANTIPRENSA

“UN GOBIERNO QUE ABORRECE LA TRANSPARENCIA HARÁ TODO LO POSIBLE PARA ATACAR AL PERIODISMO”.

 

El nuevo presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador, César Castro Fagoaga, afirmó que nunca ha sido fácil ser periodista, pero ahora es mucho más complicado.

Esto, añade Fagoaga, se evidencia en actitudes antiprensa del gobierno y su bloqueo sistemático de información pública. Además, en la “estrategia sistemática de acoso y ataques, que incluye el uso de recursos públicos para intentar limitar e intimidar a la prensa”. Y tercero, dice, en “el discurso de odio liderado por Casa Presidencial (que) ha envenenado a las instituciones, a tal punto que ya hemos  visto cómo se transformó en violencia contra periodistas”.

A su juicio, el reto principal es garantizar la seguridad de los periodistas en un clima cada vez más adverso y sin garantías ni separación de poderes. Sin embargo, ve más necesario que nunca seguir haciendo periodismo, que a su juicio es “una de las últimas trincheras de la democracia salvadoreña”.

EL CIERRE DE ESPACIOS CRÍTICOS O DE INVESTIGACIÓN ES OTRA AFRENTA A LA LIBERTAD DE PRENSA

EN LA MEDIDA EN QUE ESPACIOS DE DIÁLOGO O DE INVESTIGACIÓN SE CIERRAN, SE ABRE LAS PUERTAS A LA PROPAGANDA.

En lo que va del año, además de los golpes a los periodistas , ha habido un importante cierre de espacios críticos, presumiblemente por presiones del gobierno a medios de comunicación.

En esto, resalta la salida de la revista periodística Focos de Canal 33, así como  el reciente anuncio que hizo la periodista Wendy Monterrosa de que este mismo canal sacó del aire la entrevista República. “Esta tarde (del jueves), la presidencia del Canal 33 me ha informado de la suspensión de la entrevista República”, anunció Monterrosa en un tuit.

Carlos Monterroza, entrevistador de 8 en punto de ese mismo canal, expresó su solidaridad a su colega y lamentó que salga del aire “un espacio que se ha dedicado al análisis de temas de país con rigurosidad y profesionalismo”. Agregó que “en esta etapa que vive el país es cuando más se requiere (…) el ejercicio del periodismo”.

César Fagoaga, desde hoy presidente de APES, manifestó que es una  “lamentable decisión. Era un espacio necesario para el periodismo televisivo, cada vez más huérfano”.

Sobre estos cierres, Sergio Arauz, de El Faro, explicó que cuando esto sucede, no pierde un medio en particular, sino la audiencia. “En tiempos de narrativas hegemónicas polarizantes y de odio, es urgente y vital que exista pluralidad y variedad de información”, destacó y recordó que cada espacio crítico cerrado “puede ser sustituido por propaganda”.

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