Fusades plantea actualizar norma de control de calidad del agua tras reciente crisis

Según Fusades, la reciente crisis que se vivió por mala calidad del agua marca la necesidad de incorporar esos y otros criterios para evaluarlos periódicamente. El actual reglamento no contempla medición de niveles de algas, virus ni otras bacterias.

Planta potabilizadora Las Pavas. Foto EDH Óscar Portillo

Por Susana Joma

Feb 12, 2020- 21:40

Tras la crisis del agua, que en enero pasado afectó a los residentes del Área Metropolitana de San Salvador y de La Libertad, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) recomendó que se revise y actualice el “Reglamento Técnico Salvadoreño (RTS) 13.02.01:14 Agua. Agua de Consumo Humano. Requisitos de Calidad e Inocuidad”.

El citado reglamento establece los parámetros microbiológicos, físicos, químicos y hasta radiológicos que se debe vigilar en el agua y cuáles son las cantidades máximas en las que deben estar presentes para que esta pueda considerarse apta para consumo humano.

Este debe ser aplicado por todas aquellas instituciones y entidades públicas y privadas que precisamente se encargan de vigilar, administrar, proveer y operar sistemas de abastecimiento de agua a la población, es el caso del Ministerio de Salud, la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) y las asociaciones comunales, entre otras.

La ingeniero químico Flor Sosa de Mendoza, directora del Laboratorio de Fusades (LAB), manifestó recientemente que en la actualidad dicha norma no contempla la medición de otros parámetros como algas, virus y parásitos que puedan estar presentes en el agua. Incluso no establece vigilancia sobre residuos de fármacos, algo que ya se hace en países como Estados Unidos.

Sosa de Mendoza, en sintonía con la posición que Fusades emitió en enero, expresó que el reglamento fue modificado en 2018.

Hasta la fecha este permite llevar a cabo tres niveles de análisis de la presencia de los parámetros arriba mencionados: el básico, intermedio y completo. Sin embargo, el hecho de que el tema de las algas no esté definido en ningún punto de la norma lleva a la necesidad de que se le agreguen nuevos parámetros para medir.

El laboratorio de Fusades, que tiene ya casi 27 años de existencia oferta sus servicios de análisis a la industria, academia, ongs e incluso el mismo Estado.

La química explicó que, en el marco de las denuncias ciudadanas, hechas en enero pasado, sobre el mal olor y sabor que tenía el agua suministrada por ANDA, este laboratorio, a partir de los criterios establecidos en el Reglamento, hizo un pequeño estudio de corte más académico sobre muestras de agua domiciliar, con la finalidad de identificar si había algo fuera de lo regular.

Esas muestras fueron tomadas en siete puntos: San Benito, la Escalón, Ciudad Delgado y colonia Atlacatl, ubicados en San Salvador; así como en Veranda, Buena Vista y Las Palmeras, estos últimos de la ciudad de Santa Tecla, La Libertad.

Detalló que midieron la presencia de bacterias coliformes totales, bacterias coliformes fecales, Escherichia coli, turbidez, pH, cloro residual, incluso de sólidos totales, hierro, calcio, magnesio, manganeso, hierro y sólidos suspendidos.

La profesional, quien además se graduó en Tecnología de Alimentos de la Universidad de Bonn, Alemania, dijo que ninguno de los parámetros analizados superó las medidas límite establecidas por la norma; además, ninguna muestra tratadas tenía coloración, pero según indica eso no significa que no se deba vigilar esta situación.

Un análisis que realizó el Laboratorio de Toxinas Marinas de la UES sobre muestras tomadas en el río Lempa sí permitió alertar sobre la presencia de algas.

“El problema, como lo decimos nosotros (Fusades), no es lo que estamos midiendo, es lo que no medimos, porque la norma en ningún punto señala midamos presencia de algas. Entonces queda como la duda. Si sabemos que ese es un problema desde el origen, porque el lugar desde donde estamos tomando el agua tiene problemas de formación de algas lo que nosotros sugerimos es revisemos la norma, revisemos el reglamento y adaptémolo a las necesidades reales del país”, citó la ingeniero Flor Sosa de Mendoza.

De acuerdo con sus palabras el reglamento es bueno porque está basado en las guías que dicta la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la calidad de agua, pero no está demás que se mejore.

Según explicó, el Ministerio de Salud es el encargado de hacer los controles de la calidad del agua y en este caso también es el que tienen la potestad de enviar una iniciativa de revisión del reglamento al Organismo Salvadoreño de Reglamentación Técnico (Osartec), que es parte del Sistema Nacional de Calidad y lo coordina la Comisión Nacional de Calidad (CNC).

La ingeniero De Mendoza dijo que estas entidades tienen que hacer una comisión para la discusión del documento y eso, de acuerdo con sus palabras, debe hacerse con la participación activa de todos los entes involucrados. Una vez se tiene el documento es sometido a consulta pública a nivel internacional.

“La vigilancia y la formación de ley de normativas estamos claros que es una responsabilidad estatal, pero sí tiene que haber una mayor participación de la sociedad en el tema, porque todos tomamos agua, y por lo tanto todos estamos sujetos a la crisis de salud pública que se pueden generar por un problema de una calidad no del todo satisfactoria del agua”, externó.

La especialista destacó que de igual manera es necesario que se revise la frecuencia conque se llevan a cabo las mediciones de los parámetros de calidad del agua, como ocurre con el caso de los pesticidas que se miden cada tres años.
Además, destacó que las instancias encargadas de hacer las mediciones de calidad del agua deben ser transparentes con los resultados.

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