La receta detrás de las papas fritas más buscadas en Santa Tecla
Filas constantes, comentarios que se repiten y un plato que muchos recomiendan sin pensarlo dos veces. En Santa Tecla, estas papas fritas con carne y queso se han ganado un lugar entre las más buscadas. Detrás hay un proceso cuidado y una forma particular de hacer las cosas.
Por
Leidy Puente
Publicado el 30 de enero de 2026
Desde 2020, Potato Frit, un emprendimiento de papas fritas con carne y queso se han convertido en una de las opciones más buscadas en Santa Tecla. La clave está en un proceso cuidado, donde todo se prepara desde cero: la papa, la carne, el queso y las salsas. La propuesta, liderada por la emprendedora Edith Rodríguez, opera en el Parque Cafetalón y el Parque San Martín, con precios accesibles y porciones generosas. El puesto atiende de martes a jueves de 11:00 a. m. a 8:00 p. m., y viernes, sábado y domingo desde las 11:00 a. m. hasta que se retira el último visitante.
En parques como El Cafetalón y el parque San Martín, hay un puesto que difícilmente pasa desapercibido: Potato Frit. El aroma de papas fritas recién hechas, el queso derritiéndose al momento y las porciones generosas anuncian que algo se está haciendo bien. Desde 2020, esta propuesta gastronómica ha ido construyendo su camino hasta convertirse en una de las más solicitadas en Santa Tecla.
Aunque a simple vista parezca una combinación sencilla de papas fritas con carne y queso, el verdadero diferenciador está en el proceso. Aquí no se utilizan productos listos para servir ni ingredientes procesados. Todo se prepara desde cero: la papa, la carne, el cheddar, las salsas y los chiles. Esa decisión, que implica más tiempo y trabajo, es la base del sabor que ha logrado conquistar paladares en la zona.
Detrás de esta propuesta gastronómica está Edith Rodríguez, una emprendedora con más de dos décadas de experiencia en cocina y venta de alimentos. Su trayectoria ha sido clave para definir cada detalle del negocio, desde la preparación de los ingredientes hasta la forma de atender al cliente, siempre bajo una premisa clara, vender únicamente aquello que cumple con su propio estándar de calidad.
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Uno de los principales sellos de estas papas fritas es su elaboración artesanal. Cada ingrediente pasa por un proceso previo que busca garantizar frescura, sabor y coherencia con lo que se ofrece. No se trata solo de llenar un plato, sino de cuidar cada paso para que la experiencia sea la misma, sin importar el día o la cantidad de clientes.
Esa consistencia ha permitido que quienes prueban el producto regresen y lo recomienden. La porción, el sabor y la presentación coinciden con lo que se promete, un aspecto que ha sido fundamental para generar confianza y fidelidad.
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Precios accesibles
Parte del atractivo de estas papas fritas también está en su precio, pensado para que más personas puedan disfrutar del producto sin sacrificar calidad. El menú incluye papas francesas por $1.50, papas colochas por $1.50, papas mixtas por $2.00 y mega francesas por $2.50.
Además, los clientes pueden elegir entre aderezos como ketchup, mayonesa, chipotle y cilantro. Para quienes desean una porción más cargada, los extras de queso cheddar o carne tienen un costo adicional de $0.25, lo que permite personalizar el plato según el gusto de cada persona.

Ganarse al primer cliente
Como ocurre con muchas propuestas gastronómicas que se salen de lo común, el inicio no fue sencillo. Convencer al público de probar algo diferente fue uno de los primeros retos. Para algunas personas, salir de lo conocido genera desconfianza, especialmente cuando se trata de comida.
La estrategia fue con degustaciones, constancia y dejar que el producto hablara por sí solo. A esto se sumó el apoyo de las redes sociales, donde el contenido orgánico permitió que más personas conocieran la propuesta y se animaran a visitarla. Un punto clave fue evitar la publicidad engañosa y mantener coherencia entre lo que se mostraba y lo que realmente se servía.

El aumento de la demanda trajo nuevos desafíos. Las filas se hicieron más largas y fue necesario optimizar procesos para agilizar la atención sin sacrificar calidad. Esto implicó contratar más personal, reorganizar tiempos y estudiar cada etapa de la preparación, incluso aspectos tan básicos como la cocción de la papa.
El objetivo siempre fue el mismo, responder al volumen de clientes manteniendo el sabor y la experiencia que hicieron popular al puesto. Ajustarse, observar y mejorar sobre la marcha se volvió parte del día a día.

Dos parques, una misma fórmula
Actualmente, la propuesta opera tanto en el parque El Cafetalón como en el parque San Martín, dos espacios donde confluyen familias, jóvenes y visitantes frecuentes. En ambos puntos, el producto mantiene el mismo estándar, ingredientes preparados desde cero, porciones que cumplen y atención cercana.
El horario también responde a la dinámica de estos espacios. De martes a jueves, el puesto atiende de 11:00 de la mañana a 8:00 de la noche, mientras que viernes, sábado y domingo abre desde las 11:00 a. m. y se mantiene activo hasta que se retira el último visitante, adaptándose al flujo de personas en los parques.

Detrás de cada orden hay esfuerzo, pero también satisfacción. Para Edith Rodríguez, ver al cliente contento, escuchar que el plato le gustó y notar que regresa es una de las mayores recompensas. Esa relación cercana con los clientes frecuentes forma parte de la identidad del negocio.
El trabajo en equipo también juega un papel clave. Cada persona que llega representa movimiento, insumos y sustento, por lo que el trato humano y el sentido de comunidad se han vuelto parte del día a día.

El crecimiento ha abierto la puerta a nuevas ideas, incluida la posibilidad de ampliar el menú. Sin embargo, cada decisión Edith la analiza con calma. Antes de incorporar un nuevo producto evalúan costos, aceptación y el tipo de público que visita tanto El Cafetalón como el parque San Martín.
"La prioridad es mantener precios justos en un contexto donde los insumos están cada vez más caros y ofrecer opciones que puedan disfrutar tanto adultos como niños, sin perder la identidad que convirtió a estas papas fritas en una de las más buscadas de Santa Tecla", dijo la emprendedora.
De esta manera, la popularidad de estas papas fritas no responde a una moda pasajera. Es el resultado de constancia, experiencia y respeto por el cliente. En Santa Tecla, cuando se habla de papas fritas bien hechas, esta receta ya se ganó su lugar.

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