De cortar café a tener su propio negocio, la inspiradora historia de César Arévalo en Ataco
César Arévalo creció entre cafetales, cortando granos y cargando sacos, sin imaginar que un día estaría al otro lado de la cadena, al frente de un negocio propio, atrayendo a miles de turistas, compitiendo en eventos nacionales y celebrando la identidad salvadoreña.
Por
Leidy Puente
Publicado el 09 de enero de 2026
Geko’s Coffee es un emprendimiento familiar en Ataco fundado por César Arévalo, quien creció cortando café y trabajando en beneficios antes de pasar a la barra. Tras perder su empleo en 2019, abrió el negocio junto a su esposa y sobrevivió a la pandemia, reflejando la resiliencia de las MYPES, que representan el 99.6 % del parque empresarial salvadoreño y aportan casi la mitad del PIB. Hoy ofrece café de especialidad, variedad de procesos y hasta 15 métodos de extracción, y se ha convertido en una parada favorita para turistas. Además, ya destaca en competencias baristas, fortaleciendo la identidad cafetalera salvadoreña.
En el distrito de Ataco, Ahuachapán, un rinconcito de El Salvador con calles empedradas y murales vibrantes, una pequeña cafetería familiar está demostrando por qué los negocios locales pueden crecer y consolidarse en su tierra. Se trata de Geko’s Coffee, un emprendimiento que comenzó como un sueño y hoy se ha ganado un espacio entre turistas, locales y amantes del café de especialidad.
Su fundador, César Arévalo, aprendió sobre café desde la tierra. De niño acompañaba a su familia a cortar en fincas de Ahuachapán y a trabajar en maquilas donde se procesaba el grano. “Atrás de cada taza hay manos que muchas veces no se ven”, dice. Esa idea, repetida entre filtros y jarras de extracción, resume la filosofía del negocio.
Su historia no es casualidad. En El Salvador, las micro y pequeñas empresas representan el 99.6 % del parque empresarial nacional, según el Informe MYPE 2025 del Observatorio FUSAI, y son el sostén económico en la mayoría de distritos del país.

Años más tarde, ya como adulto, César trabajó tras la barra en cafeterías, donde descubrió que el café no solo se cultiva, también se interpreta. Quiso entender qué pasaba entre el grano recién cortado y la taza final. Y fue esa curiosidad, más que un plan estructurado, lo que lo llevó a emprender.
En 2019 perdió su empleo y decidió tomar el riesgo, abrir una cafetería pequeña en Ataco. Montó el local junto a su esposa, con máquinas básicas y el conocimiento aprendido entre cafetales. Cuatro meses después estalló la pandemia. Y el negocio, que apenas aprendía a caminar, tuvo que cerrar.
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La caída fue dura, pero no definitiva. Como miles de emprendedores, Arévalo y su familia hicieron lo que mejor saben hacer las MYPES salvadoreñas: resistir. Y no es solo percepción, entre 2020 y 2023, las MYPES aportaron un 48.8 % del PIB del país, demostrando que incluso en crisis, sostienen la economía nacional.
La supervivencia de Geko’s durante ese periodo fue de mucha disciplina. La familia mantuvo el espacio activado, atendió cuando fue posible, y alimentó el sueño paso a paso, igual que el pequeño reptil que inspiró el nombre del negocio. “Geko” simboliza subir lento, aferrarse y no caer.

Una experiencia única
Hoy, seis años después, la historia es distinta. Geko’s ofrece una experiencia que pocos negocios brindan: el cliente puede elegir el grano, el proceso y entre más de una docena de métodos de extracción. Los más solicitados son los pacamaras y borbones, variedades identificadas como salvadoreñas y que nacen en la cordillera Apaneca-Ilamatepec.
El menú incluye cafés naturales, honey, semilavados y anaeróbicos, un método de fermentación en barril cerrado de 40 a 120 horas que potencia notas dulces y vinosas. Y los métodos de extracción han pasado de lo básico a lo experimental, Geko’s ha probado hasta 15 opciones, buscando que el consumidor note cómo cambia el sabor con solo cambiar la preparación.

El crecimiento técnico encuentra eco en su proyección. Durante la segunda edición de la Gira del Café, organizada por el Consejo Salvadoreño del Café, Arévalo, participó en la competencia y ganó el primer lugar.
Mientras sirve una taza o explica la diferencia entre un proceso natural y uno anaeróbico, él no pierde de vista su origen. “Todo empieza en el productor. Si ellos no están, nosotros tampoco”, afirma.
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Mucho más que un café
Geko’s Coffee es entonces mucho más que un café, es un testimonio de que los emprendimientos nacidos de historia, territorio y familia prosperan. Y como miles alrededor del país, no solo generan ingresos, también preservan identidad, empleo y cultura.

Así como él lo dice en voz baja, pero firme: el café salvadoreño tiene alma. Hoy por hoy, Geko’s Coffee se ha ganado un lugar entre las cafeterías favoritas para quienes visitan Ataco.
Turistas locales y extranjeros lo buscan no solo por su ubicación en pleno corredor turístico, sino porque ofrece algo distinto a la clásica taza filtrada o un latte para la foto. Muchos llegan recomendados de boca en boca, otros porque lo vieron en redes o lo escucharon mencionar en tours de café, y se van contando que aquí no solo se bebe café, se conoce, se pregunta, se elige y se descubre.

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