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Jacquelinne Carrillo que inspira a la diáspora salvadoreña

De Usulután a Houston, la emprendedora migrante que empezó su negocio desde cero

De Usulután a Estados Unidos, la historia de Jacquelinne Carrillo refleja el sacrificio, la resiliencia y la determinación de la diáspora salvadoreña que lucha por construir un mejor futuro lejos de casa.

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Por Jennifer Henríquez
Publicado el 20 de marzo de 2026

 

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La salvadoreña Jacquelinne Carrillo emigró a Estados Unidos en busca de un mejor futuro para sus hijos. Tras enfrentar abusos laborales y múltiples retos, logró emprender su propia empresa de limpieza, generando empleo y motivando a otros migrantes a salir adelante.

Llegó a Estados Unidos en 2019, con un hijo, sin papeles y sin conocer bien el idioma. Hoy, Jacquelinne Beatriz Carrillo Mejía dirige Top To Bottom Cleaning Services, una empresa de limpieza con seis empleadas en Houston, Texas, que se ha convertido en referente para migrantes centroamericanos que sueñan con trabajar por cuenta propia.

Su historia no empieza con un capital semilla ni con una red de contactos. Empieza con un carrito de tacos, con jornadas de trabajo sin pago y con la decisión de no quedarse estancada.

Originaria de Usulután, madre de dos niños —Axel, de 11 años, nacido en Soyapango, y Dylan, de 4—, Jacquelinne recuerda su vida en El Salvador con nostalgia, pero también con la claridad de quien sabía que quería más.

“Fue una vida tranquila, humilde… pero siempre soñaba despierta. Yo quería salir adelante, aunque tuviera limitaciones”, cuenta.

Jacquelinne Carrillo salvadoreña en Estados Unidos / Foto: Cortesía

De empleada a dueña: cómo nació Top To Bottom Cleaning Services

Los primeros meses en Houston fueron duros. Jacquelinne, originaria de Usulután, El Salvador, se enfrentó a lo que muchos migrantes recién llegados conocen bien: la barrera del idioma, el desconocimiento del mercado laboral y personas dispuestas a aprovecharse de esa vulnerabilidad.

"Me fui a trabajar con una señora a limpiar una casa y no me quiso pagar. Luego conseguí trabajo en una tienda, me quedé todo el día y al final me dijo que ya no volviera y tampoco me pagó", relata. Ese día tenía que cubrir renta, niñera y gasolina. "Me sentí muy decepcionada, sobre todo porque era alguien hispano que tal vez había pasado por lo mismo que yo."

Lejos de rendirse, comenzó a estudiar el mercado. Revisaba anuncios de empleo en internet y en periódicos, y notó que los salarios en el sector de limpieza eran significativamente más altos que lo que ganaba. Hizo el cambio, empezó a trabajar para otros en ese rubro y, muy pronto, identificó algo más: una oportunidad real de negocio.

"Pensé: hay mucho más que yo puedo dar. Soy buena en lo que hago y tengo la capacidad de hacerlo. No quería quedarme estancada, quería seguir avanzando", dice.

El emprendimiento nació hace cinco años de manera informal. Hace uno, Jacquelinne formalizó el negocio y registró oficialmente la marca Top To Bottom Cleaning Services. Para ella, ese momento fue su mayor logro hasta ahora: dejar de operar en la informalidad y consolidarse como empresa legal en el país.

El punto de quiebre: migrar por un futuro mejor

La decisión de emigrar no fue impulsiva, pero sí profundamente personal. No la consultó con nadie. Vendió sus cosas, tomó a su hijo y emprendió el viaje en 2019.

“Mi sueño siempre fue el mismo: darles una mejor vida a mis hijos, lejos de las carencias, darles oportunidades que yo no tuve”.

En El Salvador había trabajado como dependienta en San Salvador, y luego como mesera en su natal Usulután. Esos empleos, asegura, le enseñaron disciplina, carácter y responsabilidad, herramientas que más tarde serían clave.

Pero también enfrentó una realidad que muchos salvadoreños conocen: limitaciones económicas y un entorno marcado por la violencia que le impedía avanzar.

De buscar empleo a crear empleos

Uno de los factores decisivos en el crecimiento de su negocio fue el dominio del inglés. Jacquelinne invirtió alrededor de dos años en clases del idioma, con plena conciencia de que ese era el puente que le abriría puertas con clientes que no hablaban español.

"El inglés fue la estrategia más importante para conseguir mis primeros clientes. Supe que a partir de ahí podía dar escalones más avanzados", explica.

Hoy, su empresa cuenta con seis empleadas: tres salvadoreñas, una guatemalteca y dos hondureñas. Para Jacquelinne, no se trata solo de un equipo de trabajo. Es también una forma de devolver lo que en su momento no encontró: oportunidades dignas para mujeres migrantes que llegan sin red de apoyo.

"Quiero dar oportunidades y estabilidad, lo que a mí me costó tanto encontrar", afirma.

A corto plazo, su meta es seguir creciendo en número de empleadas y clientes. A largo plazo, evalúa expandirse a otro estado bajo el modelo de franquicia y, también, regresar a invertir en El Salvador, donde sueña con abrir un restaurante de comida americana.

Una voz que llega hasta El Salvador

Jacquelinne no solo construyó un negocio: construyó también una comunidad. A través de sus cuentas en TikTok y Facebook comparte consejos prácticos sobre cómo iniciar y gestionar un negocio de limpieza, los errores más comunes al emprender y lecciones de su propio camino.

Su contenido ha cruzado fronteras. Un día recibió un mensaje de alguien en El Salvador que le contaba que había comenzado su propio negocio de limpieza inspirado en sus videos. "No pensé que iba a impactar hasta allá. Eso me llena mucho", reconoce.

Entre los errores que más advierte a quienes quieren emprender: gastar dinero en cursos costosos cuando hay información de calidad disponible de forma gratuita. Su consejo es directo: investigar antes de pagar, empezar con lo que se tiene y no esperar condiciones perfectas.

Para quienes consideran emigrar o dar el paso al emprendimiento, su mensaje es claro:

"Si yo lo pude lograr empezando desde cero en un país diferente, cualquiera puede hacerlo. No hay que desesperarse, todo encaja en su momento. La consistencia y creer en uno mismo lo es todo."

Lecciones que deja el camino

Para quienes sueñan con emigrar o emprender, Jacquelinne no romantiza el proceso. Habla de esfuerzo, de caídas y de paciencia.

“No desesperarse. Todo llega en su momento. La consistencia y creer en uno mismo lo es todo”.

También advierte sobre errores comunes, como pagar cursos costosos cuando hay información gratuita disponible.

El verdadero logro: tiempo y estabilidad para sus hijos

Más allá del crecimiento económico, su mayor satisfacción está en su familia.

“Ahora tengo algo que antes no: tiempo para mis hijos. Eso no tiene precio”.

Mirando hacia el futuro… sin olvidar sus raíces

Jacquelinne Carrillo y sus hijos en Estados Unidos / Foto: Cortesía

Aunque ha construido su negocio en Estados Unidos, El Salvador sigue presente en sus planes.

Sueña con invertir en su país en los próximos años, expandir su empresa e incluso abrir un restaurante.

“Me gustaría regresar e invertir. Nunca he dejado de pensar en mi país”.

Una historia que se repite… y que inspira

Historias como la de la salvadoreña Jacquelinne hay muchas en Estados Unidos. Sus sueños y visión representan a miles de salvadoreños que han tenido que irse para poder construir lo que en casa parecía imposible.

Su mensaje es claro:

“Si yo pude empezar desde cero en un país diferente, cualquiera puede hacerlo”.

En cada paso, en cada sacrificio, hay algo que la diáspora salvadoreña conoce bien: el peso de la distancia, pero también la fuerza de los sueños.

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