Cristóbal, el salvadoreño que volvió de Estados Unidos para construir un paraíso natural en Morazán
Tras casi tres décadas en Estados Unidos, Cristóbal Argueta regresó a El Salvador decidido a materializar un proyecto que había imaginado durante años. En Morazán, levantó un destino que combina turismo de naturaleza y memoria familiar.
Por
Leidy Puente
Publicado el 12 de febrero de 2026
Cristóbal Argueta emigró a Estados Unidos en 1990 durante la guerra civil salvadoreña. Tras casi tres décadas en el extranjero, regresó a El Salvador para desarrollar Julia’s Natural Park en Morazán, un proyecto construido en tierras heredadas de su familia. El parque, iniciado en 2019, prioriza la conservación ambiental mediante construcciones artesanales en madera y piedra. Alberga la Cascada Las Pilas y la Cascada La Holomina, dentro del entorno del río Sapo. La inversión, según su propietario, supera el medio millón de dólares. El nombre del destino rinde homenaje a su madre, Julia. Actualmente, el parque atrae visitantes y continúa expandiéndose como un atractivo de naturaleza en el norte del país.
En las montañas del norte de Morazán, donde el verde domina la vista y el sonido del agua se vuelve protagonista, se encuentra Julia’s Natural Park, un espacio turístico que no puede entenderse sin la historia personal de su creador, Cristóbal Argueta.
Su vida, como la de miles de salvadoreños, estuvo marcada por la guerra y la migración. En 1990, siendo apenas un adolescente, dejó El Salvador rumbo a Estados Unidos. Tenía 15 años.
Décadas después, Argueta mira ese capítulo como un punto de quiebre definitivo. En territorio estadounidense construyó su vida, trabajó durante años, formó su familia y desarrolló una empresa. Sin embargo, pese a la estabilidad alcanzada, el deseo de regresar nunca desapareció.
“Siempre esperé el momento de ser ciudadano para poder venir a El Salvador y empezar a invertir acá”, relata. La idea de retorno, asegura, lo acompañó incluso en los años de mayor arraigo en el extranjero.
Te recomendamos: Banco Central de Reserva abre vacantes en tres sedes del país, ¿cuál es el salario y cómo aplicar?

Ese sueño tenía un lugar concreto y es Morazán. Desde el año 2000, Argueta ya visualizaba la posibilidad de desarrollar un proyecto turístico en tierras que habían pertenecido a sus padres. Aquella propiedad, enclavada en plena montaña, representaba mucho más que un terreno.
La historia familiar detrás del lugar está cargada de episodios difíciles. Su madre falleció en el 2000 en una tragedia, mientras que su padre murió un año después a causa de un ataque al corazón. Aquellos acontecimientos marcaron profundamente a la familia.
Las tierras pasaron entonces a manos de los hermanos. Son 11 en total. Con el tiempo, Cristóbal consolidó la propiedad tras adquirir las partes correspondientes a varios de ellos, hasta reunir las 148 manzanas que hoy conforman el parque.
El inicio del proyecto, sin embargo, no fue inmediato. Argueta decidió esperar hasta contar con su ciudadanía estadounidense. Ese paso, explica, le permitía moverse con libertad entre ambos países y permanecer en El Salvador el tiempo necesario para desarrollar la obra.
Lee además: Bodas en destinos turísticos, una tendencia que abre oportunidades de negocio en El Salvador

El punto decisivo llegó en febrero de 2019, cuando comenzó formalmente la construcción de Julia’s Natural Park. “Desde el 2000 lo estaba planificando, pero comencé hasta en el 19”, recuerda.
El proceso ha sido prolongado y físicamente exigente. “Llevo seis años y medio construyendo y nunca se ha parado de trabajar”, afirma. Senderos, accesos, miradores y estructuras han ido surgiendo gradualmente en medio del bosque.
A diferencia de otros desarrollos turísticos, el parque fue levantado bajo una lógica artesanal. “Todo lo hemos construido artesanalmente, evitando meter maquinaria para no destruir el bosque”, explica Argueta.
La elección de materiales también responde a esa filosofía. La mayor parte de la infraestructura combina madera y piedra, buscando integrarse con el entorno natural. La intención, según señala, ha sido mantener la esencia del paisaje.
La conservación del ecosistema se convirtió en uno de los pilares del proyecto. “Hemos sembrado alrededor de 460 plantas frutales para atraer la fauna”, detalla. Aunque no todas lograron adaptarse, asegura que una parte significativa ya se encuentra en etapa productiva.

Los principales atractivos
El parque alberga dos de sus principales atractivos: la Cascada Las Pilas y la Cascada La Olomina, ambas vinculadas al recorrido del río Sapo. Este último ocupa un lugar central dentro del relato de Argueta.
“Se le han hecho pruebas al agua y son aguas puras, un 93% puras”, asegura. Según explica, los nacimientos provienen de zonas montañosas sin cultivos ni intervención agrícola, lo que contribuye a la calidad del recurso hídrico.
Más allá de la propuesta natural, Julia’s Natural Park representa una inversión considerable. “Pienso que ya llevo un poco más de medio millón de dólares invertidos”, estima el empresario.

Durante los primeros años, dice, la inversión fue asumida prácticamente en su totalidad con recursos propios. En la actualidad, el flujo de visitantes permite sostener parte de las mejoras y ampliaciones.
La dimensión emocional del proyecto es imposible de separar de su historia familiar. El nombre del parque rinde homenaje a su madre. “Julia por el nombre de mi mamá… en honor a ella le pusimos Julia’s Natural Park”, expresa.
Incluso la denominación en inglés tiene un trasfondo personal. Gran parte de su familia reside en Estados Unidos. “El 90% de mi familia vive allá”, comenta. La elección del nombre fue un acuerdo familiar alcanzado tras reuniones entre hermanos y parientes.

Hoy, Julia’s Natural Park recibe miles de visitantes. En temporada baja, el parque ronda los 2,000 turistas semanales, mientras que en días feriados la cifra puede incrementarse de forma significativa.
Entre los planes a futuro destacan la construcción de un restaurante formal y un mirador de cristal, concebidos como parte de la siguiente etapa del proyecto.
De esta manera, entre cascadas y senderos, Cristóbal convirtió un sueño largamente postergado en una realidad tangible. Julia’s Natural Park no solo representa un destino turístico, sino también la huella de una historia de retorno profundamente ligada a la familia, la memoria y la montaña salvadoreña.

TAGS: El Salvador | Historias humanas | Morazán | Salvadoreños destacados | Salvadoreños en el exterior | Turismo
CATEGORIA: Dinero y negocios | Voces de emprendimiento
