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Willy Blanco, salvadoreño originario de Sociedad, Morazán, dirige un taller de mecánica y carrocería en Nueva York, donde combina trabajo comercial con proyectos de modificación vehicular.

Willy Blanco, el salvadoreño que modifica vehículos exclusivos en Estados Unidos

Desde un taller en Nueva York, Willy Blanco transforma vehículos en piezas únicas que llegan a ferias especializadas de alto nivel. Originario de Morazán, emigró a Estados Unidos siendo adolescente

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Por Colaboración de Merlin Aroche
Publicado el 31 de enero de 2026

 

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Willy Blanco es un salvadoreño originario de Sociedad, Morazán, que emigró a Estados Unidos a los 17 años y convirtió su pasión por los autos en un proyecto de vida. Tras aprender inglés mientras trabajaba de todo un poco, hoy dirige un taller de mecánica y carrocería en Nueva York, donde realiza reparaciones para clientes y aseguradoras. De forma paralela, desarrolla proyectos personales de modificación vehicular, transformando autos en piezas exclusivas que llegan a ferias especializadas de alto nivel. Su historia refleja esfuerzo, constancia y el vínculo permanente con El Salvador.

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La historia de Willy Blanco, salvadoreño originario de Sociedad, Morazán, es una de las muchas que forman parte de la diáspora salvadoreña en Estados Unidos, marcada por la migración temprana, el trabajo constante y el deseo de superación.

Su recorrido fue difundido a partir de un recorrido por su taller en Nueva York, compartido por la embajadora de El Salvador en Estados Unidos, Milena Mayorga, lo que permitió conocer de primera mano su trayectoria personal y profesional.

Blanco emigró a los 17 años, en una etapa especialmente difícil para El Salvador, marcada por el conflicto armado y los reclutamientos forzados. La decisión de salir del país fue tomada por su familia ante la incertidumbre del momento. “Fue una edad complicada”, recuerda al hablar de ese punto de quiebre que definió su vida.

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Al llegar a Estados Unidos, como muchos salvadoreños, lo hizo sin dominar el idioma inglés. Sus primeros años estuvieron marcados por largas jornadas de trabajo durante el día y estudios nocturnos en high school para aprender el idioma. “Creo que eso es algo normal en todos los salvadoreños cuando venimos a este país: tratar la manera de superarnos y adaptarnos”, explicó a Mayorga durante el recorrido.

Cada proyecto de modificación puede tomar hasta un mes y medio de trabajo continuo, con intervenciones en motor, carrocería, interiores y pintura.
Cada proyecto de modificación puede tomar hasta un mes y medio de trabajo continuo, con intervenciones en motor, carrocería, interiores y pintura. Foto/ Cortesía

Desde joven, Willy mostró una inclinación clara por los autos. Esa pasión lo acompañó durante toda su vida y con el tiempo se convirtió en su principal fuente de trabajo. Hoy es propietario de un taller de mecánica general y carrocería en Nueva York, llamado WD Ultimate Auto Body, donde se realizan reparaciones para clientes particulares y trabajos coordinados con compañías aseguradoras.

En ese espacio, los vehículos llegan con daños visibles y salen completamente restaurados. “El carro entra golpeado y cuando sale parece que nunca nada pasó”, explicó al detallar el tipo de trabajos que realizan de forma constante.

El taller emplea habitualmente a siete personas, además de él, y cuenta con un equipo diverso integrado por salvadoreños y trabajadores de otros países de América Latina, como Colombia, República Dominicana, Venezuela y Ecuador.

Su hermano Miguel Blanco es una pieza clave en el funcionamiento del negocio y se encarga principalmente de la parte administrativa. “Él es mi mano derecha”, comentó Willy, al destacar el carácter familiar del proyecto y el respaldo que ha tenido desde sus primeros años.

Miguel Blanco, hermano de Willy, es una pieza clave en la operación del taller y apoya principalmente en la parte administrativa del negocio.
Miguel Blanco, hermano de Willy, es una pieza clave en la operación del taller y apoya principalmente en la parte administrativa del negocio. Foto/ Cortesía

Modificación de vehículos exclusivos

Aunque la actividad principal del taller está enfocada en reparaciones, Willy ha desarrollado de forma paralela una faceta que lo ha llevado a escenarios especializados: la modificación de vehículos exclusivos. Él mismo aclara que estos proyectos no forman parte del trabajo comercial. “Las modificaciones son solo de mis carros personales”, señaló.

Modificar un vehículo, en su caso, implica un proceso profundo. Motor, carrocería, interiores, luces, sistema de audio, llantas y pintura son intervenidos hasta transformar por completo el auto. “Viene de una manera y cuando sale de acá no lo reconoces”, afirma.

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En su taller, Blanco transforma vehículos que llegan golpeados y salen completamente restaurados, en trabajos coordinados con compañías aseguradoras.
En su taller, Blanco transforma vehículos que llegan golpeados y salen completamente restaurados, en trabajos coordinados con compañías aseguradoras. Foto/ Cortesía

Cada proyecto puede tomar hasta un mes y medio de trabajo continuo, especialmente cuando se prepara para competencias o exhibiciones.

Para participar en ferias especializadas, los vehículos deben cumplir reglas estrictas. Una de las principales es la exclusividad.

“El carro tiene que ser exclusivo. Si ya fue expuesto en otro lugar, no puede entrar”, explicó. Por esa razón, muchos detalles, como el color final del vehículo, se mantienen en reserva hasta el día del evento, cuando se presenta por primera vez al público.

Entre los modelos desarrollados por Willy se encuentran un Nissan Skyline R32 traído desde Japón, un Toyota Supra 1989 turbo targa de edición limitada, un Silvia con motor de Corvette y un BMW Alpina de 1987. En varios de estos proyectos, el nivel de intervención es tan amplio que, según explicó, “lo único que queda original son las puertas, y a veces ni eso”.

Algunos de estos vehículos han alcanzado tal nivel de reconocimiento que empresas del sector decidieron fabricar modelos a escala inspirados en sus diseños, comercializados en tiendas especializadas.

Los vehículos modificados por Blanco deben cumplir reglas estrictas de exclusividad antes de ser presentados en ferias especializadas.
Los vehículos modificados por Blanco deben cumplir reglas estrictas de exclusividad antes de ser presentados en ferias especializadas. Foto/ Cortesía

En esos “toy cars” aparece incluso una “W” como firma, un pequeño detalle que identifica su autoría. Parte de estos proyectos también ha contado con el respaldo de patrocinadores vinculados al mundo automotriz.

Además de su faceta empresarial, Blanco mantiene un vínculo activo con la comunidad salvadoreña en Estados Unidos. Durante la difusión de su historia se destacó su apoyo a artistas nacionales, a quienes ha ayudado a presentarse en ese país y ampliar su proyección. “Siempre tratamos de ayudar en lo que podamos”, afirmó.

Tras casi tres décadas sin regresar a El Salvador, Willy volvió recientemente y expresó su sorpresa por los cambios observados. Junto a su familia recorrió distintos puntos del país, desde el Centro Histórico de San Salvador hasta playas y zonas de Oriente, incluyendo Morazán, el departamento que lo vio nacer. Ese reencuentro despertó su interés por regresar con mayor frecuencia e incluso considerar futuras inversiones.

La historia de Willy Blanco refleja el recorrido de un salvadoreño que migró por necesidad, trabajó desde joven y encontró en la modificación de vehículos una forma de construir su camino en Estados Unidos, sin perder el vínculo con sus raíces.

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