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Luis Treminio y Mateo Rendón durante el foro sobre seguridad y soberanía alimentaria en la UES.

CAMPO advierte que la producción de alimentos en El Salvador no cubre la demanda nacional

El país enfrenta un déficit de más de 5.8 millones de quintales en alimentos básicos, lo que aumenta la dependencia de importaciones, según CAMPO.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 25 de marzo de 2026

 

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El Salvador enfrenta un déficit alimentario estructural que impacta directamente en la economía. Según datos presentados por CAMPO, el país produce menos alimentos de los que consume, con una brecha superior a los 5.8 millones de quintales en cereales. Esta situación ha obligado a incrementar las importaciones, especialmente de granos básicos, carnes y lácteos, presionando la balanza comercial. Además, la reducción en la inversión agrícola en los últimos años ha debilitado la capacidad productiva. Expertos advierten que, sin políticas de apoyo al agro, el país continuará dependiendo del mercado internacional para garantizar su alimentación.

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El Salvador enfrenta un problema estructural que va más allá del campo y se instala directamente en la economía nacional: la creciente brecha entre la producción de alimentos y el consumo interno.

Durante el foro “¿Tenemos garantizada la seguridad y soberanía alimentaria?”, desarrollado en la Universidad de El Salvador (UES), los expertos Luis Treminio y Mateo Rendón advirtieron que el país no está logrando cubrir su demanda alimentaria, lo que incrementa la dependencia de importaciones y presiona el costo de vida.

Según datos presentados en el evento, el consumo total de cereales en 2026 alcanza los 25 millones de quintales, mientras que la producción nacional apenas llega a 19.1 millones. Esto deja un déficit de más de 5.8 millones de quintales .

Una brecha que impacta la economía

El problema no es únicamente agrícola. Cuando la producción local no alcanza, el país debe recurrir al mercado internacional, lo que implica mayor gasto en importaciones y exposición a precios externos.

Los datos del Banco Central de Reserva reflejan esta tendencia: solo en cereales, las importaciones crecieron un 29.2% entre 2024 y 2025, superando los $527 millones .

A esto se suman incrementos en otros rubros:

  • Carnes: +14%
  • Lácteos: +14.1%
  • Vegetales: +5.5%

Este comportamiento presiona la balanza comercial y limita la capacidad del país para sostener su estabilidad económica.

Granos básicos en números rojos

Los principales alimentos de la dieta salvadoreña reflejan la magnitud del problema:

  • Maíz: déficit de 4.7 millones de quintales
  • Frijol: déficit de 375 mil
  • Sorgo: déficit de 500 mil
  • Arroz: déficit de 187 mil

Estos datos evidencian que El Salvador no es autosuficiente en productos clave para la alimentación.

Menor inversión, menor producción

Uno de los factores señalados por los expertos es la caída en la inversión agrícola. En los últimos años, la inversión de los productores ha disminuido considerablemente, pasando de más de $677 millones en 2022 a cerca de $502 millones en 2025 .

Esto se traduce en menor capacidad productiva, menos tecnificación y mayor vulnerabilidad ante fenómenos climáticos.

Datos presentados por CAMPO evidencian la brecha entre producción y consumo de alimentos en El Salvador.
Datos presentados por CAMPO evidencian la brecha entre producción y consumo de alimentos en El Salvador. / Foto Freepik.

Seguridad vs soberanía alimentaria

Durante el foro, se hizo énfasis en la diferencia entre seguridad y soberanía alimentaria.

Mientras la seguridad alimentaria implica que la población tenga acceso a alimentos, aunque sean importados, la soberanía alimentaria apunta a que el país produzca lo que consume.

En el caso salvadoreño, los datos muestran que la seguridad depende cada vez más del exterior, lo que pone en riesgo la soberanía.

Impacto en el bolsillo de los salvadoreños

El déficit alimentario tiene consecuencias directas en los precios. La dependencia de importaciones expone al país a la volatilidad internacional, lo que puede traducirse en alzas en productos básicos.

Para las familias salvadoreñas, especialmente las de menores ingresos, esto significa un mayor gasto en alimentos y una reducción en su capacidad adquisitiva.

Un reto de política económica

Para revertir esta situación, los expertos plantean la necesidad de fortalecer el sector agropecuario mediante:

  • Mayor inversión pública y privada
  • Acceso a financiamiento
  • Tecnificación del campo
  • Apoyo a pequeños y medianos productores

Sin estas medidas, El Salvador continuará dependiendo del exterior para alimentar a su población.

Fuente: CAMPO (Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios).

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