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Aunque la inflación muestra una desaceleración en los indicadores oficiales, el nivel acumulado de precios mantiene bajo presión el gasto cotidiano de las familias salvadoreñas.

Si la inflación baja en El Salvador, ¿por qué los precios de los productos siguen al alza?

Los datos oficiales arrojan que la inflación interanual en enero de 2026 bajó. Sin embargo, el costo de la vida se mantiene alto. Te contamos qué sucede

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Por elsalvador.com
Publicado el 16 de febrero de 2026

 

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Aunque la inflación interanual en El Salvador se mantiene en niveles bajos, como el 0.65% registrado en enero de 2026, esto no significa que los precios hayan disminuido. La inflación mide la velocidad a la que cambian los precios, no su nivel absoluto. El Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó 131 puntos, refleja que el costo de la vida acumula un incremento cercano al 31% desde 2009. Tras aumentos más fuertes entre 2021 y 2022, los precios actuales se calculan sobre una base ya elevada. Por ello, aun con inflación moderada, bienes esenciales como alimentos y servicios siguen presionando el gasto de los hogares salvadoreños.

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En enero de 2026, la inflación interanual en El Salvador se ubicó en 0.65%, según cifras del Banco Central de Reserva (BCR). A primera vista, el dato luce favorable si se compara con los niveles registrados en años recientes. Sin embargo, para muchas familias la sensación es distinta; los precios de productos y servicios básicos siguen pesando en el presupuesto.

La clave para entender este contraste está en qué mide realmente la inflación. Este indicador no refleja si los precios son caros o baratos, sino cuánto han variado respecto al mismo mes del año anterior. En otras palabras, muestra la velocidad a la que cambian los precios, no su nivel absoluto.

Por eso, una inflación baja no implica necesariamente que los precios hayan disminuido. Significa que están aumentando a un ritmo menor. Los incrementos acumulados en períodos anteriores permanecen y continúan influyendo en el costo de vida.

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Foto/ Archivo

Aquí entra en juego un indicador fundamental: el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este instrumento, también elaborado por el BCR, monitorea la evolución de precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del consumo de los hogares salvadoreños.

La base metodológica del IPC vigente fue definida en 2009, con un valor inicial de 100 puntos. Desde entonces, cada variación mensual se suma a esa referencia. A enero de 2026, el índice alcanzó los 131 puntos.

¿Qué significa esto en términos prácticos? Que el costo de la vida ha acumulado un incremento cercano al 31% desde la última actualización del indicador. Este dato ayuda a explicar por qué, aun con una inflación baja, los precios siguen percibiéndose elevados.

La inflación interanual, además, se calcula tomando como referencia ese mismo índice. Es decir, los porcentajes se miden sobre un “piso” que ya incorpora aumentos previos. Así, aunque la variación anual sea baja, los niveles de precios pueden continuar altos.

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A dónde estamos realmente con la inflación

En el cálculo de la inflación, el Banco Central de Reserva (BCR) utiliza como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya última actualización data de diciembre de 2009. Este indicador, que mide la variación de los precios de los bienes y servicios que consume la población salvadoreña, parte de una base 100.

En enero de 2026, el IPC se situó en 131, lo que significa que el costo de la vida es 31 % más alto que en diciembre de 2009.

Índice de Precios al Consumidor (IPC)


FUENTE: Banco Central de Reserva, Metodología de Índice de Precios al Consumidor IPC 2009=100

Canasta básica

Un ejemplo concreto es la Canasta Básica Alimentaria (CBA) urbana. En junio de 2022, cuando la inflación interanual alcanzó 7.76%, su costo fue de $235.46. A diciembre de 2025, con una inflación anual de 0.91%, el precio rondó los $252.

Esto implica que, pese a la desaceleración inflacionaria, los hogares terminaron pagando aproximadamente $17 más por el mismo conjunto de productos. La razón es que los precios no retrocedieron, sino que siguieron ajustándose sobre valores previamente elevados.

El comportamiento del IPC permite entender esta dinámica. El índice cambia mes a mes de acuerdo con la evolución de precios. Cada ajuste redefine el punto de partida para los cálculos posteriores, creando un nuevo nivel de referencia.

Por ello, cuando se reporta una inflación de 0.65%, el porcentaje refleja un aumento sobre un índice que ya venía acumulando incrementos. No se trata de precios más bajos, sino de un ritmo de crecimiento más lento.

La diferencia se aprecia al observar la trayectoria histórica. En junio de 2022, el IPC registró un incremento anual de 7.76% frente a junio de 2021. Fue un ajuste considerablemente más fuerte que las variaciones observadas en 2026.

Aunque la intensidad de los aumentos ha disminuido, el nivel de precios alcanzado continúa impactando el gasto cotidiano. Esta realidad también se refleja en la percepción ciudadana.

Canasta basica precios inflacion huevos
La clave para entender este contraste está en qué mide realmente la inflación. Foto/ Archivo

Costo de la vida en El Salvador

Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la UCA indica que el 63.8% de los salvadoreños consultados considera que el costo de la vida aumentó durante 2025. Solo un 7.8% percibió una disminución.

Los efectos de esta situación son tangibles. Según el mismo estudio, un 58% de los encuestados afirmó haber dejado de comprar algún alimento debido a limitaciones económicas. Además, un 32.5% señaló que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos del hogar.

Al revisar los componentes del IPC, los datos del BCR muestran comportamientos mixtos. Algunos rubros registraron variaciones negativas, lo que indica reducciones de precios. Entre ellos figuran Transporte, Prendas de vestir y calzado, y Muebles y artículos para el hogar.

Mercados Navidad El Salvador
Vendedores de hortalizas ofrecen productos frescos y a precios accesibles en los distintos puntos. Foto/ Cortesía

En contraste, divisiones clave como Alimentos y Bebidas no alcohólicas mantuvieron incrementos, aunque moderados. También sectores como Salud y Restaurantes y Hoteles registraron variaciones interanuales superiores al promedio general.

Este mosaico de cifras ayuda a entender la percepción de encarecimiento. Aunque ciertos precios bajen, los aumentos en bienes y servicios esenciales continúan influyendo de manera directa en el bolsillo de las familias.

En términos sencillos, la inflación baja funciona más como un freno que como una reversa. Reduce la velocidad de los incrementos, pero no devuelve automáticamente los precios a niveles anteriores. El efecto acumulado sigue presente en la economía diaria de los hogares del país.

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