El Fondo Monetario Internacional prevé un crecimiento moderado de América Latina en 2026
La región crecería 2.2 % el próximo año, por debajo de otras economías emergentes, en un contexto marcado por baja productividad, menor inversión y alta exposición a shocks externos.
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EFE
Publicado el 19 de enero de 2026
El Fondo Monetario Internacional prevé que América Latina crecerá un 2.2 % en 2026, por debajo del promedio de las economías emergentes y una décima menos que lo estimado previamente. El informe atribuye este desempeño a la baja productividad, la limitada inversión y condiciones financieras más restrictivas, además de una menor capacidad para aprovechar el auge tecnológico global. Brasil y México mostrarán crecimientos moderados, mientras Argentina destacará con una recuperación más fuerte tras años de contracción. El FMI advierte que la región sigue siendo vulnerable a shocks externos y a altos niveles de deuda pública.
América Latina crecerá un 2.2 % en 2026, una décima menos que lo proyectado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre pasado y por debajo del promedio de las economías emergentes. Así lo señala la última edición del informe de Perspectivas de la Economía Mundial, que advierte sobre un desempeño económico aún frágil y condicionado por factores externos.
Según el organismo multilateral, el crecimiento regional repuntaría levemente hasta el 2.7 % en 2027, aunque seguiría siendo insuficiente para cerrar brechas estructurales como la pobreza y la desigualdad. El avance previsto para 2026 también se ubica por debajo del 2.4 % estimado para 2025.
Baja productividad y menor inversión pesan en la región
El FMI explica que el desempeño relativamente débil de América Latina responde a una combinación de baja productividad, limitada inversión y condiciones financieras más restrictivas. A esto se suma el impacto desigual de la desaceleración del comercio mundial, que afecta con mayor fuerza a economías dependientes de exportaciones de materias primas.
Otro factor clave es la menor capacidad de la región para aprovechar el auge de la inversión tecnológica, que está impulsando el crecimiento en economías avanzadas. En contraste, el FMI prevé que el conjunto de economías emergentes y en desarrollo crecerá un 4.2 % en 2026 y un 4.1 % en 2027.
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Brasil, México y Argentina: trayectorias diferentes
Brasil, la mayor economía de América Latina, muestra una clara desaceleración tras el fuerte desempeño de los últimos años. El FMI proyecta que el producto interno bruto (PIB) brasileño crecerá un 1.6 % en 2026, tres décimas menos que lo previsto en octubre y por debajo del 2.5 % estimado para 2025. Para 2027, se anticipa una recuperación hasta el 2.3 %.
El organismo atribuye este menor dinamismo al endurecimiento de las condiciones financieras internas, la moderación del consumo y una política fiscal menos expansiva. No obstante, destaca que Brasil mantiene fundamentos macroeconómicos más sólidos, lo que reduce el riesgo de una inestabilidad severa.
En el caso de México, el FMI prevé un crecimiento del 1.5 % en 2026, una mejora frente al 0.6 % estimado el año pasado, y del 2.1 % en 2027. El informe subraya que la economía mexicana sigue estrechamente ligada al desempeño de Estados Unidos, su principal socio comercial.
La resiliencia de la economía estadounidense y la reconfiguración de las cadenas de suministro en Norteamérica continúan siendo un apoyo clave para México, aunque el país enfrenta desafíos asociados a una inversión pública limitada.
Argentina aparece como una de las excepciones en la región. Tras la contracción registrada en años anteriores (-1.3 % en 2024), el FMI estima que la economía argentina crecerá un 4 % en 2026, frente al 4.5 % estimado previamente, y mantendrá un ritmo similar en 2027.
Este repunte, según el informe, responde al efecto rebote posterior a un ajuste macroeconómico severo, la normalización gradual de los desequilibrios fiscales y monetarios y una mejora del sector externo. Sin embargo, el organismo advierte que la sostenibilidad del crecimiento dependerá de la continuidad de las reformas y de la capacidad para contener presiones inflacionarias y sociales.
Vulnerabilidad ante shocks externos
De manera general, el FMI subraya que América Latina sigue siendo vulnerable a shocks externos, como una reversión de los flujos de capital, una caída de los precios de las materias primas o un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas. También alerta que los elevados niveles de deuda pública en varios países reducen el margen de maniobra fiscal ante posibles impactos.
En el mediano plazo, el organismo señala que la región necesita avanzar en reformas que impulsen la productividad, fortalezcan la inversión privada y mejoren la calidad del gasto público. De lo contrario, advierte, América Latina corre el riesgo de mantener un crecimiento bajo y poco inclusivo.
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Panorama global con riesgos latentes
En paralelo, el FMI elevó su previsión de crecimiento de la economía mundial para 2026 al 3.3 %, aunque mantiene una proyección del 3.2 % para 2027. Si bien el crecimiento global se muestra resiliente, el organismo advierte de riesgos a la baja asociados a tensiones comerciales y geopolíticas, así como a una posible desaceleración de la inversión tecnológica.
“El desempeño estable en la superficie es el resultado del equilibrio de fuerzas divergentes”, señala el informe, que destaca el impulso de la inversión tecnológica incluida la inteligencia artificial principalmente en América del Norte y Asia, frente a un contexto global todavía incierto.
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