El Salvador proyecta crecer 3% en 2025, pero necesita mayor inclusión para reducir la pobreza
El país crecerá un 3% en 2025, según proyecciones, pero seguirá con una pobreza del 29.9%. El reto: transformar crecimiento en inclusión real.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 13 de enero de 2026
El Salvador proyecta un crecimiento económico del 3% en 2025, impulsado por sectores como la construcción, energías renovables y servicios. Sin embargo, el Banco Mundial estima que el 29,9% de la población seguirá en situación de pobreza. Esta paradoja revela un desafío estructural: el crecimiento no está siendo suficientemente inclusivo. Aumentar la inversión productiva, fortalecer el capital humano y atraer proyectos con alto valor agregado serán claves para convertir el dinamismo económico en progreso social sostenible. El país tiene oportunidades, pero requiere políticas que aseguren que el desarrollo llegue a más salvadoreños.
Aunque El Salvador mantiene una senda de crecimiento económico sostenido con una proyección del 3% para 2025, el país enfrenta el desafío de traducir ese dinamismo en bienestar real. Con una tasa de pobreza proyectada del 29.9%, el reto es claro: impulsar un modelo de desarrollo más inclusivo y productivo.
Crecimiento con enfoque en transformación social
El Salvador ha logrado avances relevantes en estabilidad macroeconómica, inversión en infraestructura y promoción del turismo. Según el Banco Central de Reserva (BCR), la economía creció 3.5% en 2023 y se estima un crecimiento del 3% en 2025, impulsado por la construcción, energías renovables y servicios.
Sin embargo, el crecimiento no está alcanzando a todos por igual. Las proyecciones del Banco Mundial alertan que cerca de un tercio de la población vivirá en situación de pobreza en 2025. Esto plantea la urgencia de transitar hacia un modelo económico con mayor enfoque en equidad y empleo formal.
Centroamérica: competitividad y brechas sociales
En el contexto regional, El Salvador ocupa la cuarta posición con mayor pobreza proyectada en Centroamérica:
- Honduras: 46.1%
- Guatemala: 46.1%
- Nicaragua: 38%
- El Salvador: 29.9%
- Panamá: 19.5%
- Costa Rica: 12.1%
Esto evidencia un doble reto: por un lado, competir con países que han diversificado sus economías con éxito, y por otro, cerrar las brechas estructurales que limitan el desarrollo social inclusivo.

Inversión productiva y capital humano como motores clave
La Inversión Extranjera Directa (IED) se mantiene en niveles moderados, con $400 millones en 2023, según el BCR. Atraer capital hacia sectores de mayor valor agregado como tecnología, manufactura avanzada y agroindustria será vital para elevar la productividad y generar empleos dignos.
Además, el país necesita una estrategia ambiciosa para fortalecer el capital humano. Invertir en educación técnica, digitalización y acceso a crédito para emprendedores puede ser el catalizador para un crecimiento económico más equitativo.
La oportunidad está en el modelo productivo del futuro
El Salvador está en una posición estratégica para capitalizar tendencias como el nearshoring, la economía digital y la transición verde. Estas oportunidades requieren políticas público-privadas coordinadas que potencien:
- Infraestructura logística de clase mundial
- Energía sostenible y competitiva
- Formación laboral alineada con la demanda del mercado
- Ecosistemas de innovación y emprendimiento
El crecimiento proyectado del 3% es una base sólida, pero no suficiente. El verdadero potencial de El Salvador radica en su capacidad de transformar ese crecimiento en prosperidad compartida. Con liderazgo, inversión y enfoque estratégico, el país puede convertirse en un referente regional de desarrollo sostenible e inclusivo.
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