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Katherine Cheleiva de Rivas tiene 28 años y desde 2021 se dedica a conducir transporte pesado en distintas rutas de El Salvador. Foto/ Cortesía

Katherine, la trailera salvadoreña que rompe prejuicios al volante

Con 28 años, Katherine conduce un tráiler por distintas rutas de El Salvador. Entre largas jornadas en carretera, revisiones mecánicas y paisajes al amanecer, ella ha decidido abrirse paso en el transporte pesado.

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Por Leidy Puente
Publicado el 07 de marzo de 2026

 

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En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la historia de Katherine Cheleiva de Rivas refleja cómo las salvadoreñas comienzan a abrirse paso en oficios tradicionalmente dominados por hombres. A sus 28 años, trabaja como conductora de tráiler y recorre distintas rutas del país transportando carga pesada. Aunque reconoce que aún existen prejuicios de género en este sector, asegura que eso no la ha detenido para seguir adelante. Su pasión por manejar, el apoyo de su familia y la satisfacción de cumplir su sueño la motivan cada día. Desde la cabina de su camión, Katherine demuestra que con determinación también se pueden romper barreras en la carretera.

Cuando Katherine Cheleiva de Rivas recuerda el primer día que se sentó frente al volante de un tráiler, aún revive la mezcla de nervios y emoción que sintió en ese momento.

“Estaba bien nerviosa, pero a la vez feliz porque estaba realizando algo que quería hacer”, cuenta la joven salvadoreña de 28 años.

Desde 2021 se dedica a conducir transporte pesado, un oficio que exige concentración, habilidad y mucha responsabilidad. Hoy su rutina la lleva a recorrer distintas carreteras del país transportando carga hacia destinos como San Miguel, La Unión, Santa Ana, Sonsonate y Soyapango.

Sin embargo, su camino en este rubro no ha estado libre de obstáculos. El transporte pesado sigue siendo un sector donde predominan los hombres, por lo que muchas mujeres que deciden incursionar en este trabajo todavía enfrentan prejuicios.

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“En nuestro país todavía hay prejuicios de género. Muchas veces me ha tocado enfrentar miradas de duda y comentarios innecesarios, pero eso no me ha detenido para seguir ejerciendo mi trabajo”, afirma.

A pesar de esas experiencias, Katherine asegura que ha aprendido a mantener la calma y concentrarse en lo que realmente le apasiona.

“Siempre van a existir las inseguridades porque una mujer anda detrás de un volante en un rubro que ha sido ocupado por hombres, pero seguimos haciendo lo que nos gusta”, agrega.

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Una pasión que nació mirando la carretera

El interés de Katherine por manejar transporte pesado surgió al observar que en otros países las mujeres también ejercen este tipo de trabajo.

Aquella idea despertó su curiosidad y con el tiempo se convirtió en una meta personal. El apoyo de su esposo y de su familia también fue clave para tomar la decisión.

“Mi esposo, mi mamá y mi familia son el motor que me impulsa a seguir haciendo lo que realmente me gusta”, comenta.

Gracias a ese respaldo, decidió lanzarse a un oficio que requiere disciplina y seguridad al volante.

La joven trailera recorre carreteras hacia destinos como San Miguel, La Unión, Santa Ana, Sonsonate y Soyapango.
La joven trailera recorre carreteras hacia destinos como San Miguel, La Unión, Santa Ana, Sonsonate y Soyapango. Foto/ Cortesía

La rutina antes de salir a la calle

Para Katherine, cada jornada comienza mucho antes de arrancar el motor. Antes de iniciar su ruta, realiza una revisión completa del equipo para asegurarse de que todo esté en buenas condiciones.

“Lo primero es hacer una revisión 360 del tráiler: verificar que no haya fugas de aceite o agua en el motor, revisar las llantas para asegurarse de que no tengan objetos incrustados y comprobar que la carga esté bien posicionada”, explica.

Una vez finalizada la inspección, enciende el motor, espera que el sistema cargue el aire necesario para el funcionamiento del vehículo y finalmente inicia su recorrido.

El trabajo exige atención constante, especialmente cuando se trata de maniobrar en espacios reducidos.

Katherine asegura que, aunque aún existen prejuicios, eso no la ha detenido para seguir haciendo lo que le apasiona.
Katherine asegura que, aunque aún existen prejuicios, eso no la ha detenido para seguir haciendo lo que le apasiona. Foto de referencia/ Freepik

Entre los retos más grandes que ha enfrentado, Katherine menciona las maniobras en lugares angostos.

“El reto más grande han sido las maniobras de retroceso en lugares estrechos. En nuestro país muchas calles no están diseñadas para este tipo de transporte pesado”, señala.

Aun así, asegura que con práctica y experiencia es posible superar esos desafíos. “Ha sido difícil, pero no imposible”, afirma.

A pesar de las exigencias del oficio, Katherine asegura que la carretera también le regala momentos que hacen especial su trabajo.

Uno de ellos es poder observar los paisajes que aparecen durante los viajes. “Lo que más me gusta de este trabajo es observar los amaneceres y los atardeceres. Es una experiencia que llena de felicidad ver esos paisajes”, comenta.

Desde la cabina del tráiler, ha sido testigo de escenas que para ella se han convertido en una de las mayores recompensas del oficio.

El apoyo de su familia ha sido clave para que Katherine continúe desarrollándose en este oficio.
El apoyo de su familia ha sido clave para que Katherine continúe desarrollándose en este oficio. Foto/ Cortesía

Entre las muchas historias que ha vivido en carretera, hay una que recuerda con especial intensidad. Durante un viaje hacia La Unión, tuvo que realizar una maniobra repentina para evitar atropellar a una persona que apareció en la vía.

La acción logró salvar la vida del peatón, aunque parte del producto que transportaba terminó cayendo. “Se perdió producto, pero la satisfacción de salvar una vida humana no tiene precio”, relata.

Para Katherine, ese momento reafirmó la responsabilidad que implica conducir un vehículo de gran tamaño.

Un mensaje para otras mujeres

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Katherine comparte un mensaje para quienes dudan si pueden dedicarse a profesiones consideradas poco comunes.

“Que no se detengan, que luchen por sus sueños y que no dejen de pensar que se pueden hacer realidad”, afirma.

Con cada kilómetro recorrido, esta joven salvadoreña demuestra que la carretera también puede ser un espacio donde las mujeres rompen barreras y avanzan con determinación hacia sus metas.

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