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El maíz es el principal alimento en la dieta salvadoreña, pero su producción no cubre la demanda nacional.

El maíz no cubre la demanda en El Salvador y evidencia crisis, según CAMPO

El país enfrenta un déficit de 4.7 millones de quintales de maíz, lo que obliga a aumentar importaciones y presiona los precios de alimentos básicos.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 26 de marzo de 2026

 

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El maíz, base de la alimentación salvadoreña, presenta un déficit significativo que refleja la crisis productiva del sector agrícola. Según datos de CAMPO, El Salvador consume cerca de 18.8 millones de quintales, pero produce solo 14 millones. Esta brecha obliga al país a depender de importaciones, lo que incrementa la vulnerabilidad ante precios internacionales. A pesar de su importancia cultural y económica, la producción ha sido inestable en los últimos años debido a factores como la baja inversión, el costo de insumos y el clima. Expertos advierten que fortalecer el agro es clave para reducir esta dependencia.

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El maíz, uno de los pilares de la alimentación salvadoreña, se ha convertido en el reflejo más claro de la crisis productiva que enfrenta el país.

Durante el foro sobre seguridad y soberanía alimentaria realizado en la UES, los especialistas Luis Treminio y Mateo Rendón señalaron que la producción nacional de este grano está muy por debajo del consumo, generando un déficit que impacta directamente en la economía.

Según los datos expuestos, El Salvador consume cerca de 18.8 millones de quintales de maíz al año, pero solo produce alrededor de 14 millones, lo que deja un déficit de 4.7 millones de quintales .

Un alimento clave en riesgo

El maíz no es solo un producto agrícola, es parte esencial de la cultura y dieta salvadoreña. Desde las tortillas hasta las pupusas, su consumo es constante y elevado.

Cada salvadoreño consume en promedio más de 300 libras de maíz al año, una de las cifras más altas en Centroamérica .

Producción inestable en los últimos años

La producción de maíz ha mostrado altibajos importantes. En 2021 superaba los 21 millones de quintales, pero cayó drásticamente en los años siguientes, reflejando problemas estructurales en el sector agrícola .

Aunque en 2025 hubo una leve recuperación, no ha sido suficiente para cerrar la brecha con el consumo.

Dependencia externa creciente

Ante el déficit, el país recurre a importaciones para cubrir la demanda. Sin embargo, esto implica riesgos económicos:

  • Mayor gasto en divisas
  • Dependencia de precios internacionales
  • Vulnerabilidad ante crisis globales

En un contexto de inflación internacional, esta dependencia puede traducirse en aumentos en el precio de alimentos básicos.

Productores enfrentan baja inversión y altos costos, factores que afectan la producción de maíz en el país.
Productores enfrentan baja inversión y altos costos, factores que afectan la producción de maíz en el país. / Foto archivo.

Comparación regional

A nivel centroamericano, El Salvador presenta una desventaja clara. Mientras países como Honduras y Nicaragua logran cubrir su consumo e incluso generar excedentes, El Salvador mantiene un déficit significativo .

Factores detrás del problema

Los expertos señalaron varias causas:

  • Reducción de inversión en el agro
  • Altos costos de insumos
  • Falta de acceso a crédito
  • Impactos climáticos

Además, la fragmentación de la producción limita la eficiencia del sector.

Impacto directo en la economía familiar

El déficit de maíz se traduce en presión sobre los precios. Cuando el país depende de importaciones, cualquier alza internacional afecta directamente al consumidor.

Esto golpea especialmente a los hogares de menores ingresos, que destinan gran parte de su presupuesto a alimentos derivados del maíz.

La urgencia de fortalecer el campo

Para los expertos, el país necesita una estrategia clara para aumentar la producción de maíz. Entre las propuestas destacan:

  • Incentivos a productores
  • Programas de financiamiento
  • Tecnificación agrícola
  • Inversión en riego

Sin estas acciones, el déficit podría seguir creciendo en los próximos años.

Más que un problema agrícola

El caso del maíz demuestra que la crisis del campo es también una crisis económica. No se trata solo de producir más, sino de garantizar estabilidad, reducir costos y fortalecer la economía nacional.

Fuente: CAMPO (Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios).

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