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Refinería de Repsol en A Coruña, España. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sacude los mercados energéticos y amenaza el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz.

Cinco impactos económicos de la guerra en Irán que van más allá del petróleo

El conflicto en Medio Oriente no solo encarece el petróleo. Expertos advierten impactos en alimentos, fertilizantes, medicamentos y la industria tecnológica global.

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Por Betty Carranza
Publicado el 12 de marzo de 2026

 

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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán está generando efectos económicos globales que van más allá del aumento del precio del petróleo. El conflicto en Medio Oriente amenaza rutas comerciales clave como el estrecho de Ormuz y afecta cadenas de suministro estratégicas. Expertos advierten impactos en cinco áreas principales: combustibles más caros, fertilizantes más costosos, presión sobre los precios de los alimentos, interrupciones en la distribución de medicamentos y problemas en el suministro de materias primas industriales como azufre y metales. Analistas y organismos internacionales señalan que, si el conflicto se prolonga, estas disrupciones podrían traducirse en inflación, escasez de productos y mayores costos para industrias y consumidores en todo el mundo.

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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está teniendo efectos en la economía global más allá del aumento del precio del petróleo. El conflicto en Medio Oriente, el cierre parcial del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras estratégicas están afectando cadenas de suministro clave. Analistas y organismos internacionales advierten que la presión sobre combustibles, fertilizantes, alimentos, medicamentos y materias primas industriales podría sentirse en distintos mercados durante los próximos meses.

El precio del barril de petróleo Brent y del WTI superó los US$100 durante la primera semana del conflicto, luego de cotizar cerca de US$70 antes del inicio de las hostilidades. Este aumento está vinculado al riesgo para el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y el gas del mundo, según datos de la Agencia Internacional de Energía.

Pero los efectos económicos del conflicto no se limitan al mercado energético. Varias industrias estratégicas dependen directa o indirectamente de la estabilidad logística y de materias primas provenientes del Golfo Pérsico.

Combustibles más caros y presión inflacionaria

El primer impacto se observa en los combustibles. El encarecimiento del petróleo se traslada rápidamente a la gasolina, el diésel y los costos de transporte en todo el mundo.

La Agencia Internacional de Energía señaló que la interrupción en los envíos desde el Golfo puede convertirse en una de las mayores disrupciones del suministro energético de las últimas décadas. Analistas del banco Morgan Stanley advirtieron que si las tensiones persisten, el petróleo podría escalar hasta niveles muy superiores, con efectos inflacionarios en múltiples economías.

Los precios de referencia de los combustibles se actualizan cada 15 días y sirven como guía para consumidores y estaciones de servicio en todo el país.
El aumento del precio del petróleo por la guerra en Medio Oriente impulsa el costo de los combustibles y presiona el transporte, la industria y los precios globales. / Foto archivo.

Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, advirtió que los shocks energéticos suelen propagarse al resto de los precios. “Cuando el costo de la energía sube de forma abrupta, el impacto termina extendiéndose a casi todos los sectores de la economía”, señaló en declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian.

Fertilizantes bajo presión

Otro de los sectores afectados es el de los fertilizantes, un insumo esencial para la producción agrícola mundial.

Países del Golfo como Qatar, Arabia Saudita, Omán y Emiratos Árabes Unidos son grandes exportadores de fertilizantes nitrogenados. Estos productos se elaboran a partir de gas natural y son utilizados en cultivos que producen cerca de la mitad de los alimentos del planeta.

Según datos del Observatorio de Complejidad Económica, gran parte del comercio internacional de fertilizantes atraviesa el estrecho de Ormuz. Bloomberg reportó que aproximadamente un tercio del suministro global pasa por esa ruta marítima.

Los fertilizantes dependen del gas natural y del comercio global. Conflictos en Medio Oriente pueden encarecerlos y afectar la producción agrícola mundial.
Los fertilizantes dependen del gas natural y del comercio global. Conflictos en Medio Oriente pueden encarecerlos y afectar la producción agrícola mundial. / Shuttersock

Durante la primera semana del conflicto, el precio de los fertilizantes en el puerto de Nueva Orleans aumentó de US$516 a US$683 por tonelada métrica, de acuerdo con datos citados por BBC Mundo. La interrupción del suministro llega en un momento crítico para los agricultores del hemisferio norte, que se preparan para la temporada de siembra.

“Esto no podría ocurrir en peor momento”, dijo el agricultor estadounidense Harry Ott a BBC Mundo, al explicar que muchos productores compran fertilizantes entre marzo y abril.

Riesgo de alimentos más caros

El aumento del precio de los fertilizantes suele trasladarse rápidamente a los alimentos.

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas advirtió que la combinación de combustibles caros, fertilizantes más costosos y problemas logísticos podría generar un efecto dominó sobre los precios globales de la comida.

El aumento de costos energéticos y agrícolas puede trasladarse al precio de los alimentos y afectar la disponibilidad en los mercados internacionales.
El aumento de costos energéticos y agrícolas puede trasladarse al precio de los alimentos y afectar la disponibilidad en los mercados internacionales. / Shutterstock

“El aumento repentino de los precios de los alimentos y los combustibles podría agravar el hambre de las poblaciones más vulnerables”, señaló la agencia de la ONU en un comunicado citado por varios medios internacionales.

El encarecimiento de la energía también incrementa los costos de transporte y procesamiento de alimentos, lo que amplifica el impacto en la cadena de suministro.

Medicamentos y logística farmacéutica

La industria farmacéutica también enfrenta interrupciones logísticas.

Dubái es uno de los centros globales de distribución de medicamentos y vacunas. Su aeropuerto internacional y el puerto de Jebel Ali funcionan como plataformas logísticas para el envío de productos farmacéuticos hacia África, Europa y Asia.

Interrupciones en rutas logísticas globales pueden retrasar la distribución de medicamentos y elevar los costos de productos farmacéuticos en distintos mercados.
Interrupciones en rutas logísticas globales pueden retrasar la distribución de medicamentos y elevar los costos de productos farmacéuticos en distintos mercados. / Shutterstock

De acuerdo con datos del Departamento de Comercio de India, ese país produce alrededor del 60% de las vacunas del mundo y es el mayor proveedor global de medicamentos genéricos. Gran parte de esos productos se distribuye a través de Dubái.

Los ataques registrados en Emiratos Árabes Unidos han afectado temporalmente las operaciones de transporte y almacenamiento. Expertos citados por Reuters señalan que las rutas alternativas tienen menor capacidad logística y mayores costos.

Esto podría retrasar entregas de medicamentos o encarecer su distribución en algunos mercados.

Metales y químicos para la industria tecnológica

La guerra también está afectando materias primas fundamentales para la industria global.

Países del Golfo figuran entre los mayores productores de azufre, un subproducto del petróleo y del gas natural que se utiliza en la fabricación de fertilizantes, en la minería y en la producción de ácido sulfúrico.

Dispositivos electrónicos dependen de metales y químicos industriales. Interrupciones en su suministro pueden afectar la producción global de chips, baterías y tecnología.
Dispositivos electrónicos dependen de metales y químicos industriales. Interrupciones en su suministro pueden afectar la producción global de chips, baterías y tecnología. / Shutterstock

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, alrededor del 24% del azufre mundial proviene de Medio Oriente.

El ácido sulfúrico es un componente clave en la producción de semiconductores y microchips. Reuters reportó que algunas refinerías de níquel en Indonesia ya han reducido su producción debido a la interrupción del suministro de azufre procedente de la región.

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La demanda de chips sigue creciendo impulsada por sectores como la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos y la electrónica de consumo.

Analistas advierten que si el conflicto se prolonga, las interrupciones en el suministro de materias primas podrían afectar la producción de baterías, redes eléctricas, computadoras y teléfonos inteligentes.

Por ahora, el mercado global observa con cautela la evolución del conflicto. La duración de la guerra y el impacto sobre rutas comerciales estratégicas serán factores decisivos para determinar hasta qué punto estas tensiones se trasladarán a la economía mundial.

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