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¡TREMENDA HISTORIA! Boxeadora salvadoreña reparte pedidos de la sastrería de su padre en bici

La nacional Cynthia Madrid se hizo cargo del negocio de su padre, en Santa Anita, cuando él falleció. Ahora, hace entregas en dos ruedas

Por Varinia Escalante - Twitter: @VSkalanT |

Foto: Cortesía Cinthya Madrid

Entre entrenamientos y estudios, tiene tiempo además para sortear los tráficos de cada día en una bicicleta. La boxeadora nacional Cynthia Madrid se encarga así de repartir los pedidos de la sastrería de su padre: Industrias La Nueva Moda “Pretty”, de Luis Madriz.

Ubicado en el Bulevar Arturo Castellanos, en Santa Anita, el negocio familiar inició en 1940, cuando su padre tenía 12 años, misma edad en la que la pugilista comenzó en este deporte de los puños. Desde ese lugar, la salvadoreña sale a repartir los encargos de remiendos o prendas nuevas que han solicitado a la sastrería.

Su padre no era boxeador, pero tuvo que ver con ese círculo deportivo. “Era aficionado. Él les confeccionada sus shorts y batas a los peleadores de la antes llamada Arena Santa Anita, donde se fogueaban los boxeadores de ese momento, y en ese tiempo que existió el gimnasio”, detalló.

“Entre los boxeadores, estaba mi entrenador Wilfredo ‘Pasayo’ Navidad, y otros que peleaban ahí. Mi papá era conocido como ‘el Mago de la Nueva Moda’”, resumió.

La pugilista, en un calentamiento, cuando representó a la selección élite femenina, en Guatemala. Foto: Cortesía Cynthia Madrid
Junto a su padre, cosiendo en la sastrería, cuando él vivía. Una imagen memorable y del recuerdo. Foto: Cortesía Cynthia Madrid

Y es que Cynthia lleva ya casi cinco años desde que se quedó al frente del negocio de la familia (mediados de 2016), ya que su padre enfermó, y posteriormente murió (2018 a sus 87 años). Pero la nacional, de la categoría de 48 kilos, administra el lugar y hace labores de sastrería, remiendos, corta, cose, además de las encomiendas a los clientes.

“Mi papá se agravó de la enfermedad (un cáncer) y murió. Mis hermanos no se quisieron hacer cargo de la sastrería, ya que vieron que estaba en un estado de quiebra, y él me dijo: ‘Hija, hazte cargo tú, hazle frente’”, contó.

“Y cuidándolo en el hospital, entrenando, a veces durmiendo en el hospital Rosales, viendo que la sastrería siguiera funcionando con algunos clientes de mi padre, me pasaban los días. Pero hasta ahora, no me he dado por vencida. Soy la administradora total de todo en la sastrería”, agregó.

Con 31 años, Madrid dio detalles de cómo tomó la idea para hacer las entregas en su bicicleta. “Entrego arreglos y voy a tomar medidas también, solamente aquí en la zona centro de San Salvador”.

Madrid, saliendo de Industrias La Nueva Moda “Pretty”, para hacer un reparto. Foto: Cortesía Cynthia Madrid
Cynthia toma medidas donde la requieren. Cose y hace remiendos. Es una trabajadora completa. Foto: Cortesía Cynthia Madrid

“La iniciativa fue mía ya que había un lugar no muy lejos, como a cuatro kilómetros, y como me iba a entrenar en la bicicleta de paso aprovechaba para dejar. Quizás, lo más lejos (que ha ido), es la Zacamil desde aquí del centro”, detalló.

La decisión comenzó porque todo se le facilitaba al tener una bici, para trasladarse a sus entrenamientos e ir a prisa al hospital, a cuidar a don Luis, y eso quedó luego para su trabajo. Un “invento” oportuno, al que le ha sacado provecho.

“Eso me ayudaba a agarrar condición a la hora de entrenar. Algunos clientes se asombran, porque llego en la bicicleta a entregarles las gabachas, los overoles o los arreglos. Pero es más rápido y me ahorro el tráfico y los pasajes, que ya sirven para hidratarme en el entreno”, dijo.

Lo que sí es que la boxeadora, quien ha estado en distintos eventos del ciclo olímpico hasta Juegos Panamericanos, es clara en que esto no interfiere en sus actividades deportivas o académicas, por eso “las entregas” las realiza cuando no tiene “ni entreno, ni clases en la universidad o en teología (lleva un curso de evangelismo, y va en tercer año)”, apuntó.

¡Feliz! Su pasión por el boxeo, la misma que compartía con su padre. “Pensaban que era mi abuelo”, contó. Foto: Cortesía Cynthia Madrid

“Mi tiempo casi siempre lo administro de acuerdo a las clases en la ‘U’. Las otras horas que pueden ser antes o después de una clase los ocupó para el entreno, de lunes a viernes. (…)

Luego de la cuarentena, bajo mucho la clientela porque perdimos máquinas, y al fallecer mi papá también operarios y nos quedamos con algo más familiar”, rememoró.

“Son lapsos cortos para las entregas, llevo un horario súper apretado, ya que debo cumplir con todo”, mencionó.

En cuanto a qué sentimientos le genera el sostener la sastrería y laborar en dos ruedas, expresó: “Me desestresa y me distrae de tantas cosas que debo hacer, y me trae bienestar a mi salud, porque mejora mis resultados deportivos”.

“Siento que si mi padre pudiera ver todo lo que se ha logrado estaría súper feliz. Creo que también estaría contento de las oportunidades como esta entrega para movilizarme al entreno y poder repartir los arreglos”, complementó.

Su orgullo. Los que la hicieron la salvadoreña y atleta que es: su madre Mirtala Escobar viuda de Madriz y su padre Luis Madriz. Foto: Cortesía Cynthia Madrid
La boxeadora Cynthia Madrid cose en la sastrería de su padre, donde hace de todo: administra, confecciona y reparte. Foto: Cortesía Cynthia Madrid

Actualmente, gracias a gestiones “de las gerencias de Indes”, al darse cuenta de su “situación y necesidad” la ayudaron a través de la Federación de Ciclismo (FSC) para donarle una bicicleta. “(FSC) decidió apoyarme, pues es mi medio de transporte hacia mis entrenamientos y también de trabajo. Es una bicicleta muy genial, jamás tuve una así de sofisticada o moderna, ya que la que tenía ya no servía y estaba utilizando la de mi hija”, sostuvo la madre de una niña de 12 años.

Madrid desea levantar más la sastrería, en términos de herramientas de trabajo. Pero también, tiene “tantas necesidades” que desearía ayuda de una mano amiga no solo para su emprendimiento, sino también para su vida universitaria y deportiva.

“Me hace falta maquinaria, para poder funcionar. Actualmente, sólo manejo dos máquinas antiguas y domésticas, y una rana doméstica que presenta dificultades. Es como tener toda la actitud, pero sin las herramientas necesarias”, indicó.

“Tampoco dispongo de una computadora para la universidad. Y también quisiera seguir avanzando con reconstruir la parte de afuera (de la sastrería), que ya se está cayendo. (…) Y en mi deporte, me hacen falta desde suplementos y apoyo hasta complementos deportivos, vitaminas que ayuden a minimizar el desgaste físico, guantes, protector de cabeza, de pecho y zapatos de duela”, subrayó.

Ahora, Cynthia siente que su padre, sin duda, debe estar orgulloso de lo que ha conseguido. “El soñaba con una industria, aunque es un negocio pequeño que hemos logrado levantar poquito a poquito. Ojalá, en el futuro, podamos ser la Industrias La Nueva Moda ‘Pretty Nice’ que él quería”.

En su nueva bicicleta. La nacional logró un transporte moderno, gracias a la Federación de Ciclismo. Foto: Cortesía Manuel Rebollo

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