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La estaticia aporta color y simbolismo a las tradicionales alfombras de Semana Santa en Guatemala, una expresión cultural que une fe y comunidad.

La flor eterna de Guatemala que marca la tradición de Semana Santa

En San Pedro Las Huertas, la flor estaticia se convierte en símbolo clave de la fe y el color durante la Semana Santa, con una tradición que trasciende generaciones.

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Por EFE
Publicado el 01 de abril de 2026

 

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En San Pedro Las Huertas, Guatemala, la flor estaticia se ha convertido en un símbolo esencial de la Semana Santa. Conocida como siempreviva o inmortal, destaca por conservar su color durante años, lo que la hace ideal para alfombras y decoraciones procesionales. Según EFE, su cultivo sostiene a unas 30 familias, aunque enfrenta desafíos por el cambio climático que ha reducido la producción. Iniciativas como el Festival de la Estaticia buscan impulsar la venta directa. Su demanda trasciende fronteras, llegando a países vecinos como El Salvador, donde también forma parte de las tradiciones religiosas.

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La flor estaticia, conocida como siempreviva o inmortal, se ha convertido en un elemento esencial de la Semana Santa en Guatemala, una tradición que cobra vida en la comunidad de San Pedro Las Huertas, ubicada a unos 50 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, donde su cultivo aporta identidad, color y significado a las celebraciones religiosas, según publica EFE.

Ubicada en las faldas del volcán de Agua, esta aldea guatemalteca mantiene una tradición agrícola profundamente vinculada a la fe cristiana. La estaticia (Limonium sinuatum) es protagonista en la elaboración de alfombras de aserrín y en la decoración de ventanales que acompañan las procesiones durante la Cuaresma, una de las épocas más importantes del calendario religioso en el país.

Un hombre camina junto a un caballo cargando flores de la especie Limonium sinuatum, conocida popularmente como "siempreviva" o "inmortal" el 18 de marzo de 2026 en San Pedro Las Huertas (Guatemala).
Un hombre camina junto a un caballo cargando flores de la especie Limonium sinuatum, conocida popularmente como "siempreviva" o "inmortal" el 18 de marzo de 2026 en San Pedro Las Huertas (Guatemala). EFE/ Alex Cruz

La cercanía con Antigua Guatemala, situada a apenas cinco kilómetros, potencia el valor simbólico de esta flor. En esta ciudad colonial, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su Semana Santa, las procesiones y las alfombras se convierten en un espectáculo donde el color y la tradición se entrelazan.

Una flor que conserva el tiempo

La estaticia destaca por una cualidad que la diferencia de otras especies: su capacidad de conservar el color durante años incluso después de ser cortada. Esta característica le ha valido los nombres de “siempreviva” o “eterna”, profundamente ligados a su uso simbólico en contextos religiosos.

“La gente suele llamarle inmortal y siempre viva o eterna debido a que es una flor seca que puede permanecer sus colores hasta por tres años en un florero”, explicó a EFE Edin Amílcar Pérez López, productor local de esta planta.

Esa durabilidad la convierte en un recurso ideal para las decoraciones de Semana Santa, donde el simbolismo del tiempo, la vida y la fe adquiere un significado especial. Además, su resistencia permite que las alfombras y adornos mantengan su intensidad cromática durante las largas jornadas procesionales.

El color morado es el más buscado, debido a su asociación con la penitencia en la tradición católica. Sin embargo, los cultivos actuales ofrecen una variedad de tonos que incluyen fucsia, lila, blanco y amarillo, ampliando las posibilidades estéticas de las decoraciones.

Tradición, trabajo y desafíos climáticos

El cultivo de la estaticia no es sencillo. Requiere entre seis y siete meses de cuidado constante y condiciones climáticas específicas, ya que la planta no tolera las lluvias y se desarrolla principalmente durante la época seca.

Este año, los productores enfrentan un desafío significativo: el impacto del cambio climático ha reducido considerablemente la superficie cultivada. Según los agricultores, la extensión de siembra pasó de un promedio de 60 cuerdas a apenas 20, lo que representa una disminución importante en la producción.

Esta reducción no solo afecta la disponibilidad de la flor en los mercados, sino también los ingresos de las familias que dependen de su cultivo. En San Pedro Las Huertas, alrededor de 30 familias participan en esta actividad, que combina tradición, economía y cultura.

El proceso agrícola implica un trabajo intensivo que va desde la siembra hasta la cosecha, pasando por cuidados constantes para asegurar la calidad del producto final. Cada ramo que llega a los mercados lleva detrás meses de dedicación.

Un impulso a la comercialización local

Con el objetivo de mejorar las condiciones económicas de los productores, la comunidad comenzó a organizar el Festival de la Estaticia, una iniciativa que se realiza el fin de semana previo al Domingo de Ramos.

Este evento busca fomentar la venta directa, eliminando intermediarios y permitiendo que los agricultores obtengan mayores ganancias por su trabajo. Los precios de los ramos rondan los 10 quetzales, equivalentes a aproximadamente 1,28 dólares.

Fotografía que muestra un local comercial decorado con flores de la especie Limonium sinuatum, conocida popularmente como «siempreviva» o «inmortal» el 18 de marzo de 2026 en San Pedro Las Huertas (Guatemala).
Fotografía que muestra un local comercial decorado con flores de la especie Limonium sinuatum, conocida popularmente como «siempreviva» o «inmortal» el 18 de marzo de 2026 en San Pedro Las Huertas (Guatemala). EFE/ Alex Cruz

“Lo que nosotros esperamos es que el productor obtenga mayores ganancias y que pueda contactar directamente a algún cliente potencial que esté interesado en este producto”, indicó a EFE Roberto García, presidente de la Comisión Local de Turismo.

El festival también funciona como una vitrina cultural que pone en valor el trabajo de la comunidad y atrae a visitantes interesados en conocer el origen de una de las flores más representativas de la Semana Santa guatemalteca.

Una tradición que cruza fronteras

A pesar de no contar con una ruta formal de exportación, la estaticia de San Pedro Las Huertas ha logrado trascender fronteras. Compradores de El Salvador, Nicaragua y Honduras viajan a los mercados de Antigua Guatemala y la capital para adquirir esta flor.

Su presencia en procesiones fuera de Guatemala demuestra cómo una tradición local puede expandirse a nivel regional, manteniendo su esencia y significado. La flor no solo decora, sino que conecta a distintas comunidades a través de una misma expresión cultural.

Fotografía que muestra arreglos con flores de la especie Limonium sinuatum, conocida popularmente como «siempreviva» o «inmortal» el 18 de marzo de 2026 en San Pedro Las Huertas (Guatemala).
Fotografía que muestra arreglos con flores de la especie Limonium sinuatum, conocida popularmente como «siempreviva» o «inmortal» el 18 de marzo de 2026 en San Pedro Las Huertas (Guatemala). EFE/ Alex Cruz

En cada ramo, en cada alfombra y en cada procesión, la estaticia refleja una práctica que combina fe, identidad y trabajo colectivo. Desde los campos hasta las calles, su presencia marca el ritmo de una de las celebraciones más emblemáticas de Centroamérica.

Así, en San Pedro Las Huertas, la flor “eterna” no solo conserva su color, sino también el valor de una tradición que se renueva cada año con el mismo propósito: acompañar, con belleza y simbolismo, la vivencia de la Semana Santa.

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