Así es la preparación de palmas para el Domingo de Ramos en Iglesia El Calvario
Artesanos de Yucuaiquín trabajan desde la madrugada en San Salvador para elaborar palmas que serán utilizadas en las celebraciones del Domingo de Ramos
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elsalvador.com
Publicado el 28 de marzo de 2026
Artesanos provenientes de Yucuaiquín, La Unión, se han instalado en el parqueo de la parroquia El Calvario en San Salvador para elaborar las tradicionales palmas del Domingo de Ramos. Desde la madrugada, familias completas trabajan en la creación de ramitos, cruces y adornos hechos a mano, manteniendo una tradición que ha pasado por generaciones. Los productos se venden a precios accesibles desde un dólar. También se espera la llegada de artesanos de otras zonas. Esta actividad no solo refleja la fe de la temporada, sino que representa una fuente importante de ingresos para los comerciantes durante Semana Santa.
Con la llegada de la Semana Santa, la fe y la tradición comienzan a tomar forma en el parqueo de la Parroquia El Calvario, en San Salvador, donde decenas de artesanos ya trabajan en la elaboración de las tradicionales palmas que se utilizarán durante el Domingo de Ramos.
Desde la madrugada del miércoles, alrededor de 40 personas —familias completas provenientes de Yucuaiquín, en el departamento de La Unión— se instalaron en el lugar para iniciar la preparación de los ramitos. Algunos de ellos comenzaron su jornada desde la 1:00 a.m., con el objetivo de tener lista la producción para los próximos días.

En el sitio, los visitantes pueden encontrar una amplia variedad de productos elaborados a mano, como palmas, cruces, flores y otros adornos tradicionales que forman parte de esta expresión cultural y religiosa. Cada pieza refleja el trabajo minucioso de los artesanos, quienes utilizan insumos preparados por ellos mismos, manteniendo técnicas que han pasado de generación en generación.

“Este es un trabajo que llevamos en la sangre”, comenta Elena Amaya, quien ha dedicado gran parte de sus 56 años a la elaboración de palmas para Semana Santa. Su experiencia se suma a la de otros artesanos como Gloria Flores, de 80 años, quien asegura que comenzó en este oficio desde los 15 años.

Para muchos de ellos, esta actividad no solo representa una tradición religiosa, sino también una fuente de ingresos clave durante la temporada. Los precios de los ramitos son accesibles, iniciando desde un dólar, lo que permite que fieles de distintas zonas puedan adquirirlos.
Dolores Sánchez, de 65 años, también forma parte de este grupo de artesanos. Recuerda que aprendió el oficio desde los ocho años y que, desde entonces, cada Semana Santa regresa a San Salvador para continuar con la tradición.

Además de los artesanos de Yucuaiquín, se espera la llegada de más comerciantes provenientes de lugares como La Palma y Panchimalco, reconocidos también por su trabajo artesanal.
Con estas actividades, se da inicio a una de las celebraciones religiosas más importantes del país, donde la devoción y el trabajo artesanal se unen para mantener vivas las tradiciones salvadoreñas.
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