¿En cuántos años un inmigrante puede comprar casa en Estados Unidos? Estudio revela el tiempo promedio
Para muchos inmigrantes que llegan a Estados Unidos, tener casa propia es uno de los objetivos más importantes para construir estabilidad y patrimonio. Sin embargo, estudios muestran que alcanzar esa meta puede tomar varios años.
Por
Leidy Puente
Publicado el 11 de marzo de 2026
Comprar una casa en Estados Unidos es uno de los principales objetivos de muchos inmigrantes, pero lograrlo suele tomar varios años. Un análisis del Pew Research Center, citado por el medio Impremedia, señala que solo el 21 % de los inmigrantes que llevan menos de cinco años en el país son propietarios de vivienda. La cifra aumenta a cerca del 40 % entre quienes han vivido entre seis y diez años en EE. UU., y llega a casi dos tercios después de dos décadas. Factores como construir historial crediticio, estabilizar ingresos y ahorrar para el pago inicial influyen en el tiempo que tarda una familia inmigrante en alcanzar este objetivo.
Para millones de inmigrantes en Estados Unidos, comprar una vivienda representa mucho más que adquirir una propiedad. Es un símbolo de estabilidad, arraigo y progreso después de empezar una nueva vida lejos de su país de origen.
No obstante, ese objetivo rara vez se alcanza en los primeros años. Según datos citados por el medio estadounidense Impremedia, basados en un análisis del Pew Research Center, el acceso a la vivienda entre inmigrantes aumenta gradualmente conforme pasan los años de residencia en el país.
Los especialistas explican que al llegar a Estados Unidos muchas personas deben comenzar desde cero en términos financieros: conseguir empleo estable, adaptarse al sistema bancario y construir historial crediticio, un requisito clave para obtener una hipoteca.
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Los primeros cinco años
Durante los primeros años en el país, comprar una casa suele ser complicado. De acuerdo con el análisis del Pew Research Center, apenas alrededor del 21 % de los inmigrantes que llevan menos de cinco años en Estados Unidos son propietarios de vivienda.
Las razones son diversas. En esta etapa muchos recién llegados todavía están consolidando su situación laboral o generando ingresos estables. A esto se suma la falta de historial crediticio, un factor fundamental en el sistema financiero estadounidense.
En Estados Unidos, el crédito es uno de los elementos más importantes para acceder a préstamos hipotecarios. Sin un puntaje crediticio sólido, los bancos suelen considerar a los solicitantes como un riesgo mayor, lo que dificulta la aprobación de financiamiento para comprar vivienda.

Entre seis y diez años
La situación cambia con el paso del tiempo. Según los datos citados por Impremedia, entre los inmigrantes que llevan entre seis y diez años viviendo en Estados Unidos, la tasa de propietarios de vivienda aumenta hasta cerca del 40 %.
En esta etapa muchas familias logran estabilizar sus ingresos, mejorar su historial crediticio y comenzar a ahorrar para el pago inicial de una vivienda.
También es común que varios miembros del hogar trabajen, lo que permite reunir con mayor rapidez el dinero necesario para acceder a una hipoteca.
Este proceso refleja lo que los expertos denominan integración económica, es decir, la adaptación gradual de los inmigrantes al sistema financiero y al mercado laboral del país.
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Después de 20 años
Con el paso de las décadas, la diferencia entre inmigrantes y personas nacidas en Estados Unidos se reduce considerablemente.
El estudio citado por Impremedia señala que casi dos tercios de los inmigrantes que llevan más de 20 años en el país ya son propietarios de vivienda, una proporción cercana a la de los ciudadanos estadounidenses.
Este fenómeno muestra cómo el acceso a la vivienda está estrechamente relacionado con la estabilidad laboral, el tiempo de residencia y la integración financiera.

Ahorrar para el pago inicial, uno de los mayores retos
Uno de los principales obstáculos para comprar casa en Estados Unidos es reunir el dinero necesario para el down payment o pago inicial.
Según la National Association of Realtors, este monto suele representar entre el 3 % y el 20 % del valor de la vivienda, dependiendo del tipo de préstamo hipotecario.
Para muchas familias inmigrantes, reunir ese dinero puede requerir varios años de ahorro constante.
Además, comprar una vivienda implica otros gastos adicionales como impuestos, seguros, mantenimiento y costos asociados al cierre del préstamo.
Otro desafío importante para los inmigrantes es construir un historial crediticio en Estados Unidos.
Cuando una persona llega al país, normalmente no tiene registros financieros dentro del sistema bancario estadounidense, incluso si tenía una situación económica sólida en su país de origen.
Por esa razón, muchos deben comenzar a construir su crédito desde cero: abrir tarjetas de crédito, pagar sus cuentas a tiempo y demostrar estabilidad financiera.
Este historial es uno de los elementos que los bancos analizan para determinar si un solicitante puede asumir una hipoteca a largo plazo.

Un objetivo que sigue motivando a millones
A pesar de los desafíos, la compra de vivienda sigue siendo una meta central para muchas familias inmigrantes.
Diversos estudios sobre movilidad social indican que la propiedad de vivienda es uno de los caminos más importantes para construir patrimonio en Estados Unidos.
Por eso, aunque el proceso pueda tardar una década o más, para muchas familias el momento en que reciben las llaves de su casa se convierte en uno de los logros más significativos de su vida en el país.
Después de años de trabajo, ahorro y sacrificio, ese instante simboliza algo más que una compra, representa el inicio de una nueva etapa y la construcción de un futuro más estable para las próximas generaciones.
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