El negocio poco común en El Salvador en el que invierten dos salvadoreños radicados en Estados Unidos
Lo que comenzó como una visita para reconectarse con su tierra terminó convirtiéndose en una apuesta empresarial. Una pareja de salvadoreños radicados en Los Ángeles decidió invertir en Cojutepeque con un concepto poco habitual en el mercado local. Te contamos los detalles
Por
Leidy Puente
Publicado el 20 de febrero de 2026
Dos salvadoreños radicados en Los Ángeles decidieron transformar una visita al país en una apuesta empresarial en Cojutepeque. Esperanza Fuentes, originaria de esta ciudad, y su esposo, Daniel Estévez, abrieron “Fe y Esperanza Spa”, un negocio con un concepto poco común en el mercado local: baños de vapor como servicio principal. La iniciativa surgió tras conocer oportunidades de inversión y evaluar el contexto del país. El spa ofrece terapias de bienestar, masajes y tratamientos alternativos, además de productos traídos del extranjero. Más allá del enfoque innovador, el proyecto ya genera empleo para siete personas de la localidad, reflejando una tendencia creciente de inversión productiva de la diáspora.
El retorno de la diáspora salvadoreña sigue dejando historias que mezclan nostalgia, oportunidades y emprendimiento. Esta vez, el escenario es Cojutepeque, donde Esperanza Fuentes y su esposo, Daniel Estévez, materializaron un proyecto que difícilmente pasa desapercibido.
Ambos llegaron al país inicialmente para conocer de primera mano los cambios que, según relatan, habían escuchado desde Estados Unidos. La visita, sin embargo, tomó un giro distinto. Al llegar al territorio salvadoreño tomaron una decisión que implicaba algo más que turismo o reencuentros familiares.
“Llegamos a conocer El Salvador, ya que habíamos escuchado de tantos cambios positivos. Tengo mi propia compañía en Los Ángeles, soy distribuidor de MrSteam, una empresa de baños de vapor, un concepto que aún no está desarrollado en el país. Por ello, hemos decidido introducirlo en el mercado salvadoreño”, explicó Daniel Estévez, de acuerdo con un comunicado de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La idea no solo representaba una inversión económica, sino también la introducción de un servicio poco común fuera de los grandes centros urbanos o de la oferta turística tradicional. Apostaron por Cojutepeque, una ciudad con dinámica comercial propia, pero donde un spa centrado en baños de vapor todavía resulta novedoso.
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Baños de vapor
Así nació “Fe y Esperanza Spa”, ubicado en la 2A Calle Poniente 74, en Cojutepeque, contiguo a Hostal Plaza. El nombre del negocio, según cuentan, refleja tanto su motivación personal como el vínculo emocional con el país.
“En el Consulado General de El Salvador en Los Ángeles recibí la información para invertir en mi país. Luego nos dieron apoyo desde la Dirección General de Diáspora y Promoción Cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores y le dije a mi esposo: ‘Mira, esta oportunidad’”, relató.
El proyecto tomó forma bajo una propuesta que combina bienestar, relajación y terapias alternativas. Según Fuentes, el eje principal del spa es el baño de vapor, acompañado de otros servicios orientados al cuidado personal.
“Nosotros contamos con un spa, donde lo principal es el baño de vapor; también brindamos masajes quiroprácticos y relajantes, tenemos desintoxicación iónica, faciales orgánicos, pedicura orgánica, suero de terapia, medicina natural y suplementos nutricionales traídos desde los Estados Unidos y Asia”, detalló.

Más allá de lo llamativo del concepto, la inversión también tuvo un impacto inmediato en la comunidad. Según los emprendedores, el negocio ha generado empleo para siete personas de la localidad, un dato que subraya uno de los efectos más visibles del retorno productivo de la diáspora.
Los empresarios sostienen que el contexto actual abre oportunidades para quienes residen en el exterior y evalúan desarrollar proyectos en El Salvador. Desde su experiencia, el momento resulta clave.
“El país está creciendo; le aconsejo a aquellos que puedan que vengan a invertir; este es el momento de hacerlo, porque no hay que esperar mucho tiempo. Estoy pensando en retirarme en los Estados Unidos, pero seguir trabajando aquí apoyando al pueblo salvadoreño”, indicó Estévez.
Historias como esta se enmarcan dentro de una tendencia cada vez más visible: salvadoreños en el exterior que, además de enviar remesas, optan por establecer negocios, generar empleo y trasladar modelos de servicios que han conocido en otros mercados.
En este caso, la apuesta se traduce en un giro poco habitual dentro de la oferta local. Un spa especializado en baños de vapor, impulsado por dos salvadoreños que decidieron transformar una visita en una inversión y un proyecto de vida en su ciudad de origen.

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