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El sábado 15 de febrero del 2026 Shakira dio su último concierto de la residencia centroamericana en El Salvador. Vídeo/ elsalvador.com

Shakira promete que jamás se olvidará de la residencia centroamericana

En la historia de los conciertos de El Salvador, esta fue la primera vez que un artista global se presentó cinco noches.

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Por Lissette Figueroa
Publicado el 15 de febrero de 2026

 

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Shakira hizo historia en El Salvador al presentarse cinco noches consecutivas en el estadio “Mágico” González, marcando un hito en los conciertos del país. La artista agradeció a su “manada centroamericana” por el cariño y la fidelidad, prometiendo no olvidar esta residencia. Fans de toda la región viajaron para vivir el espectáculo, que también impulsó el turismo y el comercio local. Con un repertorio de 25 canciones, nuevos vestuarios y momentos emotivos, la barranquillera conectó con varias generaciones. Además, recordó su primera visita en 1996, celebrando 30 años de vínculo con el público salvadoreño.

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Shakira -estuvo aquí- en El Salvador y fue por cinco noches, y siempre, una con su manada centroamericana que tanto cariño, fidelidad y apoyo le ha dado a su vida, según mencionó la artista arriba del escenario en el "Mágico" González, el estadio escogido para la residencia.

La artista se despidió de sus fans con emotivas palabras: "Gracias por todas estas noches. Te amo Centroamérica". La colombiana también afirmó que “en esta ciudad, que tan bien nos ha tratado en esta residencia, aquí en Centroamérica, les prometo algo, jamás se me olvidará. ¡Jamás!”, exclamó.

Además, agradeció a los fans que viajaron desde distintos países para presenciar sus conciertos: “Gracias a todos ustedes, los que han venido de todas partes de Centroamérica, de Latinoamérica, a compartir con nosotros esta experiencia que me han hecho vivir. Muchísimas gracias. Definitivamente no hay mejor reencuentro que el de una lobita con su manada centroamericana”, afirmó.

Con energía y movimiento, Shakira conquista al público salvadoreño en otra noche inolvidable de su residencia.
Con energía y movimiento, Shakira conquista al público salvadoreño en otra noche inolvidable de su residencia. / Foto elsalvador.com

Shakira también saludó a Thalía Ochoa, una colombiana residente en Costa Rica que ha seguido cada etapa de la gira desde su inicio hace un año y que, en el cierre de la residencia, celebró su décimo concierto. Thalía se encontraba entre el público sosteniendo un cartel con el mensaje: “Este es mi concierto número 10”.

Una ciudad que vibró cinco noches

San Salvador le abrió el micrófono a la agenda de Las Mujeres Ya No Lloran del 2026, y el 7, 8, 12, 14 y 15 de febrero se convirtieron en una verdadera fiesta en la pequeña capital del Pulgarcito de América.

Las calles de la colonia Flor Blanca, fundada hace 91 años, se llenaron de música, baile, risas, ropa de lentejuelas y brillos. Ahí también se reunieron todas las banderas de Centroamérica. No faltó ninguna, e incluso hubo algunas de Sudamérica. El primer día estuvo rebalsando de guatemaltecos, hondureños y salvadoreños. En las siguientes fechas se fue llenando de nicaragüenses y costarricenses, además de colombianos y mexicanos. En las últimas noches se unieron banderas de Belice, Venezuela y Panamá.

El público llenó las gradas del “Mágico” González y convirtió cada noche de la residencia en una verdadera fiesta centroamericana.
El público llenó las gradas del “Mágico” González y convirtió cada noche de la residencia en una verdadera fiesta centroamericana. / Foto elsalvador.com

De estos turistas, algunos se iban tal como venían: rápido y apenas disfrutando del Centro Histórico de San Salvador. Entraban en la madrugada del día del concierto o un par de horas antes y regresaban al siguiente día al mediodía.

Otros armaron un plan turístico más completo, de tres a cinco días, y la mayoría de entrevistados dijo haber ido siempre al Centro Histórico, a las playas del famoso Surf City en La Libertad, a la Puerta del Diablo, a los centros comerciales de la capital y a la Ruta de Las Flores, disfrutando en algún momento de las pupusas.

El comercio informal, del que subsiste el 70 % de los salvadoreños, encontró lugar en el evento de una manera ingeniosa, propia del negocio de este país. Se vendieron camisas, gorras, binchas, caderines, banderas y hasta los "Shakidólares", unos billetes que se lanzan en los últimos versos de "Bizarrap Session 53", cerrando el concierto. Dentro del recinto se conseguían gratis si estabas en la localidad Ultra Platinum; a las afueras, a cincuenta centavos de dólar. Obviamente, la comida en un evento así nunca hace falta y en las calles aledañas había puestos ofreciendo pupusas, asados, sodas y cervezas del país para comer en sillas y mesas de plástico.

Fans con pelucas moradas celebran la residencia de Shakira y convierten el concierto en una experiencia compartida e inolvidable.
Fans con pelucas moradas celebran la residencia de Shakira y convierten el concierto en una experiencia compartida e inolvidable. / Foto elsalvador.com

El espectáculo que marcó a una generación

Horas antes de iniciar, el tráfico empezaba a hacerse notar sobre una de las arterias principales de San Salvador, en la 49 avenida sur. Ahí las personas hicieron largas filas que ocupaban hasta dos carriles de la carretera para poder obtener fotografías al costado del estadio, en alguna de las tres cabinas fotográficas, frente a los rótulos que tapizaban las paredes o en el mural de Shakira que creó el artista TNT. También se reunieron a bailar y cantar con quienes ponían el sazón de la previa: unas DJ barranquilleras.

Cada día se reunieron alrededor de 100 personas para caminar con La Loba, entre fans que concursaron para estar ahí, influencers o personas de la farándula salvadoreña. Ese fue, sin duda, uno de los momentos en que el estadio retumbaba de gritos. No era para menos: veían entrar a Shakira para empezar un concierto de dos horas con un set list de 25 canciones entre clásicas y nuevos éxitos.

Shakira subía al escenario vestida con un traje gris brillante para interpretar "La Fuerte", de su último álbum. Luego de eso, rápidamente se cambiaba para continuar el show con otros outfits brillantes. En el país estrenó dos looks para La Loba: un traje verde y uno dorado, naranja y morado. También estrenó un vestido celeste para "Waka Waka".

Las canciones que definitivamente hicieron que el público dejara el corazón y la garganta en el "Mágico" González fueron Las de la Intuición, Hips Don't Lie, Soltera, La Bicicleta, Suerte, Antología, La Loba, Acróstico, Bizarrap Session 53 y, en los últimos dos conciertos, se sumó Día de Enero.

Entre banderas y sonrisas, el público salvadoreño vivió cada canción como un himno durante la residencia de Shakira.
Entre banderas y sonrisas, el público salvadoreño vivió cada canción como un himno durante la residencia de Shakira.

Los conciertos del 12, 14 y 15 de febrero fueron sold out; se vendió toda la boletería en menos de 24 horas entre el 17 y 18 de diciembre y justamente esos días el recinto lució abarrotado. En la cancha y en las gradas se veían cientos de pelucas moradas, sacadas del video de "Las de la Intuición", trendy en TikTok desde el año pasado y llevadas a El Salvador en estas semanas.

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Cada concierto fue también una experiencia de amigos y, sobre todo, de familias o jóvenes que escucharon a Shakira por primera vez en los noventa o al inicio de los dos mil. Familias completas estaban emocionadas de ver a la barranquillera, que ha explorado sus raíces latinas con un repertorio que incluye pop, rock en español y sonidos africanos de la costa caribeña de Colombia, como la champeta incluida al final de Waka Waka. Entre todo esto, no olvida sus raíces árabes, algo que también cabe dentro de lo que conocemos como Latinoamérica. Shakira es de descendencia libanesa y de ahí su movimiento de caderas y baile del vientre, que no hizo falta en este concierto.

Sus hijos la acompañaron en esta aventura por El Salvador, al igual que los músicos que la acompañan desde hace veintisiete años, además de los bailarines y coristas que han ido con ella en esta gira. Shakira Isabel Mebarak Ripoll cumplió 49 años cinco días antes de iniciar este espectáculo en Centroamérica y también celebró un año con este tour junto a su manada centroamericana. Con El Salvador tuvo el guiño especial de recordar que hace 30 años inició su recorrido, en 1996, cuando se presentó en la tierra cuscatleca por primera vez.

"Gracias por todas estas noches. Te amo, Centroamérica", fue lo que pronunció Shak en los últimos segundos del último concierto, el sábado del 15 de febrero del 2026.

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