¿Cuánto ganaron los “árboles humanos” del show de Bad Bunny en el Super Bowl?
Los extras que simularon cañaverales en el show de Bad Bunny recibieron más de mil dólares por su participación y entrenamiento.
Por
Karla Rodas
Publicado el 11 de febrero de 2026
Los extras que participaron como “árboles humanos” en el show de Bad Bunny en el Super Bowl recibieron 1,309 dólares cada uno, a razón de 18.70 dólares por hora. Entre 380 y 500 personas fueron contratadas para portar trajes de aproximadamente 18 kilos que simulaban cañaverales de Puerto Rico. Ensayaron más de 70 horas, con jornadas de seis a doce horas, y firmaron estrictos acuerdos de confidencialidad. El presupuesto destinado a estos participantes rondó los 650 mil dólares. Su desempeño se volvió viral en redes, destacando el trabajo detrás de uno de los espectáculos más vistos del mundo.
El show de Bad Bunny en el Super Bowl no solo destacó por su despliegue artístico, sino también por el impacto que generaron los llamados “árboles humanos”, un grupo de extras contratados para recrear plantaciones de caña de azúcar en Puerto Rico. Cada uno de estos participantes recibió un pago de mil 309 dólares, equivalente a 18.70 dólares por hora, de acuerdo con las tarifas estándar para eventos masivos en Estados Unidos.
Entre 380 y 500 personas fueron seleccionadas para portar trajes que simulaban follaje, en una de las escenografías más comentadas del espectáculo. Tras la transmisión, los clips de estos “arbolitos” se volvieron virales en redes sociales, donde miles de usuarios destacaron su energía y sincronización.
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Un trabajo exigente detrás del escenario
Participar en el espectáculo implicó más que aparecer unos minutos en televisión. Según Business Insider, cada joven debía asistir a ensayos de entre seis y doce horas por jornada, acumulando más de 70 horas de preparación en total. Aunque el artista puertorriqueño no estuvo presente en la mayoría de las prácticas, contaron con un doble al que apodaron “Conejo Bueno”, en referencia al sobrenombre del cantante.
Los requisitos también fueron específicos. Los aspirantes debían medir entre 1.70 y 1.80 metros, tener complexión atlética y soportar un traje de aproximadamente 18 kilos. El vestuario estaba diseñado para representar los cañaverales puertorriqueños, un símbolo cultural y económico de la isla.
Más allá del pago, la experiencia exigía resistencia física y disciplina. Aguantar largas jornadas de ensayo con un traje pesado y mantener la coordinación grupal fue clave para que la puesta en escena lograra el efecto visual que millones de espectadores vieron en pantalla.
Un presupuesto millonario y estricta confidencialidad
El presupuesto destinado a estos extras rondaría los 650 mil dólares, dentro de un costo total del espectáculo estimado entre 10 y 20 millones de dólares. Aunque su participación fue breve en términos de tiempo al aire, la inversión evidencia el nivel de detalle que implican este tipo de producciones internacionales.
Cada participante firmó acuerdos de confidencialidad estrictos. Tenían prohibido compartir imágenes o videos de los ensayos o del show antes de su transmisión oficial. En caso de incumplir las cláusulas, enfrentarían sanciones económicas superiores al pago acordado, lo que refuerza el alto nivel de control que rodea a los eventos de esta magnitud.

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El valor de los detalles en un show global
El caso de los “árboles humanos” muestra cómo los grandes espectáculos se construyen a partir de cientos de talentos que, aunque no siempre están en el centro del escenario, resultan fundamentales para la narrativa visual. En este caso, la escenografía no solo acompañó la música, sino que reforzó un mensaje cultural vinculado a Puerto Rico.
Si te fijás, detrás de cada producción internacional hay una logística compleja que incluye selección de personal, entrenamiento intensivo y acuerdos contractuales rigurosos. Este tipo de información también resulta relevante para artistas, productores o inversionistas que analizan cómo se estructuran los eventos de alto impacto en Estados Unidos.
El fenómeno viral posterior confirma que el público no solo presta atención a la estrella principal. Los detalles creativos, como estos trajes que evocaban plantaciones de caña, pueden convertirse en protagonistas inesperados en la conversación digital.
Así, el pago de mil 309 dólares por más de 70 horas de ensayo y presentación refleja el estándar de la industria para eventos masivos, pero también evidencia el nivel de profesionalismo requerido. Detrás de cada imagen que circula en redes sociales, hay horas de preparación y un equipo amplio que hace posible el resultado final.
En un espectáculo de escala global, cada pieza cuenta. Y esta vez, los “arbolitos” demostraron que incluso quienes permanecen en segundo plano pueden dejar una huella memorable.
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