El "anillo de fuego", así será el eclipse solar anular del próximo 17 de febrero
¿Qué significa realmente el llamado “anillo de fuego” y desde dónde podrá verse? El eclipse solar anular del 17 de febrero de 2026 responderá ambas preguntas con un fenómeno en el que la Luna no cubrirá por completo al Sol. Te contamos los detalles
Por
Leidy Puente
Publicado el 11 de febrero de 2026
El 17 de febrero de 2026 ocurrirá un eclipse solar anular, fenómeno en el que la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol sin cubrirlo por completo, generando el popular “anillo de fuego”. Este efecto se produce cuando la Luna se encuentra cerca de su apogeo y su tamaño aparente es menor al del Sol, permitiendo que un aro luminoso permanezca visible. Según información de la NASA citada por CNN y retomada por El Tiempo, la franja de anularidad atravesará principalmente la Antártida y el océano Antártico. En otras regiones del hemisferio sur el eclipse será parcial. El Salvador y Centroamérica quedarán fuera del rango de visibilidad directa.
El calendario astronómico de 2026 ya tiene marcada una de las citas más llamativas del año. Este 17 de febrero se producirá un eclipse solar anular, un evento que ocurre cuando la Luna se alinea entre la Tierra y el Sol sin cubrirlo completamente. El resultado es una imagen singular, un aro luminoso que rodea la silueta oscura del satélite natural, efecto que ha sido bautizado popularmente como el “anillo de fuego”.
A diferencia de un eclipse total, donde el Sol puede desaparecer momentáneamente, en el eclipse anular la cobertura nunca es completa. Este comportamiento tiene una explicación astronómica precisa.
Tal como ha señalado la NASA en información citada por CNN, la distancia entre la Tierra y la Luna varía debido a la forma elíptica de su órbita.
Cuando el eclipse coincide con el momento en que la Luna se encuentra cerca de su apogeo, su tamaño aparente en el cielo es ligeramente menor al del Sol.
Esta variación provoca que la umbra, la sombra principal de la Luna, no alcance la superficie terrestre. En su lugar, lo que llega es la antumbra, una región desde la cual el Sol se observa como un anillo brillante alrededor del disco lunar.

Este detalle geométrico es el que da origen al conocido “anillo de fuego”. Aunque el término no pertenece al lenguaje científico formal, se ha popularizado por describir con claridad el efecto visual.
Durante la fase máxima del eclipse, el Sol adopta una forma poco habitual, como si su centro hubiese sido recortado dejando intacto un borde incandescente.
Visualmente, el fenómeno no produce la oscuridad típica de un eclipse total. La luz solar disminuye, pero nunca desaparece por completo. El entorno experimenta una leve atenuación del brillo diurno, lo que genera una atmósfera distinta, perceptible sobre todo por observadores atentos o mediante instrumentos especializados.
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Dónde verlo
Uno de los aspectos más relevantes del eclipse solar anular de febrero de 2026 es su visibilidad geográfica. De acuerdo con los cálculos astronómicos difundidos por el medio internacional El Tiempo, la franja de anularidad recorrerá principalmente regiones remotas de la Antártida y sectores del océano Antártico. En la práctica, esto significa que la imagen completa del “anillo de fuego” estará restringida a un corredor estrecho del planeta.
Fuera de esa banda central, el eclipse se manifestará únicamente de forma parcial. Sectores del extremo sur del hemisferio sur podrían registrar algún grado de oscurecimiento solar. Entre las regiones con probabilidades de observación parcial figuran áreas australes de Sudamérica y partes del sur de África, donde la Luna cubrirá solo una fracción del disco solar.
En estos territorios, aunque no se formará el anillo completo, el fenómeno seguirá siendo de interés para aficionados a la astronomía. Incluso una cobertura parcial puede alterar sutilmente la iluminación ambiental, suavizar sombras y modificar la percepción de la luz solar durante el evento.
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Para Centroamérica y El Salvador, el eclipse no será visible. La trayectoria proyectada no intersecta la región, una situación que responde a la mecánica orbital de este tipo de fenómenos. Los eclipses solares no son observables de manera uniforme en todo el planeta, sino que dependen estrictamente de la alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra.
Pese a la limitada visibilidad directa, el eclipse mantiene su relevancia científica. Este tipo de eventos permite estudiar aspectos vinculados a la radiación solar, la proyección de sombras y la dinámica orbital. Incluso cuando ocurren en regiones poco habitadas, los registros obtenidos aportan información valiosa para la investigación astronómica.
Como en cualquier observación solar, la seguridad visual es un elemento fundamental. Mirar directamente al Sol sin protección certificada representa un riesgo serio para la vista. La recomendación técnica se mantiene, utilizar gafas solares homologadas o filtros diseñados específicamente para este tipo de fenómenos.
De esta manera, el eclipse solar anular del 17 de febrero de 2026 será, en definitiva, un espectáculo tan fascinante como geográficamente selectivo. Un recordatorio de la precisión del movimiento celeste y de cómo ciertos eventos del universo, aunque globales en su naturaleza, solo se revelan plenamente ante regiones muy específicas del planeta.
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