El panda gigante sale del peligro de extinción, pero sigue bajo amenaza
Tras décadas al borde de la desaparición, el panda gigante mejoró su estatus gracias a la conservación, aunque la pérdida de hábitat y el clima aún lo ponen en riesgo.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 29 de enero de 2026
El panda gigante dejó de figurar como especie en peligro de extinción y pasó a la categoría de “vulnerable”, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El cambio responde al aumento sostenido de su población silvestre, resultado de políticas de conservación aplicadas en China, como la creación de reservas naturales y la recuperación de bosques de bambú. Sin embargo, los expertos advierten que el avance es frágil. La fragmentación del hábitat, el desarrollo urbano y el cambio climático siguen representando amenazas para la especie, por lo que las organizaciones ambientales insisten en no reducir los esfuerzos de protección.
Durante décadas fue el símbolo mundial de las especies en riesgo. Hoy, el panda gigante ofrece una señal de esperanza: dejó de estar clasificado como “en peligro de extinción”, aunque su supervivencia aún depende de la protección constante de su hábitat.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) actualizó recientemente el estatus del panda gigante y lo reclasificó como “vulnerable”, tras confirmar un aumento sostenido de su población en estado silvestre. El anuncio marca un giro histórico frente a las proyecciones de los años 80, cuando científicos advertían que la especie podría desaparecer antes de finalizar el siglo XX.
El avance fue posible gracias a una combinación de políticas públicas aplicadas en China, que incluyeron la ampliación de reservas naturales, la restauración de corredores biológicos y la limitación de actividades humanas en zonas críticas. A ello se sumó la recuperación de extensos bosques de bambú en las montañas del suroeste del país, alimento esencial para la especie.
Según datos de la UICN, la protección del hábitat permitió que la población de pandas gigantes creciera de forma constante. El bambú, que representa casi la totalidad de su dieta, es determinante para la reproducción y el desarrollo del animal, por lo que su conservación ha sido clave en este proceso.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) celebró la reclasificación como un logro global, pero advirtió que no debe interpretarse como el fin de los esfuerzos de conservación. “Este resultado demuestra que las estrategias coordinadas entre gobiernos, comunidades y organizaciones sí funcionan”, señalaron voceros de la entidad.
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Un avance frágil
Pese a los progresos, las amenazas persisten. La fragmentación del hábitat, la deforestación, la construcción de carreteras y el avance urbano continúan limitando el desplazamiento de los pandas y reducen el intercambio entre poblaciones aisladas. A ello se suma el impacto del cambio climático, que altera la distribución del bambú y podría disminuir las áreas aptas para la especie en el futuro.
La UICN subrayó que la categoría de “vulnerable” refleja una mejora, pero también una advertencia. “Si se relajan las políticas de protección, el riesgo de retroceso es significativo”, indicó la organización en su último informe.
Para el WWF, el caso del panda gigante se ha convertido en un referente internacional y en un símbolo de esperanza para la conservación ambiental. “El progreso alcanzado demuestra que los escenarios críticos pueden revertirse, pero solo con compromiso sostenido a largo plazo”, concluyó la entidad.
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