¿Por qué Trump quiere apoderarse de Groenlandia? Te explicamos
La riqueza mineral y la posición estratégica de Groenlandia han convertido a la isla en un objetivo clave para Donald Trump. Estas son las razones detrás de su interés.
Por
AFP
Publicado el 21 de enero de 2026
El presidente Donald Trump ha mostrado un fuerte interés en Groenlandia por dos razones clave: su enorme riqueza mineral y su ubicación geoestratégica. La isla, territorio autónomo de Dinamarca, posee reservas valiosas de tierras raras y minerales críticos, esenciales para tecnologías modernas. Empresas estadounidenses y europeas ya han iniciado proyectos mineros. Además, su cercanía con EE. UU. y su posición en el Ártico la vuelven crucial para el control militar y marítimo. Trump critica a Dinamarca por no vigilar adecuadamente el territorio frente a Rusia y China, mientras impulsa una mayor presencia militar y acceso a los recursos del subsuelo groenlandés.
Groenlandia, una vasta isla cubierta de hielo en un 80 % y territorio autónomo de Dinamarca, se ha convertido en uno de los principales puntos de interés para el presidente estadounidense Donald Trump. La razón detrás de su insistente interés no es solo política, sino principalmente económica y geoestratégica.
Con una superficie de más de 2.1 millones de kilómetros cuadrados, el doble del territorio de Colombia, Groenlandia ha pasado de ser una región aislada y poco desarrollada a ocupar un lugar central en la disputa global por los recursos minerales y el control del Ártico.
Un subsuelo poco explotado, pero muy codiciado
Aunque la pesca sigue siendo su principal fuente de ingresos, Groenlandia posee importantes reservas de minerales críticos, muchos de ellos esenciales para tecnologías limpias y la industria militar. Desde 2009, el gobierno local tiene autonomía sobre la gestión de sus recursos naturales, lo que ha dado paso a una creciente atención internacional.
En los últimos años, empresas como Amaroq y Lumina Sustainable Materials han iniciado proyectos mineros en el territorio, incluyendo una mina de oro y un yacimiento de anortosita. A esto se suma el plan de Critical Metals, cotizada en el Nasdaq, que espera comenzar en 2026 la extracción masiva de tierras raras como tántalo, niobio y zirconio, cerca de Quaqortoq.

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Según la Unión Europea, Groenlandia concentra 25 de los 34 minerales esenciales de su lista oficial. Entre ellos se encuentran elementos estratégicos como el germanio, galio y cadmio, claves para la fabricación de chips, baterías y equipos electrónicos.
Estados Unidos firmó un memorando de cooperación minera con Groenlandia en 2019, adelantándose a Europa en la carrera por estos recursos. Para Trump, garantizar el acceso estadounidense a estos minerales es parte de su estrategia de seguridad nacional y supremacía tecnológica.
Más cerca de Nueva York que de Copenhague
A nivel político, Groenlandia sigue bajo soberanía danesa, pero tiene una autonomía amplia. Sin embargo, su ubicación la acerca más a Nueva York que a la capital danesa, lo que la convierte en una extensión natural del área de interés geopolítico de EE. UU.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos asumió el control de Groenlandia ante la ocupación nazi de Dinamarca. Desde entonces, Washington mantiene presencia militar activa en la base de Pituffik (antes Thule), un puesto clave del escudo antimisiles estadounidense.

La base militar en el noreste de la isla jugó un papel fundamental durante la Guerra Fría como punto de alerta frente a la URSS, y sigue siendo estratégica ante las crecientes tensiones con Rusia y China por el control del Ártico.
Un punto geoestratégico en el Ártico
Groenlandia se sitúa entre el Atlántico Norte y el océano Ártico, muy cerca de Canadá, Rusia y Estados Unidos. Con el deshielo acelerando la apertura de nuevas rutas marítimas y aumentando la actividad en la región, su valor geoestratégico es cada vez mayor.

Trump ha criticado abiertamente a Dinamarca por lo que considera una falta de vigilancia efectiva sobre Groenlandia y ha señalado el riesgo de influencia china y rusa en el territorio. Dinamarca, por su parte, rechaza estas acusaciones y asegura haber invertido más de 14.000 millones de dólares en reforzar su presencia militar en la región.
Antes de una reciente reunión entre diplomáticos daneses, groenlandeses y estadounidenses, el ministro de Defensa de Dinamarca anunció nuevas medidas para aumentar la presencia militar y coordinación con la OTAN en el Ártico.
Un interés que mezcla recursos y poder
Aunque Groenlandia aún depende económicamente de una subvención anual de Copenhague que representa cerca del 20 % de su PIB, sus autoridades buscan una mayor autonomía, incluso con miras a una eventual independencia. En este contexto, Trump ha visto una oportunidad para aumentar la influencia estadounidense, tanto en términos de recursos como de control territorial.
La codicia de Trump por Groenlandia no es una obsesión aislada, sino parte de una estrategia que combina economía, energía, defensa y rivalidad global. El futuro de la isla depende ahora de cómo Dinamarca, sus habitantes y los actores internacionales gestionen las tensiones que despierta este inmenso y helado tablero de poder.
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