A 34 años de los Acuerdos de Paz en El Salvador: así fue el camino al fin del conflicto
El 16 de enero de 1992 marcó el cierre de 12 años de guerra civil. A 34 años, repasamos cómo se construyeron y qué establecieron los Acuerdos de Paz en El Salvador.
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elsalvador.com
Publicado el 16 de enero de 2026
El 16 de enero de 1992, el Gobierno de El Salvador y el FMLN firmaron los Acuerdos de Paz, conocidos como los Acuerdos de Chapultepec, en Ciudad de México, con respaldo de la ONU y presidentes de Centroamérica. El acuerdo puso fin a 12 años de guerra civil y dio paso a reformas profundas: desmovilización de la guerrilla, depuración de la Fuerza Armada, creación de la PNC y la PDDH, y transformaciones en el sistema judicial y electoral. También se garantizó la participación política del FMLN y el acceso a tierras en zonas conflictivas. A 34 años, su legado sigue vigente.
El 16 de enero de 1992, El Salvador vivió uno de los momentos más decisivos de su historia contemporánea. Ese día, tras más de una década de guerra civil, el Gobierno salvadoreño y la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) firmaron los Acuerdos de Paz, marcando el fin oficial de un conflicto que dejó más de 75,000 víctimas.
Los Acuerdos de Paz de El Salvador, conocidos como los Acuerdos de Chapultepec, se firmaron en el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México, con el acompañamiento de las Naciones Unidas y la presencia de presidentes de Centroamérica.
Este acuerdo no solo significó el cese de las hostilidades, sino también el inicio de profundas transformaciones institucionales.

Un proceso largo, no una firma aislada
Aunque la firma final tuvo lugar en 1992, el proceso de negociación comenzó años antes. Uno de los primeros avances importantes fue la firma de los Acuerdos de San José el 26 de julio de 1990, en los que ambas partes se comprometieron a respetar los derechos humanos, incluso antes de alcanzar un acuerdo definitivo.
Le siguieron los Acuerdos de México, firmados el 27 de abril de 1991, que abordaron temas fundamentales como la reforma electoral, judicial y el fortalecimiento de instituciones democráticas.
Más adelante, el 25 de septiembre de 1991, se firmaron los Acuerdos de Nueva York, que definieron el cronograma del proceso final y los mecanismos de verificación internacional bajo supervisión de Naciones Unidas. Estas etapas permitieron construir confianza entre las partes y concretar el acuerdo final.

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¿Quiénes firmaron los Acuerdos de Paz?
El documento fue suscrito con la mediación de las Naciones Unidas, que jugaron un papel clave en el proceso.
Por parte del Gobierno de El Salvador, firmaron:
Óscar Santamaría, Juan Martínez Varela, Mauricio Vargas, David Escobar Galindo, Abelardo Torres y Rafael Hernán Contreras.
En representación del FMLN, firmaron los comandantes:
Schafik Hándal, Francisco Jovel, Salvador Sánchez Cerén, Eduardo Sancho y Joaquín Villalobos; además de Salvador Samayoa, Ana Guadalupe Martínez, María Marta Valladares (Nidia Díaz), Roberto Cañas y Dagoberto Gutiérrez.
Por las Naciones Unidas, estampó su firma Boutros Boutros-Ghali, entonces secretario general.

El fin del enfrentamiento armado
Uno de los puntos centrales de los Acuerdos fue el cese definitivo del enfrentamiento armado. Se estableció que el alto al fuego iniciaría el 1 de febrero de 1992 y que el proceso completo concluiría el 31 de octubre de ese mismo año, marcando el cierre formal de la guerra.
Este compromiso implicó la desmovilización de la guerrilla, el desarme progresivo y el inicio de un proceso de reintegración a la vida civil.

Cambios profundos en la Fuerza Armada
El primer capítulo de los Acuerdos estuvo dedicado a la reforma de la Fuerza Armada, redefiniendo su rol dentro del Estado. Se acordó que debía ser una institución obediente, profesional, apolítica y no deliberante.
También se estableció:
- La depuración y reducción de la Fuerza Armada.
- La eliminación de todo señalamiento de impunidad.
- La supresión de la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda.
- La prohibición de grupos paramilitares.
- La suspensión del reclutamiento forzoso.

Nace la Policía Nacional Civil
Uno de los cambios más visibles tras los Acuerdos fue la creación de la Policía Nacional Civil (PNC) y de la Academia Nacional de Seguridad Pública. Con ello se disolvieron los antiguos cuerpos de seguridad que habían sido señalados por prácticas represivas.
Los Acuerdos establecieron que la PNC solo podría usar la fuerza cuando fuera estrictamente necesario, y prohibieron de forma explícita la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Reformas al sistema judicial y electoral
Los Acuerdos también apuntaron a fortalecer el Estado de derecho. En el ámbito judicial se buscó garantizar la independencia del sistema y se creó la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), junto al Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ).
En el plano político-electoral, se impulsaron reformas que dieron origen al Tribunal Supremo Electoral (TSE), sentando las bases para un sistema más institucionalizado de elecciones.

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Dimensión económica, social y de tierras
El capítulo económico y social incluyó compromisos para facilitar el desarrollo en beneficio de toda la población, con énfasis en:
- Acceso a tierras en zonas afectadas por el conflicto.
- Créditos para el sector agropecuario, micro y pequeña empresa.
- Medidas para aliviar el impacto social de los ajustes económicos.
- La creación de un Foro para la Concertación Económica y Social.
La incorporación política del FMLN
Finalmente, los Acuerdos garantizaron la participación política del FMLN, permitiendo su transformación en partido político legal. Se adoptaron medidas para asegurar los derechos civiles y políticos de los excombatientes, la liberación de detenidos por motivos políticos y garantías para exiliados y lisiados de guerra.

Un hecho que marcó la historia
A 34 años de su firma, los Acuerdos de Paz siguen siendo un hito que redefinió el rumbo de El Salvador. Más allá de las distintas lecturas políticas que existen sobre su legado, el 16 de enero de 1992 quedó registrado como el día en que el país cerró un capítulo de guerra y abrió otro de convivencia política e institucional, cuyas consecuencias aún forman parte del debate nacional.
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