Reforma de pensiones en El Salvador: ¿cómo impactará en tu ahorro y en la estabilidad fiscal?
El Salvador debe presentar una nueva reforma de pensiones. La propuesta impactará a quienes hoy cotizan y busca evitar una crisis fiscal en el futuro.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 15 de enero de 2026
El sistema de pensiones salvadoreño enfrenta un punto de inflexión. A pocas semanas del plazo acordado con el FMI, el Gobierno debe presentar una nueva reforma estructural que garantice sostenibilidad y mejores beneficios. La propuesta más sólida plantea un modelo mixto que combine reparto y cuentas individuales, sin elevar la edad de retiro. Quienes hoy cotizan entre los 20 y 40 años podrían acceder a una pensión combinada de hasta el 85% del salario promedio. Esta reforma no solo busca proteger los ahorros, sino también aliviar la deuda previsional y recuperar la confianza en el sistema.
El Salvador enfrenta un momento clave en su sistema previsional. A semanas de vencerse el plazo acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno deberá presentar una propuesta que aborde los riesgos fiscales y garantice pensiones dignas. ¿Qué está en juego y cómo afectará a quienes hoy están en plena vida laboral?
Un sistema bajo presión fiscal y de tiempo
El compromiso con el FMI obliga a El Salvador a presentar, antes del 10 de febrero de 2026, una nueva propuesta de reforma al sistema de pensiones. Esta podría entrar en vigencia a mediados de año y busca reforzar la sostenibilidad del modelo actual, reducir el déficit previsional y aliviar la presión sobre las finanzas públicas.
Actualmente, el panorama es complejo: el 73% de los fondos administrados por las AFP —equivalente a $11,564 millones— corresponde a deuda previsional del Estado, según datos del Banco Central de Reserva. Además, el patrimonio administrado por las AFP en 2024 representa solo el 45% del PIB, una baja en comparación con el 50% registrado en 2020. Esta caída refleja un estancamiento en las contribuciones y en los rendimientos financieros del sistema.
Aunque en 2023 se implementó una reforma que elevó en un 30% las pensiones, persisten los cuestionamientos sobre su viabilidad a largo plazo. Para los trabajadores jóvenes, esto implica que los fondos que hoy aportan podrían no estar disponibles al momento de su retiro si no se aplican ajustes estructurales.
Propuesta ciudadana: un modelo mixto para un futuro más justo
Una de las iniciativas más relevantes proviene de la Mesa de Trabajo por una Pensión Digna. Esta organización propone una reforma estructural que no aumente la edad de jubilación ni el porcentaje de cotización, sino que redistribuya los aportes en un nuevo sistema mixto.

Este modelo combinaría un régimen de reparto solidario con cuentas individuales, gestionadas bajo la supervisión de la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF). La administración de los fondos podría estar en manos del Instituto Salvadoreño de Pensiones (ISP), las AFP o una nueva entidad privada regulada.
Puntos clave de esta propuesta:
- Edad de retiro: Se mantendría en 60 años para hombres y 55 para mujeres.
- Redistribución de cotización: Del 16% del salario actual, el 2% se destinaría a cuentas individuales y el 13.2% al régimen de reparto.
- Cálculo doble de pensión: Los afiliados podrían elegir entre dos métodos: uno basado en el salario regulador y otro vinculado a la capitalización individual.
- Tasa de reemplazo progresiva: Se iniciaría con un 40% por los primeros 10 años de cotización, aumentando 1% por cada año adicional hasta un máximo del 60% en el componente de reparto. Sumado a la cuenta individual, se estima una tasa de reemplazo combinada entre el 75% y el 85%.
- Pensión mínima mejorada: De $304.17 a $400 para quienes acrediten al menos 25 años de aportes.
¿Por qué esto te importa si estás entre los 20 y 40 años?
Porque esta reforma toca directamente tu bolsillo, tu futuro y tu tranquilidad financiera. Si cotizás hoy, cada aporte que hacés podría verse afectado por las reglas que se están definiendo ahora. En su estado actual, el sistema ha funcionado más como una fuente de financiamiento para el Estado que como un mecanismo real de ahorro para la vejez.
El nuevo esquema mixto busca precisamente corregir eso: proteger los aportes individuales, mejorar el nivel de las pensiones y reducir la carga fiscal, sin penalizar a las nuevas generaciones con más años de trabajo o menores beneficios.
Además, plantea una transición ordenada hacia un modelo más justo, que podría dar mayor previsibilidad a los trabajadores jóvenes, sin que tengan que elegir entre aportar más o jubilarse más tarde.
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Una ventana para recuperar la confianza
La reforma previsional no es solo un tema técnico ni político: es una decisión de largo plazo que impactará a millones de salvadoreños. Representa una oportunidad para reconstruir la confianza en el sistema, mejorar la equidad intergeneracional y fortalecer la transparencia en la gestión de los fondos.
Para inversionistas, tanto locales como extranjeros, una solución sostenible también envía señales positivas: un menor riesgo fiscal, mayor credibilidad institucional y una economía con bases más estables.
En definitiva, la reforma previsional que se avecina podría definir cómo viviremos la vejez quienes estamos construyendo hoy nuestras carreras. Por eso, es clave seguir el debate, exigir transparencia y participar en la conversación con una mirada crítica y constructiva.
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