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"Inversión, comercio internacional y estabilidad macroeconómica serán claves para sostener el crecimiento moderado previsto por el Banco Mundial hasta 2027."

Banco Mundial proyecta crecimiento económico global de 2.7% en 2025 pese a incertidumbre y retos estructurales

El Banco Mundial prevé que la economía global crecerá 2,7 % en 2025. Aunque el ritmo es moderado, refleja resiliencia ante tensiones e incertidumbre global.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 13 de enero de 2026


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El Banco Mundial prevé que la economía global crecerá 2,7 % en 2025, una cifra superior a lo esperado en informes anteriores y que refleja una mayor resiliencia frente a tensiones comerciales, incertidumbre política y riesgos geopolíticos, según el más reciente Informe de Perspectivas Económicas Globales. Para economistas, inversionistas y emprendedores salvadoreños y de la región, esta nueva proyección evidencia una recuperación moderada, aunque con desafíos claros en productividad, empleo y equidad de ingresos.

El primer párrafo de cualquier análisis sobre estas cifras debe destacar la clave: la economía mundial enfrenta una desaceleración estructural, pero las estimaciones para los próximos tres años —2025, 2026 y 2027— se han revisado al alza respecto a la última edición del informe emitido en junio. Esto tiene implicaciones importantes para decisiones de inversión, apertura de negocios y estrategias de crecimiento empresarial en mercados emergentes, incluyendo El Salvador y Centroamérica.

Crecimiento global más fuerte de lo esperado, pero con grandes retos

Según datos del Banco Mundial, la expansión prevista es 0,4 puntos porcentuales mayor que la estimación de mediados de 2024, lo que sugiere que la economía mundial podría estar encontrando cierta estabilidad pese a múltiples riesgos. La proyección de 2,7 % para 2025, seguida por 2,6 % en 2026 y 2,7 % en 2027, coloca al crecimiento global en un nivel moderado pero sostenido, insuficiente para cerrar brechas de desarrollo profundas en muchas economías emergentes y de bajos ingresos.

Para economistas que siguen estas tendencias, estas cifras reflejan un escenario donde la demanda global se mantiene, pero la productividad y la inversión privada no crecen al ritmo necesario para impulsar un desarrollo inclusivo. Esto obliga a gobiernos y actores privados a replantear estrategias de inversión y reformas estructurales.

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Desempeño de las grandes economías

Las proyecciones regionales y por país muestran contrastes importantes que pueden orientar decisiones de negocio y asignación de capital:

Estados Unidos: se espera un crecimiento de 2,2 % en 2026, una décima más que lo anticipado previamente. Este desempeño relativamente sólido puede favorecer flujos de inversión y comercio para empresas que operan en sectores vinculados al consumo y tecnología.

China: el gigante asiático proyecta un crecimiento de 4,4 % en 2025, una moderación respecto a años anteriores y alineada con la transición de su modelo económico hacia uno más orientado al consumo interno.

Zona euro: se prevé una expansión de 0,9 % en 2025 y un repunte a 1,2 % en 2027. Aunque más débil que el de otras regiones, estos números mejoran respecto a estimaciones previas y apuntan a una recuperación gradual.

Estas tendencias son relevantes para empresarios salvadoreños y centroamericanos con exportaciones vinculadas a mercados internacionales, así como para inversionistas que evalúan exposiciones en activos globales.

América Latina avanza, pero a ritmo moderado

En el caso de Latinoamérica, el informe del Banco Mundial ajusta ligeramente a la baja las perspectivas, con un crecimiento previsto de 2,2 % en 2025 y 2,3 % en 2026, manteniéndose en 2,6 % para 2027. Si bien estas cifras no son catastróficas, están por debajo de lo que se consideraría un crecimiento robusto para la región, especialmente si se compara con países emergentes en Asia o África.

Para emprendedores e inversionistas, este crecimiento moderado en Latinoamérica subraya la importancia de apostar por sectores con productividad potencial —como tecnología, exportación de servicios, energías renovables y agroindustria sostenible— que pueden superar las limitaciones del mercado interno y beneficiarse de cadenas globales de valor.

Brechas de ingresos y crecimiento por debajo del potencial

Una de las señales más preocupantes que destaca el Banco Mundial es que la década de 2020 podría convertirse en la de menor crecimiento global desde los años sesenta. Además, la divergencia en niveles de ingreso entre países avanzados y en desarrollo se ha ampliado: mientras economías avanzadas muestran ingresos per cápita superiores a los de 2019, aproximadamente una de cada cuatro economías en desarrollo es más pobre que antes de la pandemia.

Este fenómeno refleja no solo choque de coyuntura, sino problemas estructurales como baja inversión en capital humano, limitada digitalización productiva y mercados laborales rígidos. En este contexto, emprendedores locales y la diáspora que busca invertir en El Salvador o en proyectos regionales deben considerar estrategias que mitiguen riesgos de bajo crecimiento y apunten a sectores con ventajas comparativas.

Pequeñas empresas dinamizan la economía local gracias al acceso a financiamiento productivo otorgado por la banca y programas estatales.
Pequeñas empresas dinamizan la economía local gracias al acceso a financiamiento productivo otorgado por la banca y programas estatales. / Foto Freepik.

Recomendaciones para impulsar crecimiento sostenible

El Banco Mundial insta a los gobiernos y al sector privado a tomar acciones concretas para evitar el estancamiento y un aumento persistente del desempleo:

Liberalizar inversión privada y comercio: Reducir barreras y costos para empresas puede atraer capital y aumentar la competencia. En El Salvador, esto implica continuar con reformas que fortalezcan el clima de negocios y la seguridad jurídica.

Controlar el gasto público: Mantener finanzas públicas sanas es clave para sostener inversión en infraestructura, educación y salud sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

Invertir en nuevas tecnologías y educación: La transformación digital y el desarrollo del capital humano son elementos críticos para aumentar productividad y preparar a las futuras generaciones para mercados laborales cambiantes.

Promover asociaciones público-privadas: Proyectos colaborativos pueden acelerar desarrollo en áreas como energías limpias, logística y manufactura avanzada.

Aunque la perspectiva de crecimiento global del Banco Mundial para 2025 y los años siguientes es más optimista que hace seis meses, los datos muestran una economía mundial que avanza a paso moderado, con importantes desafíos estructurales.

Para inversores, empresarios y emprendedores salvadoreños, estos pronósticos ofrecen pistas claras: diversificar mercados, invertir en capacidades tecnológicas, y participar en sectores con demandas globales puede marcar la diferencia entre estancamiento y crecimiento sostenido. En un contexto global marcado por la incertidumbre, la proactividad y la innovación pueden ser las mejores herramientas para capitalizar las oportunidades emergentes.

TAGS:  BM | Economía

CATEGORIA:  Dinero y negocios | Entorno económico

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