Muere Béla Tarr, el cineasta que redefinió el tiempo en el cine europeo
El director húngaro Béla Tarr, referente del cine de autor europeo y creador de obras clave como Satantango, falleció a los 70 años tras una larga enfermedad.
Por
Karla Rodas
Publicado el 06 de enero de 2026
El cineasta húngaro Béla Tarr, referente del cine de autor europeo, falleció a los 70 años tras una larga enfermedad. Reconocido por sus películas en blanco y negro, planos secuencia extensos y narrativas pausadas, dejó una obra influyente centrada en la decadencia social y la condición humana. Su filme más emblemático es “Satantango” (1994), una película de siete horas basada en la novela de László Krasznahorkai, con quien colaboró en varias ocasiones. Apodado “el Tarkovski húngaro”, también dirigió “Armonías de Werckmeister” y “El caballo de Turín”. Tras retirarse en 2011, se dedicó a la enseñanza del cine en Europa.
El cineasta húngaro Béla Tarr, reconocido mundialmente por su estilo radical, sus extensos planos secuencia y sus películas en blanco y negro que exploran la condición humana, falleció a los 70 años, informó la agencia de prensa MTI citando a la familia. Su muerte marca el cierre de una etapa fundamental del cine europeo contemporáneo.
Considerado uno de los autores más influyentes del cine de arte, Béla Tarr dejó una filmografía breve pero decisiva, caracterizada por narrativas pausadas, atmósferas sombrías y una mirada crítica sobre el deterioro social y moral en Europa del Este. Su obra trascendió fronteras y continúa siendo objeto de estudio en escuelas de cine alrededor del mundo.
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Un autor clave del cine húngaro y europeo
Béla Tarr alcanzó reconocimiento internacional con “Satantango” (1994), una película de siete horas que retrata el colapso material y espiritual tras el derrumbe del comunismo. La cinta, convertida en obra de culto, es una adaptación de la novela homónima del premio Nobel de Literatura László Krasznahorkai, con quien colaboró en múltiples proyectos a lo largo de su carrera.
La asociación de cineastas húngaros confirmó su fallecimiento en un comunicado: «Con profunda tristeza anunciamos que el director Béla Tarr ha fallecido a primera hora de esta mañana tras una larga y grave enfermedad». Las reacciones no tardaron en llegar desde distintos ámbitos culturales y políticos del país.
El alcalde de Budapest destacó su legado humano y artístico al afirmar: «Ha muerto el hombre más libre que he conocido», subrayando su compromiso con “la dignidad humana” como eje central de su cine. Tarr fue frecuentemente comparado con el director ruso Andréi Tarkovski, lo que le valió el apodo de “el Tarkovski húngaro”.

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De sus inicios sociales al reconocimiento internacional
Nacido el 21 de julio de 1955 en Pécs, una ciudad universitaria del suroeste de Hungría, Béla Tarr realizó su primera película amateur a los 16 años. Desde el inicio mostró interés por los márgenes de la sociedad, abordando la vida de trabajadores gitanos y sectores excluidos.
En 1977 dirigió su primer largometraje, “Nido familiar”, con el respaldo del estudio experimental Béla Balázs, en Budapest, donde se formó como director. Más adelante se consolidó como autor independiente con “La condena”, presentada en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 1988 y escrita junto a Krasznahorkai.
Su filmografía incluye títulos como “Macbeth” (1982), “Armonías de Werckmeister”, presentada en el Festival de Cannes en 2000, y “El caballo de Turín” (2011), su última película. Tras este trabajo anunció su retiro del cine, argumentando que ya había dicho todo lo que necesitaba expresar a través de las imágenes.
«Tuve la suerte de encontrar mi camino para sobrevivir: hacer películas es lo mío», declaró en 2005 al diario francés Le Figaro, en una de las pocas entrevistas donde habló abiertamente de su relación con el cine.
Después de su retiro, Béla Tarr se dedicó a la enseñanza cinematográfica en Hungría, Alemania y Francia, influenciando a nuevas generaciones de realizadores. Su legado permanece vigente como una invitación a mirar el cine sin prisas y a reflexionar sobre lo esencial de la experiencia humana.
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