Video con dron | Así se vivió la quema de pólvora en San Salvador para despedir 2025
Desde el cielo, la medianoche encendió San Salvador con pólvora, abrazos y rituales. Familias y amigos celebraron juntos la llegada del nuevo año.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 01 de enero de 2026
San Salvador recibió el nuevo año envuelto en luces y emociones. A la medianoche, la pólvora iluminó el cielo mientras llegaban abrazos, risas y deseos. Hubo rituales por prosperidad, amor y viajes, celebraciones entre amigos, algunos pasados de copas y otros reconfortados con café caliente. El pan con pollo se compartió como tradición infaltable, uniendo familias alrededor de mesas improvisadas. Desde un dron, la ciudad mostró un mosaico de recuerdos, barrios encendidos y esperanzas renovadas. Así, entre nostalgia y alegría, la capital cerró un año más y abrió otro lleno de promesas que fortalecen la unión y la identidad salvadoreña.
Desde lo alto, San Salvador volvió a encenderse como cada fin de año. La ciudad, vista desde un dron, pareció contener la respiración mientras el reloj se acercaba a la medianoche y el cielo se preparaba para llenarse de luces, colores y estruendos.
A las doce en punto, todos esperaron con emoción la quema de pólvora. Llegaron los abrazos largos, los que reconcilian y los que prometen volver a intentarlo. También aparecieron los rituales: los deseos de prosperidad, de amor, de viajes, de salud y de nuevos comienzos, hechos entre risas, fe y tradición.
La pólvora estalló entre amigos, en calles y patios, mientras algunos celebraban pasados de copas y otros buscaban el café caliente para seguir la noche. No faltó el pan con pollo, compartido como manda la costumbre, ni las carcajadas que nacen cuando familias y amigos se reúnen sin prisa, recordando anécdotas y dejando que el nuevo año llegue poco a poco.
Desde el cielo, cada explosión fue un recuerdo encendido sobre barrios, avenidas y colonias. Las luces subieron, se abrieron y se desvanecieron, como lo hacen los años, dejando abajo hogares iluminados, mesas compartidas y corazones llenos de esperanza.
Así se vivió el cambio de año en San Salvador: entre pólvora, nostalgia y alegría, celebrando juntos que un año termina y otro comienza.
