¿Tortugas marinas en El Salvador? Te contamos dónde encontrarlas y cómo distinguirlas
En El Salvador anidan cuatro especies de tortugas marinas: golfina, prieta (verde), carey y baule. Conocé cómo reconocerlas, cuándo llegan y en qué playas podés verlas
Por
Leidy Puente
Publicado el 01 de enero de 2026
En El Salvador anidan cuatro especies de tortugas marinas: golfina, prieta (verde), carey y baule, todas en peligro o amenazadas. Podés verlas en más de 40 playas, como La Puntilla, Barra de Santiago y Bahía de Jiquilisco. Cada especie tiene temporada y características propias, desde la pequeña golfina hasta la gigante baule. Las principales amenazas incluyen saqueo de nidos, pesca incidental, plásticos y cambio climático. Organizaciones y comunidades costeras trabajan en su protección, logrando liberar más de un millón de crías al mar. Vivir esta experiencia es posible con visitas responsables que apoyen la conservación de estas especies únicas.
Las costas salvadoreñas reciben visitantes muy especiales, tortugas marinas que llegan desde aguas lejanas para anidar. Sucede de noche, muchas veces en silencio, frente a comunidades que han aprendido a protegerlas y otras que aún luchan contra el saqueo de nidos.
Ver a una tortuga salir del mar o liberar crías al atardecer es una experiencia que marca. Y en El Salvador todavía es posible vivirla, pues se han identificado más de 40 playas con anidación activa.
Según el biólogo Mauricio Velásquez, de Fundación Doménech, al territorio nacional arriban cuatro de las siete especies de tortugas marinas del mundo: la golfina, la prieta (conocida internacionalmente como tortuga verde), la carey y la baule.
Todas están clasificadas como amenazadas o en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo global que evalúa el riesgo de extinción de las especies.
- Tortuga golfina (Lepidochelys olivacea)
Es la más común en las costas salvadoreñas y la más pequeña de las cuatro que anidan aquí. Su caparazón tiene un tono olivo oscuro y su dieta es mayormente carnívora, consume peces, moluscos, camarones, langostas y medusas.
Aunque es numéricamente la más popular a escala local, está en peligro de extinción a nivel global. “Las golfinas ayudan a mantener el equilibrio marino porque controlan poblaciones de otros organismos y, cuando nacen, también sirven de alimento para aves y peces. De mil tortuguitas liberadas, solo una llega a ser adulta”, explica Velásquez.
Se registra con frecuencia entre agosto y noviembre y puede anidar prácticamente en toda la costa, con actividad histórica en playas como La Puntilla, Toluca, El Amatal, San Diego y El Espino.

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- Tortuga prieta o verde (Chelonia mydas)
De las tortugas que llegan al país, esta es de gran tamaño y la segunda más grande del mundo (solo la supera la baule). Recién nacida presenta dorso negro y vientre blanco; al crecer adquiere un tono verdoso oscuro influenciado por su dieta herbívora a base de algas y pastos marinos.
Es una nadadora potente capaz de recorrer más de 2,000 kilómetros entre áreas de alimentación y anidación. Como todas las tortugas marinas, es ectotérmica —depende de la temperatura ambiental para regular su cuerpo—, una característica documentada por la red salvadoreña técnico-comunitaria Xiuhtic, especializada en conservación de tortugas marinas, lo que la hace especialmente vulnerable al calentamiento global.
Su actividad en el país se observa sobre todo entre noviembre y marzo, con registros en La Pirraya, El Icacal, La Zunganera y Barra de Santiago.

- Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)
Es la más icónica y la más amenazada. A inicios de 2000, según Xiuhtic, se temía que había desaparecido del Pacífico Oriental; sin embargo, investigaciones posteriores confirmaron que El Salvador y Nicaragua concentran alrededor del 90 % de la anidación regional, con más del 50 % en territorio salvadoreño, destaca el biólogo.
Su caparazón es laminado, multicolor (café, negro, amarillo, anaranjado) y con bordes aserrados. Posee un pico curvado que le permite alimentarse en manglares y zonas rocosas ricas en moluscos, crustáceos y peces pequeños. Prefiere anidar bajo la sombra de vegetación costera y su temporada va de abril a septiembre.
En el país solo anida en sitios muy específicos, como Los Cóbanos (Sonsonate), Bahía de Jiquilisco (Usulután) y Punta Amapala (La Unión).
“Si escuchás que un producto es ‘de carey’, significa que se sacrificó una tortuga. En una especie donde de mil neonatos solo uno llega a adulta, perder una hembra reproductora es devastador”, advierte el experto.

- Tortuga baule (Dermochelys coriacea)
La gigante del mar. Puede superar los dos metros de longitud y se distingue porque no tiene un caparazón duro con escamas, sino una cubierta de piel y grasa con textura similar al cuero.
Es una buceadora extraordinaria, alcanza profundidades de más de 1,000 metros en busca de medusas, su alimento favorito; por eso el plástico a la deriva —que puede parecerle una medusa— representa una amenaza letal.
En El Salvador su llegada es poco frecuente y de patrón esporádico entre noviembre y febrero. El primer registro documentado en el país ocurrió en 1992 en Barra de Santiago, Ahuachapán.

Amenazas que enfrentan
Cabe destacar que las tortugas marinas en El Salvador todavía luchan contra la extracción ilegal de huevos, una práctica que persiste pese a restricciones. A la vez, las afecta la pesca incidental, la contaminación por plásticos, la urbanización y degradación de playas, y la erosión costera.
El cambio climático suma otro riesgo, ya que las temperaturas altas en la arena pueden alterar la proporción de sexos en las crías (las temperaturas más cálidas suelen producir más hembras), reduciendo la diversidad reproductiva a futuro.
“Si las playas siguen calentándose, podríamos ver nidos con casi solo hembras. Sin machos suficientes, las poblaciones colapsan”, añade Velásquez.
En este sentido, el trabajo de las comunidades costeras y organizaciones ambientales ha marcado la diferencia. Fundación Doménech, con más de 18 años de trabajo continuo en la Costa del Sol, reporta resultados significativos: 1,307,199 huevos incubados y 1,154,437 tortuguitas liberadas al mar gracias al trabajo conjunto con viveristas comunitarios, la comunidad tortuguera local y aliados institucionales.
La fundación además impulsa procesos de educación ambiental, fortalecimiento de corrales de incubación, marcaje de hembras anidantes para monitoreo y restauración de ecosistemas como manglares y dunas, esenciales para el ciclo de vida de especies como la carey.
¿Dónde verlas? (Abrí el mapa)
Para ayudarte a planificar una visita responsable, preparamos un mapa con las playas salvadoreñas donde se han registrado nidos de tortuga marina. Encontrarás marcadores por región (oriente, centro, occidente) y señalización especial para los sitios de anidación de tortuga carey: Los Cóbanos, Bahía de Jiquilisco y Punta Amapala.
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