¿Cuál porvenir para la Franja de Gaza?
Incredulidad y nerviosismo se hicieron sentir mientras Donald Trump, con el primer ministro israelí, confirmaron el 4 de febrero pasado, el apoyo al movimiento forzado, de 2 millones de residentes en la Franja de Gaza.
El 4 de febrero pasado, el presidente Donald Trump afirmó en una declaración en la Casa Blanca que los Estados Unidos iban a "tomar el control" de la Franja de Gaza para desarrollarla económicamente. Desde entonces, la Casa Blanca intenta matizar las afirmaciones del presidente afirmando que los Estados Unidos no iban a "mandar tropas", tanto como que si hubiese un traslado de población, será "temporal", según el Secretario de Estado estadounidense. Marco Rubio afirmó que se trataba de "una oferta generosa" cuyo objetivo consistía en "reconstruir" la Franja de Gaza, devastada después de 16 meses de guerra entre Israel y el Hamás.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sostuvo una explicación del discurso presidencial, afirmando que la Franja de Gaza era, "actualmente", "un sitio inhabitable para seres humanos". Añadió que "el presidente indicó que los Estados Unidos debían participar al esfuerzo de reconstrucción a fin de estabilizar la región.
"La Franja de Gaza debería ser entregada por Israel a los Estados Unidos al concluir los combates. Los palestinos, gente como Chuck Schumer (el líder de la minoría demócrata en el Senado) ya habrían sido reasentados en comunidades mucho más seguras y hermosas, con casas nuevas y modernas, en la región", afirmó Trump el jueves en un mensaje en su red Truth Social.
Este viernes, Trump subrayó que ve la Franja de Gaza como una «transacción inmobiliaria» y reiteró que su país no necesitará desplegar tropas en el enclave, en un giro respecto a su plan inicial, en el que no descartó el envío de militares para que Washington asumiera el control del territorio.
"Básicamente, Estados Unidos lo vería como una transacción inmobiliaria, donde seremos un inversor en esa parte del mundo", dijo en declaraciones a la prensa en el Despacho Oval, donde se reunió con el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba.
Trump, que en los últimos días ha instado a Egipto y Jordania a recibir a los dos millones de gazatíes para que Estados Unidos pueda quedarse con la Franja para un proyecto inmobiliario, aseguró que «no hay prisa por hacer nada».
Trump aseguró ahora que no prevé "tener tropas en el terreno ni nada por el estilo» y dijo que el mero hecho de que Estados Unidos lidere el desarrollo inmobiliario de la Franja «ayudaría mucho a crear paz".
Las declaraciones de Donald Trump han desconcertado a gran parte de la comunidad internacional, al presentar el territorio como "un sitio de construcción en demolición" . Repitiendo que los habitantes de Gaza podrían desplazarse para vivir en Egipto o en Jordania, a pesar de la oposición tanto de dichos países como de los propios palestinos, lanzó una vez más una piedra en los vertederos. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, estuvo en Washington estos últimos días y declaró que dicha propuesta debía ser "examinada, seguida y realizada".
La idea de Trump de reasentar a los gazatíes en Jordania y Egipto generó rechazo por estos dos países, así como por Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudí, la Autoridad Palestina y la Liga Árabe.
Mahmud Abbas, presidente palestino, rival del Hamas, criticó dicha idea tanto como el Secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, que llamó la atención sobre "cualquier forma de limpieza étnica".
Arabia Saudita, aliado de los Estados Unidos, manifestó también su desacuerdo con un proyecto de desplazamiento de población del enclave palestino. Pero no pueden arriesgar un desacuerdo que pueda volver en una confrontación con el presidente estadounidense.
Incredulidad y nerviosismo se hicieron sentir mientras Donald Trump, con el primer ministro israelí, confirmaron el 4 de febrero pasado, el apoyo al movimiento forzado, de 2 millones de residentes en la Franja de Gaza.
La proposición de Donald Trump ha levantado críticas y escepticismo, en Europa. Repitieron el apoyo a la solución a dos Estados, considerando que el "Plan Trump" no era compatible con esta posibilidad.
La canciller alemana, Annalena Baerbock, afirmó en un comunicado que "la expulsión de la población civil palestina de Gaza no era solamente inaceptable y contraria al derecho internacional. Llevaría a nuevos sufrimientos y odios".
Francia rechazó el plan de Donald Trump afirmando que la transferencia de población palestina, "constituiría una violación grave del derecho internacional, un ataque contra las aspiraciones legítimas de los palestinos y un obstáculo mayor a la solución de los dos Estados".
El canciller francés dijo, por su parte, que "el porvenir de Gaza no debe ubicarse en la perspectiva de un control por un Estado tercero, sino en el marco de un futuro Estado palestino, bajo el control de la Autoridad palestina".
Mientras, se debe discutir en los próximos días de la prolongación de la tregua entre Israel y el Hamas, las interrogantes sobre el porvenir de la franja de Gaza levantan cuestionamientos internacionales en contradicción con la posición del eje entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Una forma de brazo de hierro sobre el tema palestino se está, sin duda, preparando…

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