Terremoto sacude a
México
Un terremoto que
remeció ayer gran parte de la
región central de México, dejo un
saldo preliminar de ocho muertos y cientos de
heridos, dañó edificios
históricos e hizo que decenas de miles de
personas salieran a las calles presas del
pánico
MEXICO
DF
SERVICIOS
CABLEGRAFICOS.-
México
fue sacudido ayer por un terremoto de 6.7 grados
en la escala de Richter, que dejó ocho
muertos y serios daños en el estado
central de Puebla, según autoridades del
estado y reportes
radiofónicos.
El terremoto, que se
registró a las 03:41 de la tarde hora
local (14:41 hora salvadoreña), tuvo su
epicentro en Huajuapan de León, en el
norte del estado de Oaxaca a unos 220
kilómetros de la ciudad de México,
según el sismológico
local.
El gobernador de Puebla,
Melquiades Morales, confirmó la muerte de
dos personas en la capital poblana, ubicada a
100 kilómetros al este de la capital
mexicana y con una población de 1.2
millones de habitantes.
La ciudad de Puebla se
reportaba como la zona con mayores daños,
especialmente en el centro
histórico.
"Tenemos dos muertos en la
ciudad de Puebla y la caída de un
edificio de departamentos en el centro de la
ciudad. Afortunadamente ahí no hubo
lesionados", informó Morales al
presidente Ernesto Zedillo a su arribo a
Huejotzingo, a 20 kilómetros de Puebla,
capital del estado del mismo nombre.
"También se cayeron
las torres de la iglesia de San Agustín,
afortunadamente no hubo hechos lamentables (...)
algunos edificios antiguos sufrieron
daños", agregó.
El gobernador estatal
también reportó dos muertos en San
Mateo Ozolco, aunque algunos medios de
comunicación se referían a tres
personas que fallecieron aplastados por el
derrumbe de una iglesia del pueblo, ubicado a 30
kilómetros al sur de la ciudad de
Puebla.
Morales también
informó de un muerto en el pueblo de San
Nicolás de los Ranchos, en los
alrededores de Puebla, mientras que la cadena
Radio Red difundió reportes del
presidente municipal de la población de
Palmar de Bravo, donde dos niños fueron
aplastados por una barda que se
derrumbó.
Estado
de emergencia
Zedillo declaró estado
de emergencia en la zona e inmediatamente
regresó de un viaje en Cancún, en
el sureño estado de Quintana Roo, donde
tenía programado inaugurar la noche del
martes un foro de negocios.
Palmar de Bravo se encuentra
entre las poblaciones de Tecamachalco y
Tehuacán, cerca del estado de Veracruz,
mientras que Ozolco se ubica a 15
kilómetros de Cholula, en
Puebla.
Tras su llegada a
Huejotzingo, el presidente Zedillo inició
un recorrido en helicóptero por el estado
de Puebla.
"Le he ordenado de inmediato
al secretario (ministro) de la Defensa que
instrumente de inmediato el plan DN3 (de
emergencia)", dijo el mandatario en una
improvisada conferencia de el aeropuerto de
Cancún antes de viajar hacia
Puebla.
"El estado de Puebla es el
más dañado. No tenemos cifras de
muertos todavía, en estos momentos,
aunque hace un momento me decían que en
la ciudad de Puebla se reportaba una persona
muerta", agregó Zedillo.
El presidente también
informó que estaban camino a Puebla el
secretario de la Defensa Nacional, Enrique
Cervantes; el de Gobernación,
Diódoro Carrasco; y el de Comunicaciones
y Transportes, Carlos Ruiz Sacristán,
además del director general de la
Comisión Federal de Electricidad, Alfredo
Elías Ayub.
Protección Civil de la
secretaría (ministerio) de
Gobernación (Interior) informó que
en la capital poblana se colapsó un
corredor del palacio municipal.
Antes, la Cruz Roja de Puebla
confirmó unos 200 lesionados.
"Tenemos
conocimiento de por lo menos 200 personas
lesionadas (...) las lesiones van desde una
crisis por estrés hasta fracturas", dijo
Alejandro Soto, director general de la Cruz Roja
de Puebla.
El terremoto se sintió
en varios estados del país donde se
vivieron escenas de pánico. En la ciudad
de México se sacudieron los vidrios y los
empleados en diversas oficinas salieron de los
edificios a las calles.
Una magnitud por encima de
6.0 grados en la escala de Richter puede causar
severos daños, mientras que una de 7.0
representa un gran terremoto capaz de provocar
importantes y muy fuertes
daños.
Ningún daño
serio se informó de manera inmediata en
la capital mexicana, donde al menos 10.000
personas murieron durante el terremoto de 1985,
cuya intensidad fue de 8,1 grados en la escala
de Richter.
Recuerdan
tragedia
Por casi dos largos minutos,
millones de residentes de la Ciudad de
México se vieron forzados el martes a
revivir el 19 de septiembre de 1985, cuando un
terremoto azotó la capital del
país y mató a hasta 10.000
personas.
Aunque el sismo del martes
registró una fuerte magnitud de 6,7
grados en la escala Richter, no causó
daños serios, pero reabrió heridas
emocionales y sacó a miles de personas
llenas de pánico a las calles.
Los
recuerdos de 1985 llevaron a Susana
Marín, madre de dos niños, a un
temor ciego en su hogar en el sureño
sector capitalino de Coyoacán.
"Lo primero que se te vienen
a la cabeza son los recuerdos.
Yo trato de no acordarme
nunca, si me acuerdo me pongo muy mal", dijo
Marín.
Poco después del sismo
de media tarde, cuadrillas de trabajadores
salieron a las aceras del céntrico Paseo
de la Reforma, para observar los altos edificios
en busca de cuarteaduras o de objetos en peligro
de caer.
En cuestión de
minutos, la policía bloqueó las
calles principales para permitir solamente el
paso a ambulancias y trabajadores de emergencia
para recoger a los oficinistas que, a pesar de
no sufrir daños físicos por el
sismo, temblaban y sudaban de miedo.
"No hay heridos, es pura
crisis nerviosa. La gente ya está
bastante sensibilizada por lo del 85", dijo el
voluntario de Protección Civil Juan
Dávila, quien asistió en el
interior de ambulancias a sus colegas de una
céntrica oficina bancaria.
Un recuerdo
latente
El terremoto que
sacudió a la Ciudad de México en
1985 fue de 8.1 grados en la escala abierta de
Richter.
En ese entonces, mucha gente
fue aplastada por edificios que se derrumbaron,
incluyendo hospitales y proyectos de vivienda
baratos construidos con materiales defectuosos
por contratistas corruptos, que cayeron como
castillos de naipes.
Quizá
nunca llegue a conocerse la cifra real de
muertos de 1985, porque los funcionarios
informaron números menores y muchos
cadáveres no pudieron ser encontrados por
los socorristas y voluntarios, quienes pasaron
días en busca de sobrevivientes en medio
de toneladas de escombros.
Pero las cifras fueron
suficientes para que cada residente de la Ciudad
de México tuviera un pariente o un
conocido cercano que murió en el sismo de
1985.
El temblor del martes fue de
6,7 grados en la escala de Richter, con la
capacidad de causar fuertes daños, aunque
hubo pocos incidentes reportados en la capital,
sin que inmediatamente se haya informado de
edificios derrumbados.
En algunos hogares, el
recubrimiento de los baños saltó
de las paredes, puertas de armarios se abrieron
con un fuerte golpe y se torcieron los marcos de
algunos portales.
"Agarré de la mano a
un niño, recogí a la bebita con el
otro brazo y traté de salir corriendo,
pero se estaba moviendo todo. Me pegué la
cabeza con una ventana abierta", dijo
Marín.
"Y piensas que aunque
tú estás seguro y no se te va caer
la casa, pueden estar pasando cosas peores en
otro lado", agregó.
Una habitante de un edificio
alto que una vez perteneció a la Villa
Olímpica de 1968 temió que la
escalera cayera antes de que ella pudiera llegar
a la calle.
"Me dio un susto enorme.
Oí que el edificio hacía
'crac-crac' y grité a mi esposo:
'¡Dios mío, se va caer!'", dijo Nora
Cáceres, quien administra un
pequeño negocio en el barrio de la Villa
Olímpica.
Los temores también
estaban ocasiones por el recuerdo de que el gran
terremoto de 1985 fue seguido, dos días
después, por otro de
consideración, que agravó la
situación para los rescatistas por la
explosión de tanques de gas.
"Creo que mucha gente tiene
miedo porque este sismo ya pasó, pero
luego vienen las réplicas. Este
podría ser sólo una advertencia",
advirtió un oficinista.