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Aborto
Clínicas ilegales al descubierto
Simples
llamadas de teléfono permitieron a un par de periodistas
adentrarse y conocer, de primera mano, el mundo de las clínicas
abortistas. Centros ilegales y clandestinos que atienden, a diario,
a mujeres desesperadas por un embarazo.
Por
lo menos en la capital opera una serie de clínicas clandestinas
de abortos.
Ese hecho pudo probarlo un equipo de periodistas de EL DIARIO DE
HOY que llegó, incluso, a penetrar esos lugares.
Como parte de una investigación periodística, dos
periodistas asumieron el falso papel de mujeres embarazadas y se
adentraron en el submundo de esas clínicas.
Pronto aparecieron intermediarios sin escrúpulos, locales
malolientes y sombríos, iluminados con velas donde se realizan
abortos.
También se detectaron clínicas ginecológicas
legalmente establecidas, como una muestra de que esa práctica
extiende su red a lo largo y ancho de la capital.
La investigación, realizada durante varias semanas, pone
al descubierto el modus operandi de estas personas dedicadas
a una práctica prohibida en la Constitución y castigada
en varios artículos del Código Penal.
Un par de llamadas de teléfono, la cita en un lugar y a una
hora determinada, la espera de un contacto con las indicaciones
necesarias, constituyen parte del móvil que emplean estos
sujetos para realizar su trabajo, siempre en el límite de
la clandestinidad.
Le ofrecemos el aborto por succión (extracción
o absorción del feto). Es seguro y no duele, asegura
una mujer madura, de piel blanca, convertida en el contacto de una
de las doctoras que se anuncian en los clasificados de periódicos
matutinos.
Una vez presentada la propuesta, lo que no lleva más de un
par de minutos, establecen un precio que puede oscilar entre los
tres mil o seis mil colones.
Cerrado el acuerdo verbal, ese contacto realiza una primera llamada
de teléfono. En caso que el médico abortista no esté
disponible, acude en auxilio de otra persona. Cada uno de ellos
trabaja de distinta forma. En unos casos se acercan al sitio escogido
y se llevan al cliente hasta su lugar de trabajo. En otros, el contacto
acompaña a la mujer o la pareja hasta el lugar indicado.
Ese lugar, paradójicamente, puede resultar el menos indicado
si de condiciones higiénicas y de salud se trata.
Una persiana de un garaje o un consultorio médico, ubicado
junto a otro tipo de consultas como pediatría, se convierten
en la fachada de estas clínicas.
La práctica, según las narraciones de los médicos
abortistas, es bastante común. Pacientes que van desde los
12 años, generalmente niñas violadas, hasta mujeres
de oficina que manejan sus propios vehículos, requieren de
este servicio.
El Diario de Hoy pudo corroborar esta situación, al poner
un anuncio clasificado de una clínica falsa y habilitar un
número celular. Se recibieron llamadas de todo tipo: desde
jovencitas de 17 años hasta mujeres de 28, estudiantes unas,
trabajadoras otras, pero con un mismo fin: interrumpir un embarazo.
Polémica
La práctica del aborto es un tema que genera revuelo en sectores
antagónicos de la sociedad. Por un lado, los sectores más
tradicionales, como la Iglesia Católica o entidades pro vida,
luchan con fervor por mantener penalizada la práctica, sea
cual sea su origen o motivo.
Por otro lado, entes progresistas o feministas como el Instituto
de Estudios de la Mujer Norma Virginia Guirola de Herrera
(CEMUJER) abogan por las libertades de la mujer, sobre todo las
relacionadas al campo sexual. Esto, por supuesto, incluye el de
poder practicarse un aborto bajo ciertas condiciones.
Sin embargo, ambos sectores se muestran en contra del funcionamiento
de las clínicas clandestinas de abortos.
Para echarle más condimento a la discusión, aparece
sobre el ruedo político una propuesta del FMLN para ratificar
el protocolo facultativo de la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Esta aprobación, significaría, según funcionarios
de la conservadora Fundación Sí a la Vida,
una eventual derogación de la legislación actual,
que prohíbe la práctica del aborto, incluido el terapéutico.
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