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Todo el país está en riesgo de ser afectado por un volcán

Ya sea por una erupción o porque en sus laderas ocurra un deslave

Según información del extinto Snet, en El Salvador, además de 23 volcanes activos hay “cinco zonas volcánicas que por sus antecedentes sísmicos son consideradas activas, las cuales agrupan estructuras volcánicas y lagos cratéricos de origen  volcánico”.

Según información del extinto Snet, en El Salvador, además de 23 volcanes activos hay “cinco zonas volcánicas que por sus antecedentes sísmicos son consideradas activas, las cuales agrupan...

Según información del extinto Snet, en El Salvador, además de 23 volcanes activos hay “cinco zonas volcánicas que por sus antecedentes sísmicos son consideradas activas, las cuales agrupan estructuras volcánicas y lagos cratéricos de origen  volcánico”.

La mayoría de los salvadoreños ha participado en un simulacro de terremoto, pero ¿cuántos han participado en un simulacro de erupción?

Esto resulta extraño, si se tiene en cuenta que en El Salvador hay 23 volcanes activos y todos sus habitantes tienen la posibilidad de ser afectados ya sea por una erupción  de ceniza o lava, o por un deslave que se origine en las laderas del cono volcánico. 

El jefe del Centro de Operaciones de Protección Civil, Armando Vividor, afirma:“Si no es un volcán es otro el que tendría alcance sobre una comunidad u otra, dependiendo de en qué tipo de actividad pueda entrar este volcán”.

Según información del extinto Snet, en El Salvador, además de 23 volcanes activos hay “cinco zonas volcánicas que por sus antecedentes sísmicos son consideradas activas, las cuales agrupan estructuras volcánicas y lagos cratéricos de origen  volcánico”. 

Lea: Caldera debajo del lago de Ilopango podría hacer erupción

Se conoce la historia eruptiva de 8 volcanes y se tienen antecedentes de actividad sísmica y presentan fumarolas otros 7.

Pero los volcanes considerados peligrosos “por sus antecedentes sísmicos,  eruptivos, y riesgo que representan para las personas e infraestructura”, son: Santa Ana, Izalco, San Salvador, Ilopango, San Vicente y San Miguel. Justamente, los que actualmente vigilan técnicos del Ministerio de Medio Ambiente.

Pero hay otros volcanes activos que no son vigilados

Vividor, tiene una explicación para ello: “Obviamente el equipamiento, la cantidad de dispositivos que se requieren son muchos y los costos son bastantes significativos. El país no tiene la capacidad de estar monitoreando como se está haciendo con el Chaparrastique”.

Añade que la responsabilidad de monitorizar la actividad de los volcanes es del Ministerio de Medio Ambiente, el cual les transmite la información recabada en tiempo real a través de radio e Internet.

En el Centro de Operaciones, con sede en Nejapa, hay cuatro pantallas planas; una de las cuales muestra la cámara que transmite la imagen del cono del Chaparrastique, el dato de la emisión de gases y el registro de movimientos telúricos.

Protección Civil es responsable de planificar, en base a los reportes del Marn, generar la planificación necesaria para prevenir. “Primero tratando de salvaguardar la integridad física de las personas pero también sus pertenencias”, afirma Vividor.

Desde el 2009, se cuenta con un Plan Nacional de Emergencias que actualmente está en fase de actualización, añadió.

En ese plan de identifican los nueve escenarios más recurrentes de emergencia en El Salvador:erupciones volcánicas, tsunamis, deslizamientos, inundaciones, manejo de materiales peligrosos, epidemias o pandemias y el manejo de materiales radiológicos.

Para cada una de esas amenazas o riesgos, se deben crear planes de respuesta nacionales, municipales, comunales, institucionales  y, según Vividor, familiares.

Hay riesgos que evidentemente no amenazan a todos los departamentos ni a todos los municipios; por ejemplo, el de tsunami. Pero el riesgo de una erupción o de un deslizamiento sí, reitera Vividor.

Recordó, por ejemplo, que el volcán de San Salvador originó dos emergencias en el Siglo XX, la primera fue la erupción de 1917, cuyos vestigios pueden aún ser observados en El Playón.

La segunda emergencia relacionada con dicho volcán, fue el deslave que sepultó buena parte de la colonia Montebello. “Que no es un proceso meramente eruptivo, pero son escenarios de riesgo inherentes a la característica topográfica del volcán”, comenta.

En 2005, el volcán Ilamatepec en Santa Ana afectó tanto a quienes vivían en el caserío Palo Campana como a los cultivos de café. Por ello, monitorizar los volcanes  y saber qué hacer en caso de una erupción o un deslave es necesario.

Vividor explica que un volcán suele dar señales que permiten prever que habrá una erupción. Por ello, los planes comunales de Protección Civil  deben definir las rutas de evacuación, los sitios que servirán como albergues, quién los atenderá y cómo se atenderán.

Cada ciudadano, subraya Vividor, debería tener identificados a los miembros de su comité de Protección Civil local y conocer cuál es el plan a seguir en caso de una erupción volcánica.

Ante la advertencia de una posible erupción volcánica, las recomendaciones son: proteger los ojos y las vías respiratorias; almacenar agua y cubrirla para protegerla de la ceniza y reforzar puertas y ventanas. 

Pero sobre todo, las personas deben de evacuar la zona de peligro, si las autoridades así lo indican.

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