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Salud descarta usar avances científicos para combatir dengue

La primera vacuna para contrarrestar los efectos del dengue tiene un 93 % de eficacia, pero Salud le apuesta a alevines.

Destrucción de criaderos de zancudo

 Las autoridades sanitarias señalan que seguirán con acciones de vigilancia y destrucción del zancudo transmisor del dengue, chikunguña y Zika. | Foto por Archivo

  Las autoridades sanitarias señalan que seguirán con acciones de vigilancia y destrucción del zancudo transmisor del dengue, chikunguña y Zika.

Las hospitalizaciones y los casos confirmados de dengue aumentan diariamente en el país. Aunque la tendencia se mantiene, las autoridades del Ministerio de Salud descartan el uso de dos nuevos métodos científicos desarrollados para erradicar el dengue.

Después de varios años con el virus, Salud ha prescindido de dos herramientas:una promete disminuir la población de mosquitos Aedes Aegypti y la otra minimizar los efectos del dengue.

La vacuna Dengvaxia, desarrollada por la empresa farmacéutica francesa Sanofi es una de esas herramientas. El medicamento paliativo ya fue aprobado en México, Filipinas y Brasil.

La empresa propietaria ya tramita el registro de la vacuna con la Dirección Nacional de Medicamentos de El Salvador; por lo que próximamente podría ser distribuida en el mercado local.

Pero el viceministro de Políticas de Salud, Eduardo Espinoza, sostuvo que no contemplan la introducción de la vacuna en el esquema nacional de vacunación hasta ver la efectividad y el comportamiento que tenga en otros países. “Nosotros requerimos más requisitos que el simple hecho de que esté registrada en el país”, aseguró.

Espinoza argumentó que el utilizar esta nueva técnica puede, además, “generar un factor de confiabilidad peligroso entre la sociedad creyendo que está protegida cuando no lo está”.

El uso de zancudos genéticamente modificados, fue el segundo elemento científico descartado por el Ministerio de Salud; los mosquitos fueron ofrecidos por una institución adscrita a una universidad inglesa, Oxitec.

“Hemos decidido no incorporarlo”, afirmó.

Según Espinoza, la propuesta se encontraba en fase de investigación y se basaba en introducir en campo abierto los zancudos machos que tienen un componente infértil que logra fecundar a la hembra, pero los huevos que salgan de esa fusión morirán.

“De manera que, las hembras que salieran fecundadas con productos estériles, no sobrevivían, pero hay unos que sobreviven y no sabemos qué tipo de zancudo es”, dijo.

El factor económico fue uno de los principales justificantes para no arrancar el proyecto. Espinoza detalló que instalar una planta de zancudos modificados en el país traería más costos en el sistema de salud pública. Y es que abarcar a una población de 5,000 habitantes se tendría que desembolsar $2 millones.

“Entonces, si se hace el experimento, hay que estar soltando una millonada por los zancudos modificados semanalmente y después queda produciendo los zancudos incorporado al presupuesto del Estado, nos consumiría $70 u $80 millones”, sostuvo Espinoza. Salud no permitió que un alcalde, al cual no identificó, implementara el proyecto en una comunidad por el riesgo que representaría.

Destruir los criaderos es la apuesta

Ante el incremento de casos, Espinoza aseguró que la apuesta de Salud es que la población siga eliminando los criaderos de zancudos en sus hogares. Además, se tiene un proyecto de alevines de peces zambos, que serviría como un control biológico.

Actualmente ha sido implementado en cinco municipios costeros del departamento de La Libertad. Mientras que en San Salvador donde se registran más casos este año iniciarán pláticas con la comuna.

También lo implementarán en los municipios de San Miguel y Usulután y pretenden extenderlo a todo el país conforme avance el año.

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