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23 mil menores se casaron o acompañaron en el país en 2014

Problema está enraizado en la cultura salvadoreña que acepta las uniones en menores. Código de Familia contradice ley de la mujer al permitir matrimonios y uniones de menores. 

El estudio sobre maternidad en adolescentes concluyó que un embarazo no es compatible con el desarrollo integral de una niña.
El estudio sobre maternidad en adolescentes concluyó que un embarazo no es compatible con el desarrollo integral de una niña. 

La epidemia de los embarazos en niñas y adolescentes está enraizada en la cultura salvadoreña que sigue permitiendo las uniones libres o matrimonios de menores con parejas mayores que ellas, concluyó el estudio “Maternidad y Unión en niñas y adolescentes: Consecuencias en la vulneración de sus derechos”. 

Solo durante el año 2014 se determinó que 23,573 niñas y adolescentes, de 12 a 17 años, ya habían entrado en una relación  matrimonial o no matrimonial en el país, según citó la directora del Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CONNA), Zaira Navas. 

La uniones de niñas están caracterizadas por ser con una pareja al menos cuatro años mayor que ellas, la mayoría resultará en un embarazo que la obligará a dejar sus estudios para iniciar una vida de familia sin haber podido terminar su niñez. 

“Lamentablemente es una práctica que además es aceptada socialmente, particularmente en el ámbito rural”, señaló Navas.  

Entre las más de 23 mil uniones o matrimonios de niñas, el 57.4% son de la zona rural y el 42.6% del área urbana, es decir que no existe una diferencia significativa a escala nacional. 

El estudio realizado por el Ministerio de Salud, en alianza con otros organismos, se enfocó en 12, 776 embarazos en niñas, de 10 a 17 años, atendidos durante 2012. 

Entre estos casos  se tomó una muestra de 785 para realizar un análisis de su situación. 

El estudio evidenció que el 45% de las adolescentes ya convivían con una pareja al momento de quedar embarazadas por primera vez. Pero al darle seguimiento a los casos durante el año pasado, ya el 72% estaban en unión, es decir casadas o acompañadas. Además, el 89% habían dejado de asistir a la escuela. 

El 28% de ellas ya había tenido más de un embarazo. 

“Un embarazo adolescente en nuestro país está relacionado a una unión previa. Hay uniones tempranas que llevan a un embarazo”, expuso la ministra de Salud, Violeta Menjívar. 

Una de las situaciones más preocupantes que registró el estudio es que en la mayoría de los casos, las niñas ya están conviviendo con una pareja mayor que ellas. Cuatro años mayor en un 65% de los casos y el 18% tenía parejas que le superaban en al menos 10 años. 

En los casos de niñas de 10 a 12 años atendidas durante 2012, el 29% ya estaban unidas con una pareja antes de su embarazo. Y el 83% de ellas tenían una pareja cuatro más años mayor. 

“Un embarazo a los 11 años, por mucho que se diga, es una violación. Debe haber una discusión a la ciudadanía de qué está pasando”, sostuvo Menjívar. 

La funcionaria expuso que las niñas de 10 a 17 años no tienen las condiciones físicas ni emocionales para asumir la responsabilidad de ser madre. 

“Se trata de una violación, la relación sexual con niñas menores de 15 años, pero lamentablemente tenemos una contradicción en el Código de Familia y la ley contra la violencia a las mujeres”, añadió Navas. 

El Código de Familia permite la posibilidad del matrimonio de niñas o adolescentes que han tenido una vinculación sexual con una persona adulta o están embarazadas, dijo Navas. 

La directora del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), Yanira Argueta, expresó que han visto con preocupación que al interior del país se siguen celebrando bodas infantiles en algunas alcaldías. 

“Como sociedad civil tenemos que ser responsables, en vez de casar debe denunciar. Tenemos que pasar de ser cómplices a denunciar”, señaló Argueta.  

El estudio señalaba que, pese a que existe un marco legal protector, los datos visibilizan una realidad social que valida la unión temprana de las niñas, situación que desencadena una vida con mayores posibilidades de ser víctimas de violencia, a ser madres adolescentes, además de truncar su desarrollo integral. 

Navas expuso que el estudio servirá como base para hacer un llamado ante la Asamblea Legislativa para revisar la legislación y promover que vaya acorde a los derechos de las niñas y mujeres. 

“Pero no solo es la ley, es la cultura, es la creencia en las comunidades”, agregó Argueta.

Niñas obligadas a tener su primera relación sexual con un familiar

El estudio de maternidad en niñas y adolescentes detectó que una de cada cinco niñas, de 10 a 12 años que dieron a luz en 2012, fueron obligadas a tener su primera relación sexual con un familiar. Lo que constituye un delito de agresión sexual agravado, según el Código Penal vigente. 

Las entidades involucradas en la realización del informe vieron con preocupación que las niñas de 10 a 12 años están particularmente expuestas a ser víctimas de violencia sexual de parte de sus mismos familiares o personas cercanas. Entre ese grupo de edad se detectó que el 61.3% de ellas tenían signos de ser víctimas de violencia sexual, como haber sido obligadas a tener relaciones sexuales, casos de embarazo producto de violación y forzadas a unirse con su pareja.

Además, la primera relación sexual de las niñas de 10 a 12 años había sido de forma no consentida en el 48.4% de los casos.

Niñas embarazadas deben depender de su familia o pareja bajo el riesgo de rechazo 

La consecuencia de un embarazo para las niñas y adolescentes no solo conllevan el tener que dejar sus estudios, sino también las deja vulnerables a ser rechazadas por las personas responsables de su desarrollo. 

Menos de la mitad de las niñas y adolescentes entrevistadas en el estudio recibían el apoyo de un familiar cercano, como sus padres o abuelos, al momento de salir embarazadas. 

El 53.3% de las niñas de 10 a 17 años ya estaban bajo la responsabilidad de su pareja cuando quedaron embarazadas. 

Pero también hubo un porcentaje de niñas, el 6%, que fueron obligadas a abandonar la casa de sus familiares a causa del embarazo. 

El 13.5% no vivían con su pareja y tuvieron que irse con él porque se quedaron sin un lugar donde vivir. Esta situación hace vulnerables a las niñas de volver a quedar embarazadas y la necesidad de buscar un trabajo en duras condiciones.  

Niñas de 12 años que  son viudas o separadas

En los datos presentados del estudio “Maternidad y unión en niñas y adolescentes: consecuencias en la vulneración de sus derechos” se presentaron datos preocupantes en cuanto al estado familiar de niñas de apenas 10 a 12 años. El 16.1% de las niñas de ese grupo edad ya presentaban un estado familiar de viudas o separadas. El 51.6% ya estaban casadas o acompañadas. En total, entre las niñas de 10 a 17 años, el 17.7% eran viudas o separadas. Y el 72.4% estaban casadas o acompañadas. 

La mayoría son obligadas a abandonar sus estudios sin poder regresar

El destino de la mayoría de niñas y adolescentes que salen embarazadas es tener que dejar sus estudios con pocas probabilidades de poder retomar las clases después del parto. En el 89.2% de los casos, las niñas deben dejar de asistir a la escuela por diversas razones relacionadas al embarazo, la vergüenza de su estado; por el nacimiento de su hijo o por seguir con las tareas de cuido del bebé. 

Pero además, entre las que intentaron seguir yendo a la escuela hubo una percepción de rechazo en su contra. El repudio afecta principalmente a las niñas de 10 a 12 años, el 47.1% de ellas tuvo la percepción de ser rechazada. 

Tener que volver a la escuela después del parto es una acción que se vuelve sumamente difícil para las niñas. Solo el 17.6% de todas las adolescentes de 10 a 17 años logran regresar a sus clases. La directora del ISDEMU, Yanira Argueta, dijo que es una situación de alerta y el país debe invertir para prevenir los embarazos de menores de edad.   

Una niña embarazada, una niña con unión temprana, es una responsabilidad del Estado. Yanira Argueta, directora del ISDEMU
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