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El zancudo que pone en crisis al sistema sanitario

Médicos temen falta de cupos en UCI para casos de Guillain Barré

Por 25 días los pacientes reciben cuatro dosis diarias de un fármaco, cada aplicación cuesta $600. En el país solamente existen cuatro hospitales que pueden dar tratamiento de plasmaféresis.

Estiman que la capacidad de UCI en el país no dará abasto a pacientes con Guillain Barré

Estiman que la capacidad de UCI en el país no dará abasto a pacientes con Guillain Barré | Foto por Archivo

Estiman que la capacidad de UCI en el país no dará abasto a pacientes con Guillain Barré

Para enfrentar el incremento de casos de Guillain Barré, el sistema público de hospitales salvadoreños dispone de 130 camas para cuidados intensivos, el Seguro Social tiene 58 camas más y en los hospital privado hay un promedio de tres cupos por cada lugar.

Sin embargo, esos espacios en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) también son demandados por pacientes con otros padecimientos crónicos como los relacionados a accidentes de tránsito y la violencia.

Médicos especialistas como el infectólogos Iván Solano Leiva y el presidente electo del Colegio Médico, Juan Antonio Tobar, prevén que habrá un momento que el número de pacientes críticos desborde la capacidad instalada de las unidades de cuidados intensivos e intermedios del país; y “eso es peligroso”, advirtió Solano Leiva.

“Ante la aparición creciente de casos de Guillain Barré, la capacidad que tenga el sistema de dar ese soporte de ventilación artificial es muy limitado y tendrá que someterse a métodos manuales”, añadió Tobar, quien también es cirujano del hospital Rosales.

En declaraciones hechas por Tobar, el 19 de enero de este año, expuso que existe el riesgo de que la cantidad de casos con Guillain Barré que requieren respiradores mecánicos superen la capacidad y deban recurrir al uso de ambús, es decir que un médico deba estar al lado del paciente bombeando aire de forma manual, ya que la parálisis física impide el funcionamiento adecuado del sistema respiratorio.

Entre noviembre 2015 y el 28 de enero pasado, el sistema de Salud reporta 104 casos con el síndrome de Guillain Barré, esos pacientes tienen antecedentes de haber tenido Zika.

De ese total, se encontraban 54 personas ingresadas por el síndrome;19 estaban en sanatorios público y 35 en el ISSS.

Los hospitales públicos de tercer nivel que tienen capacidad para atender los casos más graves de Guillain Barré son el Rosales, y el de niños Benjamín Bloom. Mientras que en el Seguro Social son el General y el Médico Quirúrgico.

Los demás centros de salud, y clínicas de la red pública solo pueden identificar los casos y referirlos a los nosocomios de tercer nivel, explicó la ministra de Salud, Violeta Menjívar a principios de enero.

Altos costos para tratamiento

Los tres tipos de tratamiento que existen para los pacientes con el síndrome son plasmaféresis, inmunoglobulina humana y los pulsos de esteroides, pero estos últimos ya no se utilizan.

En el país se tiene a la plasmaféresis como un tratamiento estándar al síndrome, y funciona como una máquina de hemodiálisis que limpia los anticuerpos de la sangre del paciente sobre todo los que afectan al sistema nervioso.

“Es un tratamiento caro, en un hospital privado la inmunoglobulina cuesta $600 y son cuatro frascos diariamente por 25 días”, cuantificó el subdirector General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), Milton Escobar.

Hasta el momento el Seguro Social adquirió por 1.5 millones de dólares un total de 1,200 frascos de inmunoglobulina, con los que no contaban el año pasado.

En los pacientes que presentan un cuadro clínico más complicado son tratados dentro de las Unidades de Cuidados Médicos Intermedios o Intensivos con la plasmaféresis.

El gasto por cada paciente que no necesita ventilación artificial llega a $1,900 por la atención de ingreso, y por el tratamiento especificó, explicó el funcionario del Seguro Social.

“Podemos estar invirtiendo 15 mil dólares en un paciente que se mantenga dos semanas ingresado”, añadió Escobar. Luego añadió que los costos se elevan al atender a los pacientes diagnosticados con mayor gravedad porque el tiempo de permanencia en la Unidad de Cuidados Intensivos se extiende por varias semanas y hasta meses.

El infectólogo Iván Solano Leiva ejemplificó con un paciente que lleva en la UCI desde diciembre del año pasado conectado a un ventilador artificial.

El Ministerio de Salud cruza los dedos

La confianza de las autoridades del Ministerio de Salud está puesta en que el número de demanda de cupos en cuidados intensivos o intermedios por pacientes con síntomas de Guillain Barré no llegue a sobrepasar la disponibilidad de camas de cada uno de los cuatro hospitales nacionales.

El Ministerio de Salud informa que para controlar la situación se cuenta con la capacitación de los médicos que atienden todos los niveles de salud para que puedan actuar correctamente y referir casos de gente que presenté los síntomas del Guillain Barré.

Pese a la postura del ministerio sobre el accionar de los médicos, varios pacientes diagnosticados con el síndrome aseguraron que tuvieron que esperar días para recibir un tratamiento adecuado.

Blanca Ulloa pasó varios días presentando entumecimiento en sus pies y manos, pero los doctores de Fosalud, y el Hospital Zacamil solo la refirieron a cuidados psicológicos porque parecía un cuadro nervioso, y no le dieron importancia a su condición, narró la paciente a inicios de enero.

Carencias en UCIdel hospital Rosales

Las carencias en las Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Rosales para atender pacientes críticos no es una novedad. En 2014 el ingreso diario de pacientes a la UCI polivalente del Rosales era de 32 camas, mientras que su capacidad es de 22 cupos para los pacientes críticos.

Los especialistas médicos señalan que un hospital de tercer nivel y complejo como el Rosales debería tener bajo normas internacionales un mínimo 30 camas de cuidados intensivos, y 60 de cuidados intermedios, de las cuales actualmente solo posee ocho.

La demanda de pacientes que tienen en el sector, según médicos como Tobar sobrepasa la capacidad, es decir, solo la mitad de los pacientes que requieren ese tipo de cuidados pueden tener acceso a él.

Lo que implica que la situación de incremento de casos de Guillain Barré pone aún más en aprietos las condiciones de la UCI del Rosales.

Por su parte, el infectólogo Jorge Panameño advirtió que la labor de Salud se debe enfocar en la eliminación de larvas del mosquito Aedes , y no atenerse pensar en tener “instalaciones sumamente complejas”, que implica crear nuevas Unidades de Cuidados Intensivos o de adquirir otros aparatos ventiladores para dar asistencia a los casos críticos.

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Ante la aparición de casos creciente la capacidad que tenga el sistema de dar ese soporte es muy limitado y tendrá que someterse a métodos manuales de ventilación artificial, Juan Tobar, presidente del Colegio Médico
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