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Un estudio para contener el daño renal en los cortadores de caña

Realizan otro estudio para reforzar hipótesis del daño renal provocado por cambio climático. 

El nuevo estudio se ha enfocado en mejorar las condiciones laborales de los cortadores de caña.
El nuevo estudio se ha enfocado en mejorar las condiciones laborales de los cortadores de caña. 

La búsqueda por explicar la epidemia de enfermedad renal crónica que afecta a la población de la zona ha llevado al nefrólogo Ramón García-Trabanino a continuar todos los estudios posibles sobre el tema. 

“La gente se nos está muriendo de una enfermedad que es prevenible, controlable y tratable. Tenemos una epidemia terrible”, manifestó el especialista.

Los resultados del estudio que presentó este año sobre el estrés térmico y las extenuantes condiciones labores parecen brindar esa respuesta que ha buscado por años, pero para reafirmarlos García-Trabanino y su equipo ha iniciado una nueva investigación. 

“Como científico uno siempre tiene que ser muy cauto, aunque la evidencia apunta  a que esta vez sí le pegamos”, expuso. 

Con el apoyo del Consorcio para la investigación de la epidemia en Centroamérica y México (CENCAM), Fundación La Isla, Solidaridad de Holanda, ha desarrollado un proyecto llamado We program, para la mejora de las condiciones laborales de los cortadores de caña. 

El programa implica brindarle un suministro constante de agua, sombra y descansos a los cortadores para determinar si es posible evitar daños de los riñones, además de tomar las muestras de sangre y orina de cada uno. 

En esta ocasión, García-Trabanino dijo que trabajan con 350 cortadores, de Suchitoto y San Luis Talpa, para aplicar los análisis estadísticos y epidemiológicos. 

A cada trabajador le han entregado mochilas especiales que mantienen el agua frescas y han colocado toldos para áreas de descanso. 

“Esas muestras se están mandando a Suecia a ver si las medidas realmente logran lo que la hipótesis predicen, si evitamos que se deshidraten y que aumenten el ácido úrico vamos a evitar que haya más daño renal”, informó el médico. 

García-Trabanino dijo que esperan poder publicar los resultados para finales del 2016, ya que los estudios seguirán con la zafra de finales del 2015 e inicios del próximo año. 

Agregó que han comenzado a reunirse con ingenios azucareros que quieran retomar la idea. 

“La misma epidemia ha hecho que los salvadoreños nos movamos y queramos hacer cosas”, manifestó García-Trabanino. 

Solo en el Hospital Rosales se detectan cada mes alrededor de 50 casos nuevos de enfermedad renal terminal. Se calcula que el 70% de los casos son de causas desconocidas y aun hace falta reforzar la prevención . 

“Hay que gritarle a nuestro país y al mundo que hay una masacre silenciosa en El Salvador y hay que empezar a actuar”, sostuvo García Trabanino.

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