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Lucha contra el robo y la corrupción, metas del presidente de Guatemala

En su mandato buscará unidad para enfrentar problemas como la desnutrición, la sanidad, la pobreza o el “dinosaurio” de la corrupción. Ofreció avanzar en el diferendo territorial con Belice, un país “hermano”.

JIMMY MORALES JURA COMO PRESIDENTE DE GUATEMALA

Jimmy Morales y su esposa Hilda Marroquín después de ser investido como presidente de Guatemala. | Foto por EFE

Jimmy Morales y su esposa Hilda Marroquín después de ser investido como presidente de Guatemala.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, apeló a la unidad de todos los sectores para sacar adelante al país, marcado por la corrupción y la pobreza, aunque reconoció que “las cosas no cambian de la noche a la mañana”. 

“No hay magia (pero) no nos resignemos más al pesimismo. Una nueva Guatemala es posible y vale la pena”, enfatizó Morales durante su primer discurso como presidente, que ofreció tras jurar en el cargo para el período 2016-2020. 

Sin leer, pero con las gafas puestas, el actor reconoció que recibe un Gobierno con “fuertes signos de agotamiento”, por lo que pidió la ayuda de todos para luchar contra un sistema desfinanciado, adeudado, con una moral tributaria “por los suelos” y con mecanismos de transparencia “deficientes”. 

Precisamente la corrupción ha sido uno de sus compromisos, o al menos, en el que más énfasis ha puesto, sobre todo después de la “nueva oportunidad” que tiene al país tras su “renacer” en la lucha contra esta lacra. 

“Por nuestra patria me comprometo a vivir una vida de honor, sacrificio y esperanza, a hacer el bien siempre, en público y en privado, a defender lo que hemos logrado y no dar un paso atrás. Me comprometo a hacer esto cada día para lograr la Guatemala feliz, la Guatemala inmortal que todos queremos”, manifestó. 

Es por ello que su labor durante los próximos cuatro años de Gobierno estará enfocada a seguir manteniendo ese “espíritu de unidad” frente a los grandes problemas que enfrenta el país, como la desnutrición, la sanidad, la pobreza o el “dinosaurio” de la corrupción, “esa enfermedad que carcomía” y aún sigue carcomiendo el país, dijo. 

La corrupción, agregó, provocó el despertar ciudadano hace casi un año, y  dejó en evidencia que “Guatemala es una”, bajo manifestaciones sin color político y sin violencia que dieron la vuelta al mundo y que mostraron “la verdadera cara” de la nación, “amable y valiente”. 

“Guatemala dio un ejemplo que fue observado y comentado a nivel mundial. Las plazas públicas de toda la nación se convirtieron en auténticas plazas de la Constitución”, señaló Morales, al recordar el hartazgo de la población con el “descaro” de algunos funcionarios, que no tuvieron piedad del “dinero sagrado” de la ciudadanía. 

En este sentido, repitió su compromiso de “no tolerar la corrupción ni el robo”, porque sobre ellos “va a caer el peso de la ley”. 

“Pero sería ingenuo pretender que todos los cambios ya se hayan dado”, en vez de ver esto como una tarea que “solo ha comenzado”, explicó el nuevo mandatario guatemalteco, electo el pasado 25 de octubre por la formación derechista Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación). 

Para cambiar, hay que desarrollar una nueva forma de dirigir al país a través de la “unidad”, porque en la población está pasar de “la noche de la corrupción al amanecer de la transparencia”, repitió Morales durante un discurso de más de 30 minutos, en el que recordó que sus compromisos también serán la educación, la sanidad y reducir en un 10 por ciento la desnutrición. 

Los retos que enfrentará Morales
El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) dijo que los retos de Jimmy Morales son la “desigualdad, la discriminación y la debilidad del Estado”, entre otros. 

Estos factores, agregó el ente regional en una declaración pública, explican el aumento de la pobreza y el incumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio del país. 

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, la pobreza aumentó de 51,2 % en 2006 a 59,3 % en 2014, mientras que la extrema pobreza pasó del 8,1 % al 23,4 % en el mismo periodo. 

Para el Icefi, la macroeconomía “favorable”, con un crecimiento estable del 4 por ciento en los últimos años, debe traducirse en la reducción de la pobreza. 

“La generación de empleo sin duda es una solución, pero enfrenta el reto de abandonar el esquema obsoleto de los privilegios fiscales, sustituyéndolo por un nuevo paradigma basado en el fortalecimiento de la provisión de bienes públicos, recuperar la cobertura del sistema educativo y de los servicios públicos de salud”, agregó. 

Si no se logran estos resultados en el ámbito social, “el crecimiento económico es solo un espejismo, pues el país no está avanzando por una senda de desarrollo que garantice la democracia”, dijo. 

Según el Icefi, otro desafío es resolver la crisis financiera, dentro de esto la recuperación de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), que todavía está “en una gravísima crisis institucional” después del escándalo de corrupción del caso “La Línea”. 

Esta trama provocó la detención y encarcelamiento del expresidente de Otto Pérez Molina y su exvicepresidenta Roxana Baldetti, acusados de liderar la estructura de defraudación aduanera. 

“(La recuperación de la SAT), debe ser una de las principales prioridades en materia fiscal”, agregó el Icefi. 

Para lograr estabilizar las cuentas fiscales, el instituto sostiene que el nuevo gobierno está obligado a acudir al Congreso para corregir el presupuesto de 2016 y solicitar recursos adicionales. 

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