Actividad física, una aliada contra el cáncer

Durante el tratamiento para el cáncer de seno, la actividad física es importante para reducir los efectos secundarios del mismo. Siempre partiendo de la condición de cada paciente, y desde luego bajo vigilancia de un profesional.

Por Mireya Amaya

Oct 22, 2018- 18:22

En los últimos años, la práctica regular de actividad física ha tomado relevancia como parte de un estilo de vida saludable que entre otros beneficios ayuda a mantener a raya muchas enfermedades, como algunos tipos de cáncer.

Pero además es importante destacar que cuando el mal ya se ha hecho presente, este hábito no debe abandonarse.

De hecho, en el caso de las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de seno, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda hacer unas cuatro horas de ejercicio por semana, con la finalidad de mejorar su calidad de vida y disminuir el riesgo de tener cáncer nuevamente.

Dentro de este entrenamiento se encuentra el llamado ejercicio oncológico, una actividad que debe ser pautada y supervisada por un profesional. De acuerdo con el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama este tiene como objetivo reducir o prevenir los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer y mejorar la salud, la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes.

Es importante señalar que debe tratarse de una rutina individualizada y adaptada al nivel de cada paciente, de manera que no se ponga en riesgo su salud. Por lo mismo es necesaria la aprobación del médico.

Los mejores consejos para cerrarle la puerta al cáncer

En todo caso, el sitio breastcancer.org señala que la capacidad de ejercitarse durante este periodo dependerá del estado físico y de salud general hasta antes del diagnóstico. Para el caso, si un paciente nunca hizo ejercicio, lo ideal es que comience de forma lenta y cuidadosa, desde luego cuando el médico lo apruebe.

Si por el contrario se trata de alguien que hacía ejercicio de forma regular antes del diagnóstico, mantener la rutina puede ayudarle a recordar que hay partes de su vida que todavía están intactas.

¿Qué ejercicios recomiendan?
Según breastcancer.org hay tres tipos básicos de actividades físicas:

Aeróbicos: aumentan la frecuencia cardíaca, trabajan los músculos y te hacen respirar más rápidamente y con más fuerza. Entre estos están caminar, correr, hacer bicicleta, nadar y bailar, entre otros.

De flexibilidad: pueden ser estiramientos, yoga, taichí y pilates.

De fuerza y resistencia: se pueden hacer con barras y discos o con mancuernas.

El entrenamiento ideal incluye los tres tipos de ejercicios, además de la correspondiente sesión de calentamiento y enfriamiento. Si bien puede parecer excesivo, el mismo sitio indica que luego de que el médico lo apruebe, las rutinas deben comenzarse lentamente e incrementar el tiempo de entreno de forma paulatina.

Los beneficios
Cuando haces ejercicio, de acuerdo con breastcancer.org, pueden haber menos efectos secundarios del tratamiento y estos pueden ser menos graves. Las investigaciones indican que la actividad física aliviarían las náuseas durante la quimioterapia, mejorarían el flujo de sangre hacia las piernas y, en consecuencia, disminuir el riesgo de tener coágulos.
Por otro lado alivia el estreñimiento, ya que estimula el sistema digestivo y facilita la evacuación intestinal; también revitaliza y mejora la excitación y el deseo sexual, al tiempo que reduce la fatiga que causan la radiación y la radioterapia.

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Otras ventajas son que:
Sentirás más energía. La fatiga es un efecto secundario que muchas mujeres tienen durante y después del tratamiento del cáncer de mama. Al hacer ejercicio mejorará tu resistencia y ayudará a que tu corazón y los pulmones, que proveen la energía para tu trabajo diario, funcionen más eficientemente.

Tendrás mejor movilidad. El tejido que se forma después de la cirugía de cáncer de mama, de la reconstrucción mamaria o de la radiación puede provocar tensión en los músculos del brazo y el hombro. De ahí que existe el riesgo de perder flexibilidad si después del tratamiento no usas lo suficiente el brazo y el hombro o los músculos de esa zona. Los ejercicios de estiramiento pueden mejorar dicho problema.

Te sentirás mejor. El ejercicio puede ayudarte a levantar el ánimo, a controlar la depresión y mejorar la autoestima, ya que este desencadena la liberación de endorfinas, que te harán sentir más contenta y relajada.

Mejora tu sueño. Si tienes problemas de insomnio o te despiertas muchas veces durante la noche, el ejercicio te ayudará a dormirte más rápida y profundamente.

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