La industria cosmética también tiene “conciencia ecológica”

Los artículos de belleza también han impactado al ecosistema. Ante la alarmante situación, el rubro comienza a explorar la "belleza verde", aquella que busca el respeto ecológico y la protección del usuario.

Foto Por Shutterstock.

Por Sara Castro

Oct 19, 2018- 18:53

Los tentáculos de la contaminación alcanzan cualquier ámbito y la industria cosmética no está exenta de ellos. No es suficiente que el recipiente de champú, gel o crema hidratante termine en el depósito de ‘plásticos reciclables’ —y dicha acción para aquellos que tienen un poco de conciencia con el medio ambiente—, los devastadores procesos de producción para elaborar un artículo de belleza conllevan a un impacto negativo a la ecología.

Ante los pesticidas químicos, fertilizantes, aluminios, parebenos o perfumes sintéticos, así como algunos metales pesados (plomo y arsénico) presentes en cremas, productos para el cabello, bases, correctores, sombras de ojos, rubores, labiales y más, un pequeño sector en cosmética se abre paso para mostrarse como una alternativa para la salud de la piel y, sobre todo, a la polución.

“Los problemas éticos y de sostenibilidad ocupan posiciones prioritarias a la hora de decidir (…) Los fabricantes y las marcas ahora tienen que satisfacer las más altas exigencias para satisfacer a los clientes”, indicó Elfriede Dambacher, experto y propietario de una consultora de cosmética alemana.

Este comportamiento se refleja en sociedades de primer mundo, donde el rubro ha alcanzado ya el 35% de crecimiento anual, de acuerdo con la revista española Vanitatis.

Aunque en otros países el rubro apenas comienza a despegar y se sabe poco de los procesos ecoamigables, sí se conocen algunos términos entorno a la “cosmética verde”.

Es así que la palabra “libre de crueldad animal” es conocida por los compradores. Pero esta industria tiene su propio lenguaje, y los términos ecológicos con los que fabrican maquillaje no se limitan a él.

La revista Cosmopolitan explica otras categorías de este campo. Por ejemplo: los productos “naturales” son formulados cien por ciento libres de tóxicos y, principalmente, sin ingredientes químicos; los denominados “ecológicos” deben respetar, en todo momento, el medio ambiente y los etiquetados como “veganos” son aquellos que no tienen ningún compuesto animal.

Los alcances de una manufactura cosmética con “alta conciencia verde” se extienden hasta la protección del agricultor o las comunidades que producen la materia prima y culminan hasta en el embalaje, muchos creados con plástico reciclado y con funciones de “refilado”, con el objetivo de minimizar la descontrolada producción de plásticos que terminan en los océanos. Solo en 2014, 311 toneladas de este material inundaron el mar.

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Existen laboratorios clandestinos donde se fabrica maquillaje de bajísima calidad sin las medias higiénicas adecuadas. Estos productos llegan al mercados bajo una marca reconocida y a precio accesible para todos. Sin embargo contienen elementos nocivos para la salud como pegamento, pintura y gasolina.

¿Acceso fácil?
Uno de los mayores problemas para iniciar un hábito que implique la protección al medio ambiente es el costo económico. Así como los alimentos veganos tienen un precio más elevado que otros sin esta clasificación, así también los cosméticos “verdes” representan un mayor costo.

Las razones sobran para entender su elevado precio: la fabricación artesanal requiere un tiempo considerable, aunque estén en “boga” se producen en pequeñas cantidades, las materias primas son de alta calidad, por lo que “los costes se encarecen”.

Tras evaluar los beneficios de este rubro, a nivel físico y ambiental, el precio se vuelve razonable y atractivo para aquellos que buscan revertir los estragos del cambio climático.

¿Cómo distinguirlos?

No hay elementos sintéticos: estos productos jamás incluirán ingredientes sintéticos, como:conservantes (parabenos) aluminios, ni transgénicos, “cuya seguridad sobre la salud sigue siendo tema de controversia”.

No posee colores sintéticos: los colores de los cosméticos ecológicos suelen ser suaves, ya que se obtienen de minerales y plantas; alejándose de los colores artificiales, como los que se utilizan para los labiales.

 

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Respeto a los animales: un cosmético “verde” nunca tendrá un ingredientes de origen animal (salvo la cera de abeja) y tampoco se harán pruebas en animales. Las políticas en este rubro son estrictas.

Procedencia vegetal: la lista de ingredientes tiene procedencia vegetal, por lo que los nombres de las plantas utilizadas estarán en latín. Así, aparecerá primero el nombre latino seguido por los términos: “agua”, “aceite” o “extracto”.

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